Calificadoras del riesgo-país, bancos de inversión, organismos financieros internacionales, inversionistas extranjeros y consultoras locales nos piden volver a ser serios en nuestra disciplina fiscal tras 5 años de desorden (agujero promedio del -3,8 %/PIB). Una herencia de una deuda pública de USD 16.001 millones, 36,1 % del PIB, 99 % de aumento desde el 2018 (suba de USD 7.960 millones) con déficits fiscales, no es la carta de presentación para un país y una economía que quieren atraer el mundo. Aunque la inversión física del Gobierno sumara USD 5.337 millones (82 % para obras públicas).
Para tener una economía sana es sumamente importante que los gastos del Gobierno no se alejen mucho de los ingresos públicos destinados a cubrirlos. Que no exista un agujero (fiscal=lo que es del Estado) que lleve a caer en un endeudamiento que siempre empieza siendo pequeño –por necesidad o emergencia– y va transformándose cual bola de nieve en una gran deuda que en muchísimos casos no se puede pagar con recursos propios, llevando al país al default (cesación de pagos=no la puedo pagar), fuente de inestabilidad mayúscula que desestabiliza todo el conjunto económico, social y político de un país, teniendo Latinoamérica varios casos dramáticos, como el que está viviendo Argentina en estos momentos, solo para poner un ejemplo. Sin plata (dólares) para pagar la deuda hay que pedir auxilio externo para estabilizar la casa, acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que convierte el dolor aún más doloroso.
En el Gobierno cartista (2014-2018) el déficit fiscal (diferencia entre gastos superiores e ingresos inferiores) tuvo un promedio del -1,1 %/PIB respetando el tope o techo del -1,5 % del producto interno bruto (PIB) como máximo agujero fiscal de acuerdo con lo establecido en la ley de responsabilidad fiscal aprobada al inicio de la gestión en el 2013. Esa ley era una excelente carta de presentación o un certificado de buen comportamiento, externamente o a nivel internacional, y también a nivel local. Era la base de la estabilidad macroeconómica reconocida como el pilar principal de un país y su economía manejados responsablemente. La vuelta de la “disciplina fiscal” es un pedido, un reclamo y hasta una exigencia que realizan dentro y fuera del país. Eso ya lo sabe muy bien nuestro ministro de Economía, Carlos Fernández Valdovinos, así como el propio presidente Santiago Peña. Disciplina fiscal por el lado de los gastos y disciplina fiscal por el lado de los ingresos.
A julio de este año estamos con un déficit fiscal del -1,5 %/PIB acumulado (en 7 meses) o USD 666 millones, pero en términos anualizados (12 meses) el agujero es del -3,35 %/PIB o USD 1.487 millones de dólares. La meta que se fijó el gobierno saliente fue de un déficit del -2,3 %/PIB o USD 1.021 millones. ¿Cuál será el final? Con todas las deudas del Estado a los proveedores, imposibles de pagar en su totalidad, debiendo establecerse un bien consensuado calendario de pagos. Y ojo: sería un error endeudarse para pagar deudas, círculo peligroso. Ya nos endeudamos hasta para pagar salarios de funcionarios del Gobierno.
En el gobierno anterior tuvimos 5 años de desorden (agujero promedio del -3,8 %/PIB). Una herencia de una deuda pública de USD 16.001 millones, 36,1 % del PIB, 99 % de aumento desde el 2018 (suba de USD 7.960 millones) Con déficits fiscales fuera de un rango aceptable, no tenemos la carta de presentación para un país y una economía que quieren atraer el mundo. Aunque la inversión física del Gobierno sumara USD 5.337 millones (82 % para obras públicas).
La peor herencia que Gobierno alguno haya recibido en democracia fue la que tuvo que administrar el entonces presidente Nicanor Duarte Frutos, con un agujero real con papel y sin papel de USD 500 millones o -6,5 % del PIB. Con un default que levantar. Afortunadamente para nosotros el jefe del Equipo Económico era el maestro Dionisio Borda, que ajustó las tuercas, creando una escuela para los futuros ministros de Hacienda, y desde el 2004 hasta el 2011 tuvimos superávit fiscal. Dionisio Borda volvió con Fernando Lugo en el 2008.
Pero en el 2011 la oposición (colorados y liberales) decidieron aumentar el salario a los funcionarios públicos de una manera absurda, irresponsable y tremendamente perjudicial, en un 32 %/33 % en promedio, con aumentos de hasta el 60 % con un efecto en cadena que llevó a que en el 2012 y 2013 el pago de los salarios se comiera entre el 82 % y 86 % de los impuestos. Disciplina fiscal cero. Volvamos a ser serios, La verdad, si es verdad, es verdad. Was gesagt werden muss, muss gesagt werden. Duele decirlo, pero hay que decirlo.
