- POR ISMAEL CALA
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Sabemos que el mundo de los negocios puede ser altamente dinámico y competitivo, pues allí la innovación se ha convertido en un factor crucial para el éxito de los emprendedores. De hecho, la capacidad de generar ideas creativas, la adaptación a los cambios y el ofrecimiento de soluciones eficaces es lo que impulsa el crecimiento y la diferenciación en el mercado.
Además de ello, es esencial comprender que la innovación no solo se trata de crear productos o servicios novedosos, sino de encontrar formas originales de resolver problemas existentes.
A la vista está que quienes priorizan propuestas innovadoras cuando sus empresas están en el semillero tienen un mayor potencial de crecimiento y una mayor tasa de supervivencia a largo plazo, porque hacerlo es un factor clave para diferenciarse en un mercado altamente competitivo y satisfacer las necesidades cambiantes de los clientes.
Si eres emprendedor o estás pensando convertirte en uno, debes tener en cuenta que estamos hablando de una mentalidad que se puede desarrollar. ¿Cómo? Pues, presta atención.
Una de las características primordiales que definen a los emprendedores exitosos es que siempre alimentan su curiosidad y se muestran abiertos a nuevas ideas. Para ello, buscan inspirarse en diferentes industrias y disciplinas, y se mantienen actualizados sobre las tendencias emergentes. La curiosidad despierta la creatividad y la capacidad de encontrar soluciones innovadoras.
Esto nos lleva al segundo punto: fomentan el pensamiento creativo, lo cual implica practicar estrategias como la lluvia de ideas, además de buscar la colaboración y la exploración de nuevas perspectivas, siempre entendiendo la necesidad de aceptar el riesgo y aprender de los fracasos.
Lo anterior no es posible sin este tercer elemento: la creación de entornos de comunicación abiertos que generen un sano intercambio de ideas y donde la experimentación sea alentada, donde las propuestas diferentes sean escuchadas y no se castiguen los errores.
De esto y más estaremos conversando durante el evento “El negocio de ser tú” (https://cf.cala.academy/el-negocio-de-ser-tu), entre el 31 de julio y 1 de agosto en la ciudad de Miami. Si no puedes asistir presencialmente, ¡no te preocupes! También podrás conectarte con nosotros y así escuchar las diferentes ponencias en las que estaremos tocando temas de alto impacto y gran utilidad para quienes deseen tener negocios rentables.
El miedo es una emoción que debe impulsarnos a ir por más y no ser ese muro que nos detenga ante la posibilidad de un fracaso.
¡Atrévete!
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Financiamiento y capacitación fortalecen el liderazgo económico de las mujeres paraguayas
El Crédito Agrícola de Habilitación (CAH) busca consolidar en los próximos años una estrategia integral que combine financiamiento, asistencia técnica y acceso a mercados para potenciar el desarrollo económico de las mujeres rurales, consideradas hoy uno de los motores más dinámicos de la economía territorial.
En conversación con La Nación/Nación Media, Amanda León, presidenta del CAH, explicó que el objetivo de la institución es que el crédito no sea un fin en sí mismo, sino una herramienta que permita a las emprendedoras rurales generar ventas sostenibles y consolidar negocios duraderos.
Integrar a las productoras a cadenas de valor
Uno de los ejes centrales de la estrategia es facilitar la inserción de las productoras en cadenas de valor, evitando la dependencia de intermediarios y permitiendo que capturen mayor rentabilidad.
En ese sentido, León destacó el producto Jepytaso, que busca integrar a las mujeres rurales al programa estatal de alimentación escolar, permitiendo que provean directamente alimentos dentro de sus propias comunidades.
La iniciativa se complementa con programas como Jajapo Porã, que ofrece espacios equipados para que las productoras puedan procesar su materia prima y agregar valor a sus productos.
Educación financiera y bancarización
El CAH también impulsa programas de educación financiera orientados a fortalecer las capacidades de gestión de las emprendedoras rurales.
Actualmente, más de 24.300 mujeres fueron capacitadas en administración financiera, ahorro y planificación de sus negocios.
Desde la institución destacan que muchas beneficiarias ya no ven el crédito únicamente como una ayuda, sino como una inversión para mejorar el bienestar de sus familias y ampliar sus actividades productivas.
