El evangelio de este domingo, entre otras cosas, nos habla del gran valor de la vida comunitaria. Sin dudas esta es una de las características más importantes del cristianismo y que hoy está muy amenazada por la actual cultura individualista e intimista que prevalece.
Existe una fuerte tendencia que quiere enjaular la religión solamente en la esfera privada. Es muy común que se afirme en muchos medios, que cada uno puede ser lo que quiera, desde que quede solo en su intimidad, esto es, sin manifestarlo a los demás, sin “disturbar” a los otros, sin generar cultura común, sin crear lazos entre las personas.
De hecho, existen algunas religiones que son hechas esencialmente para los individuos, entre ellas muchas de estas dichas filosofías orientales, que proponen un camino de ascensión solo personal, donde es muy importante aprender a desligarse completamente de los demás y lo único necesario es la relación privada con la divinidad.
El cristianismo, sin embargo, no puede ser encerrado en la esfera privada sin desfigurarse completamente, sin perder una de sus características esenciales: la comunidad, la asamblea reunida, el pueblo congregado. De hecho, exactamente esto significa la palabra Iglesia: ekklesia, en griego, quiere decir: convocación, asamblea, comunidad.
Infelizmente existen muchas personas que quieren hacer de Jesucristo un patrimonio personal, una propiedad privada. Muchos dicen: Yo amo mucho a Jesús, siempre rezo personalmente, pero casi no participo en la iglesia, prefiero rezar en casa... Estas personas desventuradamente aman una idea que se hicieron de Jesús, pero a Él mismo ni lo conocen. No es posible conocer de verdad a Jesús sin ser empujado por Él mismo hacia la comunidad, hacia el encuentro con los hermanos, hacia celebrar juntos la fe. Es Él quien nos enseña que la vida comunitaria no es solo un pormenor en el cristianismo, o entonces un detalle opcional que da lo mismo si lo asumo o no.
Jesús es el esposo de la Iglesia, Él la ama y da la vida por ella. Él está unido en tal modo a ella, que es imposible separarlos. De hecho, es Él mismo que dijo: No separe el hombre lo que Dios ha unido. Por eso nadie puede separarlo de la Iglesia, sin deformarlo y sin descomponerlo.
Es en la Iglesia, en la comunidad que se reúne para celebrar, que nacemos por el bautismo, que crecemos en la fe, que aprendemos a entender su doctrina, que podemos comprender correctamente sus palabras. Es la Iglesia, con su liturgia, con su predicación, con sus instrucciones, que nos permite conocer a Jesús, y en Él, al corazón de Dios, exactamente como Él es.
Sin la Iglesia, podemos hacer interpretaciones personales, podemos inventar características de Dios, podemos construir una imagen de Dios con nuestras propias medidas: que dice solo lo que queremos escuchar; que siempre nos tranquiliza, que nos da paz, que nos conforta, que no nos hace exigencias, que no nos corrige, que no nos contradice... Construiremos un Dios que al final no será nada más que la proyección de nosotros mismos, pero este no será el Dios verdadero. Este no será el Dios que salva, que da la vida... no será el Dios de Jesucristo.
Es así, que muchas personas están tomando el camino de un cristianismo individual. Prefieren un Dios que se deje manipular. Prefieren convertir a Dios, según sus necesidades, en vez de buscar de verdad conocerlo y convertirse a su voluntad. Esto sucede también con muchos pastores protestantes, que interpretando como quieren la Biblia acaban por inventar cada día nuevas pseudo-iglesias. Prefieren no aceptar la doctrina de los apóstoles.
Pero, ¿a quiénes podría interesar una iglesia que solo sirva al mundo privado? Ciertamente existen muchos tras la intención de reducir toda fuerza comunitaria del cristianismo. Existen muchos intereses: políticos, económicos, sociales... La Iglesia, como formadora de la conciencia, siempre fue un problema para los que quieren manipular al pueblo, para los dictadores y los políticos sin escrúpulos, para la industria de la moda y de los vicios, para los que solo se preocupan con el lucro y el hedonismo.
Estimado hermano, no caigas en estas trampas que quieren que separes a Jesús de la Iglesia. Que quieren alejarte de la vida comunitaria, porque saben que aislándote será más fácil de dominarte y vencerte. Si nos mantenemos unidos a los hermanos en la fe, Dios nos sostiene con su gracia.
El Señor te bendiga y te guarde.