En su versión mesa de negocios, FOCO presenta un nuevo espacio pensado para elevar la conversación económica al lugar que merece: la mesa en la que se sientan quienes toman decisiones. En su primera entrega, Dimas Ayala, gerente general de Bancop, y Nathalia Rodríguez, gerente de Economía del MEF, adelantan los preparativos para la Reunión Anual de las Asambleas de Gobernadores del Grupo BID, a desarrollarse del 11 al 14 de marzo, en la Conmebol.
En un ámbito íntimo, estratégico y de alto nivel, en su primera entrega, desde el renovado Sheraton Asunción, y como antesala de la Reunión Anual de las Asambleas de Gobernadores del Grupo BID, conversamos con dos destacados economistas, Dimas Ayala, gerente general de Bancop, el banco de la producción, y Nathalia Rodríguez, gerente de Economía del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), quienes compartieron una visión amplia -y profundamente estratégica- sobre lo que representa para Paraguay volver a ser sede de este encuentro internacional y, sobre todo, en cómo el sector privado debe entender y aprovechar esta oportunidad que llega en formato de nuevos negocios, alianzas e importantes financiamientos.
Las periodistas Adelaida Alcaraz y Alba Delvalle dialogan con líderes empresariales, referentes del sector público, inversionistas y protagonistas reales del desarrollo país y en este marco, la gerente de Economía del MEF recordó que Paraguay será sede por tercera vez en la historia de esta Reunión Anual. La primera fue en 1965, la segunda en 2017 y, ahora, nuevamente, en menos de diez años. Sin dudas, esta es una señal clara de confianza en Paraguay, en el trayecto que ha recorrido, en los desafíos que ha sorteado y en los logros alcanzados.
“Entre la primera y la segunda reunión pasaron décadas. Hoy se da esta tercera oportunidad en un contexto completamente diferente”, señaló subrayando que ahora el país cuenta con doble grado de inversión y una estabilidad macroeconómica reconocida en la región.
“Como paraguaya realmente estoy muy contenta, muy honrada”, expresó al inicio de esta conversación Nathalia, destacando que estas asambleas deben entenderse en dos dimensiones bien diferenciadas. Por un lado, la reunión formal de los gobernadores -la máxima instancia de decisión del Grupo BID- en la que representantes de 48 países analizan lineamientos estratégicos, financiamiento, productos y mecanismos de vinculación entre Estados. Por otro lado, en paralelo, se desarrolla una agenda abierta al sector privado y a la sociedad civil, con foros y seminarios enfocados en temas centrales para el desarrollo.
Dimas Ayala, gerente general de Bancop; Gustav Sawatzky, director de Bancop; James Scriven, CEO BID Invest; Florencia Attademo, representante BID Invest, en 2024 durante la firma del préstamo otorgado por el BID Invest a Bancop para la Seguridad Alimentaria.
Paraguay productor de alimentos. El gerente general de Bancop,Dimas Ayala, además de señalar las oportunidades financieras que llegan con este encuentro, habló de escala, de producción y de seguridad alimentaria como eje estratégico del Paraguay. “Nuestro eje fundamental está con el sector productivo y principalmente con la agricultura y la ganadería, sectores que producen alimentos para el país y para el mundo”, afirmó. Y, los números respaldan esa afirmación, puesParaguay produce alimentos para más de 70 millones de personas, mientras que las cooperativas accionistas del banco generan una producción anual superior a USD 3.000 millones.
En términos de participación nacional, el peso es contundente. “Hoy día las cooperativas vinculadas al banco representan el 38 % de la producción nacional de soja, el 38 % del trigo y el 32 % de la carne. Además, producen el 90 % de la leche del país y tienen una participación determinante en las exportaciones agrícolas”, refirió Dimas. Y como dato no menor indicó que el agro explica cerca de un quinto del PIB paraguayo y es el principal motor de divisas.
Dimas Ayala impulsa una banca productiva que fortalece al agro paraguayo y consolida al país como referente regional en seguridad alimentaria. Foto: Matías Amarilla.
En ese contexto se entiende la relevancia del primer crédito de Seguridad Alimentaria otorgado por BID Invest a una entidad financiera en la región. El acuerdo fue ratificado el 7 de marzo de 2024 durante la Asamblea Anual celebrada en Punta Cana, República Dominicana, y significó una operación de hasta USD 20 millones partida en un Préstamo A de hasta USD 15 millones financiado por BID Invest y un Préstamo B de aproximadamente USD 5 millones aportado por inversores institucionales.