Este proceso también permitió avanzar en la inclusión financiera, ya que el 98 % de las clientas del CAH ya operan de forma bancarizada.
Créditos diseñados para mujeres rurales
La institución desarrolló una serie de productos financieros adaptados a las distintas etapas del crecimiento de los emprendimientos liderados por mujeres.
Entre ellos se encuentra Mujer Emprendedora, orientado a jefas de hogar que acceden por primera vez a un crédito formal, y Kuña Ñamombarete, diseñado para negocios que buscan expandirse.
Este último cuenta con el respaldo del FOGAMU, un fondo de garantía que permite acceder a financiamiento incluso sin contar con un título de propiedad como garantía.
Crédito basado en confianza
León resaltó que la falta de formalización nunca fue una barrera para acceder a financiamiento dentro de la institución.
Según explicó, el 99 % de los créditos del CAH se otorgan a sola firma, basándose en la confianza y en la capacidad de gestión de las beneficiarias.
No obstante, el objetivo institucional es incentivar gradualmente la formalización, ofreciendo mejores condiciones de financiamiento , como tasas más competitivas y plazos más amplios a quienes formalizan sus actividades.
Mujeres ganan protagonismo en la economía rural
Actualmente, el 37 % de las fincas con manejo individual en Paraguay son gestionadas por mujeres, mientras que el 66 % de las mipymes del país cuentan con liderazgo femenino.
Para responder a esta realidad, el CAH mantiene presencia territorial a través de 82 sucursales distribuidas en todo el país, lo que permite llegar a zonas donde el sistema financiero tradicional tiene menor cobertura.
Financiamiento y articulación institucional
De cara al futuro, la institución busca fortalecer el financiamiento destinado a mujeres rurales y profundizar el trabajo articulado con otras entidades públicas.
León señaló que en 2025 el 41 % de los desembolsos del CAH fueron destinados a mujeres, quienes además presentan niveles de morosidad muy bajos.
“El impacto real se logra cuando todas las instituciones trabajan como un solo bloque para que la emprendedora tenga acceso simultáneo al financiamiento, a la capacitación y a los canales de comercialización”, concluyó.
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Jacqueline Farías, la mujer que impulsa la piscicultura en Paraguay
Desde la Asociación de Productores de Pescado del Bajo Monday (APROM), Jacqueline Farías lidera la transformación de la piscicultura paraguaya, combinando innovación, sostenibilidad y profesionalización. En Innovar 2026, su experiencia y visión estratégica mostrarán cómo la producción acuícola se consolida como un sector clave para el desarrollo rural, la generación de empleo y la diversificación de ingresos en todo el país.
Del 17 al 20 de marzo, Yguazú, Alto Paraná, se convertirá en el epicentro de la innovación agropecuaria con la octava edición de Innovar 2026. Entre tecnología, genética y gestión eficiente, el sector Producción Animal promete mostrar los avances más destacados en piscicultura, porcinos, lácteos y ovinos, transformando la feria en un espacio de negocios, aprendizaje y oportunidades concretas.
La piscicultura paraguaya tendrá un lugar destacado de la mano de Jacqueline Farías Sosa, presidenta de la Asociación de Productores de Pescado del Bajo Monday (APROM) quien tendrá a su cargo la conferencia “Piscicultura: donde el agua se convierte en ingresos”, junto al pionero Jandir José Bárd.
En la ocasión se prevé resaltar el crecimiento de un sector estratégico que aprovecha la amplia red hídrica del país, genera empleo en toda la cadena productiva y diversifica los ingresos rurales. Bajo su liderazgo, APROM articula a los principales piscicultores del país, promueve innovación tecnológica y fomenta prácticas sostenibles que reducen desperdicios y aumentan el valor del ciclo productivo.
Además, ella impulsa la integración de la piscicultura en programas sociales y de nutrición, consolidando un enfoque económico, social y ambientalmente responsable.
Más producción. Innovar 2026 va más allá, los asistentes podrán vivir experiencias inmersivas en un auditorio climatizado diseñado para simular condiciones reales de manejo de bovinos, aves y cerdos. Se presentarán remates de invernada, genética de alta calidad, demostraciones en vivo, tecnologías de confort animal y soluciones sostenibles, como biodigestores para el aprovechamiento de desechos pecuarios.