El Señor te haga brillar su rostro y tenga misericordia de ti.
El Señor vuelva su mirada cariñosa y te dé la paz.
“Asimismo, si en la tierra dos de ustedes unen sus voces para pedir cualquier cosa, estén seguros que mi Padre celestial se la dará. Pues donde hay dos o tres reunidos en mi nombre, ahí estoy yo en medio de ellos”. Mt 18,19-20.
Operación Sallustro: vida, pasión y muerte de un tano y paraguayo
Ricardo Rivas
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Ricardo Rivas
Periodista
X: @RtrivasRivas
Fotos: Gentileza
Me impresiona esta novela periodística que está preñada de las voces y los silencios que las y los periodistas, donde fuere que intervengamos, atesoramos desde el primero de nuestros días de trabajo cuando procuramos informamos para informar.
“Me mataron de la manera más artera que se puedan imaginar: un balazo en el pecho y otro en la nuca”, escribe Pablo Sirvén, colega periodista, escritor y amigo desde poco antes del 17 de noviembre de 1982, cuando coincidimos en la redacción del diario Tiempo Argentino.
Esas veintiuna palabras se las hace decir post mortem a Oberdan Guillermo Sallustro, un paraguayo que el 10 de abril de 1972 fue asesinado por Mario Raúl Klancho, Guiomar Schmidt, Juan Manuel Carrizo, Roberto Coppo y Benito Urteaga, integrantes de una célula del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), una organización guerrillera marxista que clandestinamente operaba en la Argentina cuando transcurría la década de los años 70.
Hasta la puerta de la escena de aquel crimen, Castañares 5413, en el barrio de Villa Lugano, un suburbio capitalino bonaerense, en el preciso momento del trágico desenlace, había llegado un grupo de policías federales que procuraba su liberación. Era el 21 de marzo de 1972 cuando Oberdan, nacido en mi querida Asunción el 17 de julio de 1915, cuando salía de su casa, en Carlos Casares 2600, en la zona de Martínez, una barriada de clase alta, unos 25 kilómetros al norte de la capital argentina, fue interceptado y secuestrado por el ERP cuando bien temprano iba a trabajar a la empresa Fiat, donde era director general.
Solo lo acompañaba José Fuentes, conductor del Fiat 1600 en el que viajaban, a quien lo balearon en uno de sus brazos. Entre los irregulares, según algunos datos que emergieron informalmente a la prensa por aquellos años, también se encontraban José Luis da Silva Parreira, seminarista católico y su hermana Elena María; José Luis “Joe” Baxter, Ángel Averame, Elena Codan y Carlos Tomás Ponce de León. Encapuchado por sus captores, fue introducido en un utilitario en el que huyeron con rumbo desconocido.
RESCATE
¿Por qué se lo llevaron? Al parecer, “el objetivo era secuestrarlo por 48 horas y pedir cinco puntos: un millón de dólares para el PRT (Partido Revolucionario de los Trabajadores), un millón de dólares para reparto (popular), reincorporación de los obreros (despedidos) de la Fiat, la liberación de los (gremialistas) detenidos de (los sindicatos) Sitrac-Sitram (de la corriente sindical clasista) y la salida de la Gendarmería (instalada en) la fábrica (de Fiat ubicada en la provincia de Córdoba). No había más”, explicó el 22 de marzo de 2022 justamente Ponce de León al periodista e historiador Marcelo Larraquy.
Pero todo salió mal. De hecho, Enrique Gorriarán Merlo (1941-2006), líder el ERP, apodado como el Pelado, uno de los asesinos de Anastasio Somoza Debayle en Asunción el 17 de setiembre de 1980, entrevistado por el historiador Felipe Pigna, admitió que “uno de los compañeros (que cometieron el secuestro y asesinato) interpretando mal una orden que evidentemente estaba mal dada, disparó sobre Sallustro. Fue un grave error…”
“Estimado amigo Dr. Aurelio Peccei. Me han informado que usted está en B. Aires: más que el jefe está aquí el amigo. Resuelva todo con serenidad y equilibrio, como siempre. Sócrates, antes de tomar la cicuta, deploraba la actitud llorona de sus discípulos y de Santippe: los juzgaba de envidiosos porque él conocería, antes que los demás, la Verdad. A descargo de su conciencia, sepa que estoy muy sereno yo también porqué (sic) finalmente conoceré la verdad de Giorgio y de Dios. Cordialmente. (Firma) Sallustro”.