El gerente general de Bancop destacó a su vez que se trata de un hito regional. “Es el primer crédito a una entidad financiera para promover la seguridad alimentaria en la región”, subrayó. Y explicó el impacto concreto haciendo notar que los fondos están destinados a pequeños y medianos productores agrícolas y ganaderos, fortaleciendo su capacidad productiva y su resiliencia frente a riesgos climáticos, inflación global y volatilidad de precios.
Aclaró que la operación incluyó además un contrato de asesoría técnica en cambio climático, que permite incorporar un sistema de identificación y gestión de riesgos climáticos en la cartera agropecuaria. “Hoy se maneja de una forma mucho más técnica”, sostuvo, aludiendo a la evaluación sistemática de riesgos físicos y de transición, alineados con metas ambientales internacionales.
La soja impulsa el crecimiento económico del Paraguay, generando divisas, desarrollo tecnológico y competitividad en uno de los rubros más dinámicos del agro regional.
Financiamiento con impacto. Dimas también puso en valor el respaldo histórico del organismo multilateral. “BID Invest siempre ha apostado mucho al país y ha confiado siempre en este banco, desde los primeros momentos”, expresó. Ese acompañamiento, dijo, fue clave para atraer a otras entidades y organismos multilaterales, fortaleciendo el crecimiento institucional de Bancop que, en el 2024, fecha en que recibió el financiamiento, cumplía 11 años de trayectoria.
Según explicó el gerente general, el financiamiento robustece el compromiso del banco con el desarrollo sostenible, la reducción de desigualdades y el crecimiento económico en zonas rurales, donde vive y produce más del 35 % de la población paraguaya.
En las Asambleas del BID, la presencia de Bancop no es simbólica. Representa un modelo de banca productiva con anclaje cooperativo, profundamente ligado al campo y a la seguridad alimentaria regional. “Si nos beneficiamos las entidades bancarias, por supuesto que se van a beneficiar también los clientes porque van a poder acceder a fondeo en condiciones muy favorables”, insistió Ayala.
La ganadería paraguaya consolida al país como proveedor confiable de proteína animal, combinando escala productiva, trazabilidad y apertura a mercados internacionales.
Así, la visión estratégica del sector público y la experiencia concreta del sector financiero convergen en un mismo mensaje: Paraguay no solo exhibe estabilidad macroeconómica, sino capacidad productiva, institucionalidad y alianzas multilaterales que potencian su desarrollo. Y en esa ecuación, de la mano del BID, tanto el Estado como el sector privado juegan un rol decisivo.
La agenda. Del 11 al 14 de marzo en las instalaciones de la Conmebol, además de las Asambleas de Gobernadores, se desarrollará una importante agenda que incluye foros empresariales y seminarios en los que se abordarán asuntos como transformación digital, automatización, inteligencia artificial, participación en mercados competitivos, el acuerdo Mercosur-Unión Europea, envejecimiento poblacional y cambios demográficos, así como sostenibilidad ambiental y transición energética.
Nathalia Rodríguez, gerente de Economía del MEF. Foto: Matías Amarilla.
Al respecto, Nathalia mencionó especialmente el panel sobre envejecimiento y economía plateada, que calificó como “imperdible”, señalando que Paraguay, por ser un país joven, tiende a ver ese fenómeno como lejano, cuando en realidad será un eje determinante en la demanda futura de servicios y productos.
También destacó el enfoque en medio ambiente y el rol creciente de las empresas en la agenda sostenible. Asimismo, subrayó la relevancia de la seguridad energética, la cadena de minerales críticos y las oportunidades que se abren tras acuerdos comerciales ya firmados, señalando que el desafío ahora es pasar de la firma a la acción concreta.
“No vienen a hablar solo con el gobierno; vienen a hablar con el sector privado en general”, enfatizó. Según explicó, inversionistas y delegaciones extranjeras llegan expectantes de encontrarse con empresarios, emprendedores y actores productivos paraguayos que presenten proyectos claros y oportunidades concretas.
Por eso insistió en la importancia de la acreditación y la participación activa. Las asambleas no son exclusivas del ámbito público, están diseñadas también para facilitar reuniones bilaterales, networking y encuentros estratégicos. De hecho, se habilitarán espacios específicos para que los participantes puedan agendar reuniones, incluso solicitando encuentros directos con expositores o representantes de fondos de inversión. “Es como la excusa perfecta para tener una reunión bilateral en paralelo”, explicó, resaltando que usualmente es más complejo acceder a este tipo de interlocutores.