Con más de 300 expositores y 700 marcas nacionales e internacionales, el evento se consolida como la principal plataforma para innovación, negocios y desarrollo del agro paraguayo, donde la piscicultura y la visión de líderes como Jacqueline Farías muestran que el sector tiene rostro femenino, estratégico y sostenible.
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Innovar no es un camino de una sola dirección
- Por George Leal Jamil
- Profesor de la Fundação Dom Cabral, Brasil
Hemos abordado, con frecuencia, el contexto de la Innovación en nuestros artículos en este espacio, donde discutimos los trabajos realizados en el programa PAEX de la FDC, orientado al emprendimiento estructurado, apoyado por métodos y técnicas de conocimiento fundamentado, de base científica.
En este momento es importante, ante las habituales revisiones de metas establecidas para el año que concluye y la búsqueda de definiciones para un nuevo período, que las iniciativas de Innovación sean correctamente ponderadas. En ocasiones, nuestros alumnos nos consultan con desafíos que recaen sobre situaciones de pérdida de control, decepción, riesgos evidentes o fallas de gestión al intentar innovar. No pocas veces surge una responsable: la tecnología.
Desarrollaremos una observación en este contexto: por lo general, los proyectos de ruptura tendrán, según las clásicas definiciones de Joseph Schumpeter, anclaje en dos dimensiones: la tecnología y la modelación de negocios. Estas aparecen por separado o en conjunto, potenciando la disrupción, aunque trayendo simultáneamente riesgos y la necesidad de una gestión continua.
Un error asociado a varios proyectos con los que trabajamos en el PAEX de la FDC, cuando buscamos una reflexión aplicada de los conceptos discutidos, es considerar que las tecnologías –consolidando aquí herramientas, servicios y recursos– se aplican linealmente, sin necesidad de adaptaciones o adecuaciones a las realidades de cada aplicación y, aún más grave, que constituyen una especie de “medicación empresarial”, una corrección simple del modelo de negocio y de las estructuras empresariales.
No hace tanto tiempo que se observaron diversos problemas en la implantación de los primeros ERP, sistemas concentradores operativos y plataformas de integración de información en organizaciones, utilizados como “correctores” de problemas de alineación estratégico-operacional, de la búsqueda inmediata de eficiencia operativa de forma aislada o de la resolución de otros problemas existentes en la ejecución diaria de acciones y tareas de la empresa.
En aquellos momentos de implantación de estos sistemas de información orientados a la operación integrada, observamos el desarrollo de expectativas más allá de lo posible, exceso de optimismo respecto a los resultados esperados, indefinición de tareas y delegaciones, fallas en la estimación de costos, entre otros riesgos más evidentes. El mayor factor de decepción y, incluso, de gran debate en aquella época sobre un posible “fracaso” o “burbuja” de los ERP se debía al hecho de que estos sistemas no corregían fallas del mundo operacional. Vale decir, esta no es la función de un sistema de este porte, diseño y finalidad.
Si existe una falla, lo que se suele afirmar es que esta será simplemente automatizada. Considere nuestro lector, por ejemplo, la existencia de un desalineamiento –por ejemplo, de agenda o consumo de recursos como materia prima– en partes de un proceso. La simple implementación del sistema ERP no tiene como finalidad inmediata corregir dichos problemas. Es muy posible que estos sean simplemente reproducidos en una plataforma tecnológica, ahora con costos más elevados, pues es necesario mantener la plataforma.
La actual oferta de recursos de IA y Análisis de Datos, cada vez más al alcance de emprendimientos de todos los niveles, trae nuevamente este escenario. La idea de “implantar IA para corregir problemas” es atractiva, pero puede transformarse perfectamente en un nuevo problema. El emprendedor y el colaborador de organizaciones empresariales deben tomar conciencia de que un proyecto siempre deberá definirse para el desarrollo de la innovación de base tecnológica, como ya lo afirmamos anteriormente, separando las iniciativas de reflexión, especulativas, de aprendizaje, de aquellas destinadas a constituir un elemento funcional u operacional vinculado a la producción, que tenga un objetivo definido.