Sobre el margen izquierdo de la improvisada esquela, agrega una despedida: “SALLUTTI A TUTTI (sic). Particolari per Fuentes”, dice en esa carta póstuma, escrita de puño y letra, por Oberdan Guillermo Sallustro a su amigo y “protector”, Aurelio Peccei. Ese brevísimo testimonio –conmovedor– fue hallado en uno de los bolsillos del pantalón que vestía cuando fue ejecutado.
La policía encontró esta esquela en uno de los bolsillos del pantalón del cuerpo sin vida de Oberdan Sallustro, en el lugar en que fue ejecutado por sus secuestradores, integrantes de una célula del irregular ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo)
“LOS CADÁVERES HABLAN”
“Los cadáveres hablan”, suelen afirmar los médicos forenses. Así significan a los múltiples indicios y evidencias que recolectan en la escena del crimen. Esas 89 palabras que escribió Oberdan las percibo, interpreto y significo en esa línea de pensamiento. Siento que Sallustro –vital aún– se sabía muerto al momento de escribirlas. Se despidió de Peccei. Celebró el reencuentro que tenía la certeza que habría de tener con su hijo Giorgio, fallecido y –profundo creyente– aguardaba la revelación divina o, más aún, su resurrección en la esperanza de la vida eterna.
Morir y dejar vivir. Oberdan sabía de la vida… y de la muerte. Hijo de Gaetano y Anna D’Amato Volpe, napolitanos que en el sur peninsular “tuvieron su boda religiosa en la parroquia San Antonio de Padua” cuando “papá tenía treinta años y mamá, diecinueve”. Tiene claro ser “paraguayo de nacimiento, pero italiano hasta la médula y con todo mi árbol genealógico cargado de antepasados de esa nacionalidad”.
Tano y paraguayo. Papá Gaetano “abrió (en Asunción) una farmacia que llamó El Ciervo, ubicada en Estrella y 15 de Agosto. Ella (mamá Anna), a su vez, a pocas cuadras, en Estrella 256, instaló una joyería, en la que ofrecía preciosas creaciones de la orfebrería italiana provenientes directamente de Torre del Greco”, dice Sirvén que –para escribir esta novela periodística, su décimo libro publicado– hace suyo el sentir de Oberdan para ser la voz de quien nunca se hizo escuchar en público. Es palabra de Sallustro. No eran aquellos tiempos de selfies ni de teléfonos que cada día se usan menos para hablar y mucho más para mostrarse y que todos sepan qué sos y dónde estás.
“Era un hombre poderoso y, aunque no me daba corte con eso, por debajo de mi dirección (empresarial) había cerca de veinte mil empleados distribuidos entre nuestras distintas plantas fabriles, oficinas de administración y concesionarias. Abastecíamos al treinta por ciento del mercado automotor argentino; éramos la filial Fiat más importante fuera de Italia. Liderábamos la fabricación de vehículos, tractores, material ferroviario y motores diésel del país. (Y) desde la Argentina comenzábamos a expandirnos al resto del continente”.
TANO Y PARAGUAYO
Valiosos datos. Tano y paraguayo reseña su nacimiento “en Asunción, como el resto de mis hermanos, salvo el último, que nació en Italia. Fui el sexto en orden de aparición después de Iolanda, Manlio, Clelia, Attila y Orestes, mis hermanos mayores. Los que vinieron después fueron Cleodora Piave, Otavio Ángel y el benjamín con el nombre del célebre historiador de la Antigua Roma, Tito Livio, el único nacido en Nápoles (…) Éramos italianos por el ius sanguinis”.
Tano y guaraní. De allí su orgullo al recordar que su “hermano Attila Sallustro fue a su manera también un emperador, pero en las canchas de fútbol, como jugador de primera división en Asunción, luego como figura descollante en el Club di Napoli, entre 1926 y 1937, y también luciendo la gloriosa maglia azzurra (la camiseta azul del seleccionado italiano)”.
“Como autor he tenido muchísimo cuidado para tratar de ser lo más fiel al ideario y el temperamento de Oberdan Sullustro, haciendo que su relato en primera persona sea verosímil como testigo de la época”, sostiene Pablo Sirvén, periodista y escritor
Sirvén –la voz de Oberdan– recuerda que “otro de mis hermanos, bautizado Ottavio (…) llegó a ser un dirigente importante del Club Olimpia (y que, en lo personal) siendo alumno de la Escuela de Farmacia participé del Primer Torneo Universitario del Paraguay como integrante de su equipo de fútbol (y) hasta pude jugar en el Club Nacional de la primera división de la Liga Paraguaya de Fútbol!”.