La versión extendida de la mesa de negocios podrá apreciarse a través de las distintas plataformas del Grupo Nación Media y Revista FOCO.
Finalmente, resaltó que el Grupo BID es un aliado estratégico tanto por su capacidad de financiamiento, como por su rol como catalizador de inversiones y generador de conocimiento. “Es una gran plataforma de trabajo”, afirmó, señalando que estos encuentros permiten acelerar agendas y concretar oportunidades más rápidamente gracias al contacto cara a cara.
Laura Ramos lleva al Club de Ejecutivos del Paraguay a una nueva era marcada por la profesionalización, expansión e internacionalización bajo una conducción impecable que combina visión estratégica, disciplina financiera y atención a cada detalle, buscando proyectar al país como un actor clave en la agenda empresarial regional.
Ordenada, disciplinada y metódica. Laura Ramos no deja nada al azar. Economista de formación y durante años directora financiera y administrativa del Grupo RKF -integrado por Aconcagua, Kantar, Ibope Paraguay y otras empresas-, construyó su carrera guiando estructuras de empresas familiares, en la que cada decisión impacta directamente en la sostenibilidad del negocio. Allí aprendió a mirar el todo, desde números, personas, procesos y cultura organizacional.
Hace menos de un mes asumió la presidencia del Club de Ejecutivos del Paraguay, convirtiéndose en la primera mujer en ocupar el cargo tras 26 años de historia de creación. Este no es un dato menor, sino una señal de transformación institucional en un país que atraviesa uno de sus momentos económicos más sólidos. Con doble grado de inversión, expansión de sectores estratégicos y creciente interés internacional, Paraguay se posiciona como una de las economías más atractivas de la región.
“Mi elección no representa una ruptura, sino una evolución del Club”, afirmó Laura. Agregó que en los próximos meses su gestión se enfocará en incrementar la participación activa de los socios en eventos y comisiones, elevar el estándar de formación ejecutiva y consolidar el hub de inversiones como plataforma de vinculación internacional; además, buscará generar análisis y propuestas sobre temas estratégicos.
Quienes la conocen saben que ella cumple lo que se propone. Y es que nuestra protagonista cuenta con un liderazgo sobrio, técnico y que no negocia ética bajo ningún punto de vista. Para dimensionar el impacto de sus acciones, Laura mide el resultado de sus procesos. “La gestión debe medirse. Sin indicadores, no hay evolución”, sostuvo, con la precisión de quien viene del mundo financiero.
Paraguay, la estrella de la región. En pocos días más, Paraguay será sede de la Reunión Anual de las Asambleas de Gobernadores del Grupo BID. En ese marco, el Club de Ejecutivos participará activamente del encuentro con espacios de diálogo y vinculación entre el sector privado y los actores internacionales que visitarán el país. “Entre los panelistas estará un past president, Javier Bernardes, lo que también refleja el aporte activo de nuestra institución en estas conversaciones estratégicas”, señaló.
Laura cree firmemente en el rol del empresariado organizado como motor del desarrollo. “Si fortalecemos el liderazgo, fortalecemos al país”, afirmó. Es por eso que, junto a su vicepresidente, Gustavo Koo, y la comisión directiva, trabaja sobre tres ejes claros: ordenar, profesionalizar y proyectar.
En un Paraguay que busca más inversiones y mayor protagonismo regional, su conducción puede convertirse en un activo institucional clave para construir confianza, atraer capital y demostrar que el país está listo para crecer y liderar con visión de largo plazo.
Este salto consolida las reservas como uno de los principales pilares de estabilidad macroeconómica del país y confirma una tendencia de crecimiento sostenido en casi una década. Foto: Ilustrativa
En 10 años, Paraguay duplicó sus reservas internacionales netas
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Las Reservas Internacionales Netas (RIN) de Paraguay cerraron el 2025 conUSD 11.000,8 millones, según datos del Banco Central del Paraguay (BCP). Este salto consolida las reservas como uno de los principales pilares de estabilidad macroeconómica del país y confirma una tendencia de crecimiento sostenido en casi una década.
La evolución muestra un avance claro desde 2016, cuando las reservas rondaban los USD 6.300 millones.