Recuerda también que, ya en la Argentina, a una quinta de su propiedad ubicada en localidad bonaerense de Pilar, la llamó “con nombre paraguayo: Yei Porá”, donde con frecuencia “entre amigos (...) era DT Guillermo Stabile, el primer goleador en la historia de la Copa del Mundo, con sus ocho goles (…) en 1930”. ¿Y el amor? “Durante un baile en el Círculo Italiano (...) quedé prendado de Ida Laura Burgstaller”, hija de Hugo, “a cargo de la agencia marítima Italmar, que representaba en Asunción a los trasatlánticos italianos”.
AMOR A PRIMERA VISTA
El enamoramiento, a primera vista, avanzó indetenible. Ida Laura rompió con un pretendiente. “Lo nuestro prosperó hasta casarnos el 4 de julio de 1939 y seguir juntos en la vida (...) La ceremonia religiosa (fue) en la casa de ella. El cura celebrante fue el padre Agustín Bogarín Argaña, párroco de la iglesia de la Encarnación”. Ida, como yo, había nacido en Paraguay, aunque era descendiente de familias austríaca e italiana”. Es memoria de Sallustro, asesinado cuando tenía 56 y “todavía tenía mucho para dar al Grupo Fiat y, por añadidura, a la República Argentina”.
Tano y paraguayo. Tensionaba Europa. Oberdan sintió que su lugar estaba en la tierra de sus ancestros. Adolfo Hitler y Benito Mussolini avanzaban sobre la libertad de un continente cuyo cielo una vez más era cubierto por negros nubarrones. Se ofreció como voluntario para defender la patria de sus padres que sentía como propia. La familia se agrandó desde el nacimiento de Flavia, la primera hija del matrimonio.
El horror de la nueva Gran Guerra –la Segunda– se inició en setiembre de 1939. Ida Laura comprendió. Su esposo partió. En Asunción lo despidieron su esposa y la bebé. Pronto supieron que, “como oficial de artillería” del Ejército italiano fue a combatir “en el frente griego”. Ida Laura extrañaba. Fue al reencuentro del soldado Oberdan que también sentía la soledad.
“Era una alegría poder reencontrarme con Ida y mi pequeña Flavia. Pronto se sumaría un nuevo integrante a la familia, Ulpio, el único hijo mío que nació en Italia. Décadas más tarde, cuando nos radicamos en la Argentina, tendremos otros tres: Aldo, Buno y Giorgio”. Afincado en Turín, dejó de ser soldado. Volvió a estudiar. En la Università degli Studi di Torino comenzó su simpatía con el clandestino Esercito Nazionale di Liberazione.
Ida Laura Burgstaller, esposa de Sallustro, pide a través de la prensa la liberación de su marido
PARTISANO
Como combatiente irregular, partisano, “guerrillero que sigue a un partido”, alentó la constitución del Comitato di Liberazione Nazionale. Allí es donde “conocí a Aurelio Paccei cuando revistaba en las Brigate Giustizia e Libertà. (Aurelio) reportaba a Sandro Pertini, quien con el tiempo llegaría a ser presidente de Italia”. Fue el inicio de una sólida amistad que se mantuvo hasta mi último aliento… Para el gran público Sallustro –un desconocido– era y es un gran desconocido.
De él se supo solo sobre su secuestro y asesinato. Incluso, después de su muerte no es tarea sencilla recolectar datos. En la tarde del martes 10 de febrero con Pablo Sirvén no reencontramos después de largo tiempo, aunque siempre estamos en contacto. Caminamos brevemente por la Villa Victoria Ocampo, en Mar del Plata, donde, pese al abandono que se percibe por parte de las autoridades del Municipio de General Pueyrredón, se respira intelectualidad. Allí, en un muy austero salón con paredes y techos blancos, el autor compartió con un nutrido grupo de lectores de sus obras –literarias y periodísticas– entre los que me encuentro su “Operación Sallustro”.
Sé, desde hace muchas décadas, de su compromiso con el oficio de periodista y con la ciencia de la comunicación; pero desde ese momento estoy cierto de haber estado –además de con el amigo y respetado colega– con quien procura darle voz a Oberdan Guglielmo Sallustro para que, en, desde y con él, se conozcan sobre las dramáticas tensiones y las enormes tragedias que atravesaron –en todas direcciones– varias décadas del siglo XX, la centuria de las crueldades.
Las voces de Sallustro y del imaginario Nahuel Sima aportan. Declino de hablar del pasado o del futuro. Procuro no perder de vista –ni siquiera a la hora de la reflexión y haber transitado muchos de aquellos sucesos– que tanto lo que suponemos que “ya fue” y, por ende, creemos que dejó de ser, como el amanecer del día después, siempre (si y solo si) lo miramos desde el presente, que con cada suspiro es inmediatamente el pasado.
VOCES Y SILENCIOS
De allí que Pablo me impresiona con esta creación (con esta novela periodística, insisto) que está preñada de las voces y los silencios que las y los periodistas, donde fuere que intervengamos, atesoramos desde el primero de nuestros días de trabajo cuando procuramos informamos para informar.
“Los periodistas somos ricos en historias”, dijo Pablo esa misma tarde ante un grupo de sus lectores y lectoras que le pedían que firmara y les dedicara el libro que recién habían comprado. También firmó el mío. Para decirlo en italiano… un vero capo lavoro. “Tembiapokue iporãmbajepéva”, en guaraní como corresponde categorizar cuando se trata de un tano y paraguayo. De aquellas tragedias como la que comparten y tienen a Oberdan Sallustro como víctima y/o a Nahuel, en este caso, como victimario, no somos escasas las personas que quieren y queremos saber más.
El periodismo es también informarnos para informar, como tantas veces se dijo en estas historias de cada domingo. Y ese es el trabajo que hace Pablo Sirvén, que se le disparó con “una conversación al paso y casual con Carlos Tonelli (quien fuera) el asistente más cercano de Sallustro”, ese tano y paraguayo cuya vida, pasión y muerte no fueron solo veinte días.
Un emotivo testimonio de lucha, fe y resiliencia se volvió viral en redes sociales luego de que Andy Medina, una joven paciente con cáncer. Foto: Gentileza
Paciente con cáncer conmovió en redes al relatar su lucha y agradecer el apoyo recibido
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Un emotivo testimonio de lucha, fe y resiliencia se volvió viral en redes sociales luego de que Andy Medina, una joven paciente con cáncer, compartiera en TikTok un video en el que relata el duro proceso que atraviesa a raíz de su enfermedad y la fortaleza que encontró en su fe y en la amistad para seguir adelante.
Al publicar el video, la joven escribió: “Vivamos la vida intensamente y agradezcamos por cada día”, y en el video aseguró: “Hay días en que respirar ya es una victoria”. La forma en que elige llevar la enfermedad, priorizándose y eligiéndose es una muestra de resiliencia. “Sigo eligiéndome, sigo eligiendo la vida, aprendí a valorar cada abrazo, cada mensaje de aliento”.
En el material audiovisual, Andy recuerda cómo su vida cambió de manera abrupta. “Un día estaba bien, bailando, feliz, y al otro empecé a enfrentar una batalla que nunca me hubiera imaginado”, expresó al contar que fue diagnosticada con cáncer en etapa 4B, una noticia que marcó un antes y un después en su historia personal.
La joven describió el extenso y complejo tratamiento médico al que debió someterse, que incluyó quimioterapia, radioterapia, braquiterapia e inmunoterapia, además de constantes estudios, incertidumbre y miedo. También habló de las pérdidas que enfrentó en el proceso: su trabajo, su cabello y hasta las ganas de comer, experiencias que —según señaló— “no se ven en las fotos ni en las redes sociales”.
En su relato, Andy destacó el impacto emocional de la enfermedad y el abandono de algunas personas, pero subrayó que encontró contención en el amor de Dios y en sus amigos, a quienes definió como “ángeles” que la sostuvieron cuando ya no tenía fuerzas. “En mis momentos más difíciles, Dios nunca me soltó”, afirmó.
Pese a los cambios físicos y personales, aseguró que su esencia permanece intacta y que hoy valora cada gesto de apoyo, cada abrazo y cada nuevo día. “Aprendí que llorar también es parte de sanar y que, incluso en mis días más oscuros, yo no dejo de brillar”, reflexionó.