En 2017 subieron a USD 7.145,7 millones
en 2018 alcanzaron USD 7.969,6 millones
en 2021 llegaron a USD 9.490,1 millones
en 2022 se ubicaron en USD 9.946,6 millones
en 2023 treparon a USD 9.872,3 millones
y en 2025 finalmente superaron la barrera de los USD 11.000 millones.
En menos de diez años, el país prácticamente duplicó su “colchón” de divisas.
Estas cifras no son meramente contables. Las RIN funcionan como un escudo protector de la economía, porque permiten al BCP intervenir en el mercado cambiario para evitar saltos bruscos del dólar que encarezcan los alimentos, el combustible y los bienes importados. En la práctica, más reservas significan más estabilidad para el guaraní y mayor previsibilidad para familias y empresas.
Grado de inversión
Además, este nivel récord ha sido clave para que Paraguay obtenga el grado de inversión de agencias como Moody’s y Fitch. Tener reservas elevadas reduce el riesgo país, abarata el costo de financiamiento y vuelve más atractivo al Paraguay para inversiones extranjeras, industrias y proyectos de largo plazo. Es una señal de que el país puede cumplir sus compromisos externos incluso en tiempos de crisis global.
El incremento de 2025 responde a varios factores. Por un lado, el buen desempeño de lasexportaciones agrícolas y los ingresos por energía de Itaipú y Yacyretá aseguraron un flujo constante de dólares. Por otro, el BCP mejoró la gestión de su cartera de activos, diversificando inversiones y aprovechando la valorización del oro.
Es importante aclarar que estas reservas no son dinero para gastaren obras o programas públicos. Son la garantía que respalda la moneda, la estabilidad financiera y la confianza de los ciudadanos en el sistema económico.
En un mundo volátil, con guerras, tensiones comerciales y cambios climáticos que afectan los precios de las materias primas, contar con reservas sólidas es una de las mayores fortalezas que puede tener Paraguay.
La agencia internacional de calificación de riesgo Standard & Poor’s (S&P) otorgó a Paraguay el grado de inversión, elevando su calificación a BBB- con perspectiva estable. Foto: Ilustrativa
Doble grado de inversión de Paraguay: sepa cómo beneficiará a la economía de la gente
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La agencia internacional de calificación de riesgo Standard & Poor’s (S&P) otorgó a Paraguay el grado de inversión, elevando su calificación a BBB- con perspectiva estable. Es la segunda que recibe el país y durante este gobierno. La primera otorgada por Moody’s Ratings en julio de 2024.
Sobre el impacto económico más pronto tras este hito, el analista financiero Amilcar Ferreira señaló que aumentará el fondeo en el sistema financiero, los bancos podrán acceder a un mayor fondeo internacional, recibirán más recursos y aumentará el crédito disponible en nuestro país.
“Al haber alcanzado el grado de inversión, los bancos serán los primeros en beneficiarse, ya que también van a acceder a esta categoría. De hecho, ya existen dos entidades financieras en Paraguay que cuentan con grado de inversión. Esto permitirá un mayor nivel de inversiones y también una reducción en las tasas de interés”, manifestó a la 1020 AM.
También indicó que muchos proyectos que antes tenían dificultad para concretarse, ahora tendrán más posibilidades de lograr el cierre financiero, asegurando un financiamiento con tasas de interés más bajas.
Puso como ejemplo al sector forestal, que si bien hoy es incipiente, se verá fuertemente potenciado, porque es un nuevo rubro que puede desarrollarse con mayor fuerza dentro de la economía paraguaya.
“Hay muchos proyectos que pueden llevarse adelante en Paraguay, y ahora ese 80 % del dinero disponible en los fondos de inversión, que anteriormente no estaba accesible para el país, hoy sí lo está. Esto abre condiciones para que proyectos paraguayos se presenten ante el gran capital internacional y puedan concretarse en el país”, precisó.
¿Cómo llega a la gente?
Según Ferreira, con este segundo grado de inversión, la dinámica económica cambiará en Paraguay porque el derrame se observará en la creación de más empleo, mejores salarios y una mayor actividad económica.
Recordó que cuando se instala una empresa en el país se generan puestos de trabajo, esos trabajadores consumen bienes y servicios, por lo tanto, se activan proveedores y el impacto se va transmitiendo en cadena a toda la economía.
“Si queremos dimensionar el potencial de lo que esto significa, podemos mirar a países de la región que ya contaban con grado de inversión. Uruguay, por ejemplo, promedió en la última década unos USD 3.000 millones anuales de inversión extranjera directa. Paraguay, hasta 2023, registraba alrededor de 300 millones de dólares por año, una relación de diez a uno”, ejemplificó.