Finalmente, Andy dejó un mensaje de aliento para quienes atraviesan situaciones similares, recordando que nadie está solo y que la luz puede llegar en forma de fe, de personas o de esperanza. “No soy mi diagnóstico, soy una mujer que lucha, que crece y que brilla incluso en medio de una tormenta”, concluyó.
El titular de Diputados, Raúl Latorre, destacó la importancia de los principios y valores judeocristianos como base de la civilización occidental. Foto: Gentileza
Latorre destaca el rol histórico de la fe y la defensa de los valores en Paraguay
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El presidente de la Cámara de Diputados, Raúl Latorre, participó de la tercera edición del Desayuno Nacional de Oración, organizado por la Asociación de Iglesias Evangélicas de Paraguay y el Ministerio de Educación y Ciencias (MEC).
En su intervención, destacó el papel histórico y presente de la iglesia en la vida nacional, subrayando la importancia de preservar “el espíritu de nuestra nación y el norte de nuestra republica”.
El encuentro, realizado en el Centro de Convenciones Mariscal, reunió a autoridades de los tres poderes del Estado, líderes religiosos y representantes de distintos sectores sociales, con el propósito de reafirmar un legado de más de un siglo de servicio al prójimo.
Recordó que, en recientes encuentros internacionales donde le tocó exponer la visión del Paraguay y la defensa con respecto a los principios y valores fundamentales de la civilización, recibió de líderes religiosos un llamado a resguardar “el alma del país” frente a los desafíos culturales y espirituales que enfrentan otras naciones.
“Nuestro país puede no ser el más rico y grande en territorio, pero posee una profunda reverencia a Dios y una riqueza del alma que debemos cuidar. La tarea de la iglesia hoy más que nunca es ser sal de la tierra”, expresó.
Defensa de la vida y la familia
El presidente de Diputados resaltó además la importancia de los principios y valores judeocristianos como base de la civilización occidental, mencionando que la Constitución Nacional misma invoca a Dios en su preámbulo y establece la defensa de la vida desde la concepción y la familia, la unión entre el hombre y la mujer, como pilar fundamental de la sociedad.
Asimismo, el legislador advirtió sobre tendencias globales que buscan separar la conducción del Estado de la fe del ser humano, postura que consideró incompatible con la esencia misma de la persona.
“Es imposible separar al ser humano de la fe. Fuimos creados por Dios y llevamos parte de su esencia. Solo en él la humanidad encuentra su plenitud, y ese es un principio que voy a defender siempre”, manifestó.
En otro momento de su discurso, el diputado expuso su preocupación por los ataques a la fe y a la vida en distintas regiones del mundo, señalando que dichas posturas responden a visiones “terriblemente egoístas”.
Finalmente, lanzó un mensaje de esperanza y confianza, citando pasajes bíblicos para alentar a la ciudadanía a enfrentar los desafíos que enfrenta nuestra nación, como salud de calidad, mejor educación y más seguridad, con fortaleza espiritual.
“Cuando miramos a Dios y buscamos una respuesta de Dios, nuestros problemas dejan de ser solo nuestros. Si él es con nosotros, ¿quién contra nosotros?”, sostuvo.
Alentó, seguidamente, a que Paraguay continúe desarrollándose en prosperidad y equidad, sin renunciar a los valores que lo caracterizan como nación: “Que Paraguay siga siendo bastión de la fe y de los principios que sostienen nuestra civilización”.
Agentes de la policía francesa patrullan frente al Museo del Louvre tras un robo, con la Pirámide del Louvre, diseñada por Ieoh Ming Pei, al fondo, en París. Foto: AFP
El valor de las joyas robadas en el Louvre fue estimado en más de USD cien millones
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Las joyas robadas del museo del Louvre el domingo tienen un valor estimado de 88 millones de euros, equivalente a unos 102 millones de dólares, anunció el martes la procuradora Laure Beccuau.
“El conservador del Louvre estimó los daños en 88 millones de euros”, una suma “extremadamente espectacular”, pero que “no es en absoluto paralelo ni comparable a los daños históricos”, añadió el fiscal en la cadena de radio RTL.
El Museo del Louvre está situado en el corazón de París, Francia, a orillas del río Sena. Situado en el histórico distrito 1, el museo forma parte del gran complejo del Palacio del Louvre. Su céntrica ubicación lo convierte en una visita obligada tanto para los entusiastas del arte como para los viajeros que exploran París.