Una definición consistente de proyecto, para cualquier desarrollo empresarial, deberá considerar los objetivos estratégicos actuales de la empresa (incluso si se busca, con una posible disrupción, superarlos), las inversiones necesarias, el plazo mínimo, las delegaciones y perfiles profesionales involucrados y, finalmente, en un abordaje mínimo para esta definición inicial, los riesgos existentes, potenciales y sus formas de mitigación.
Adicionalmente, comprender cuál es la realidad empresarial y entender, en conjunto, cómo la innovación –y las tecnologías asociadas– podrá cambiar efectivamente lo que y cómo la empresa está produciendo, es esencial. Debemos tener en mente, como lo discutimos siempre con nuestros alumnos en el PAEX de la FDC, que pequeños cambios en procesos y métodos son innovaciones, así como la introducción de nuevas tecnologías puede constituir una base potencial para disrupciones futuras, en las que estas herramientas y recursos se aplicarán más allá de la operación, su uso inmediato.
Por lo tanto, debemos comprender el contexto existente, lo que se puede alcanzar, modificar y cuándo será posible, consumiendo qué recursos. Estas reflexiones no buscan burocratizar la iniciativa innovadora; al contrario, pretenden aportar robustez y solidez a soluciones que puedan replicarse, escalarse y transformarse incluso en palancas para cambios culturales dentro de la organización, para innovar siempre.
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Vestir la identidad empresarial
Por: Alba Delvalle
Abogada, actriz y emprendedora, Claudia Benítez Fois construyó una marca que entiende la imagen como una herramienta de confianza, pertenencia y crecimiento empresarial. Una historia que no empezó en la moda.
Detrás de cada uniforme, de cada manual de vestuario y de cada capacitación, hay una convicción clara: la imagen no es superficial cuando está alineada con la identidad. Desde su marca Claudia Carolina, Claudia Benítez Fois transformó la moda corporativa en una aliada estratégica para empresas, equipos y personas que buscan proyectar lo que son, y lo que aspiran a ser.
La trayectoria de Claudia no responde a un molde clásico, ella es abogada de formación, actriz por pasión y emprendedora por decisión, como se define. Durante años transitó distintos escenarios profesionales hasta que entendió que había un hilo conductor entre todos ellos: la comunicación no verbal, la forma en que una persona se presenta, se expresa y se posiciona ante los demás.
“Ese descubrimiento para mí fue clave, porque la imagen, lejos de ser un elemento estético aislado, es una herramienta poderosa que influye en la percepción, la confianza y las relaciones humanas, tanto a nivel personal como corporativo”, expresó.
Así, en 2014 dio vida a Claudia Carolina, una marca que empezó de manera incipiente y que en 2018 tomó forma empresarial definitiva, consolidándose dentro del rubro de los uniformes empresariales y la asesoría de imagen corporativa.
Más uniformes. se trata de vestir la identidad, declara, ya que desde sus inicios se diferenció por no ofrecer solo prendas, sino soluciones integrales de imagen. La marca trabaja hoy con empresas de distintos tamaños y sectores, entendiendo que cada rubro tiene códigos propios, necesidades funcionales específicas y una identidad que debe reflejarse en el vestir.
Actualmente, la firma desarrolla siete líneas de uniformes empresariales, diseñadas para responder a contextos reales de trabajo, priorizando comodidad, durabilidad, coherencia estética y representación institucional.
Para Claudia, un uniforme no es un gasto operativo más, sino una “inversión en identidad, en pertenencia y en profesionalismo”. Bajo esta premisa, el crecimiento de la marca llevó a la emprendedora a profesionalizarse en asesoría de imagen personal y corporativa, integrando conocimientos de moda, psicología de la imagen y comunicación estratégica.
Fue así que nacieron los manuales de vestuario corporativo, una herramienta cada vez más valorada por las empresas que buscan orden, coherencia y claridad en su presentación institucional. Estos manuales definen colores, cortes, usos, combinaciones y contextos, alineando la imagen del equipo con la cultura de la organización.
“La imagen transmite antes de que la persona hable”, sostiene Claudia. Por eso, su enfoque no impone moldes, sino que acompaña procesos de identidad. Otro de los pilares de su trabajo es la capacitación empresarial. A partir de su experiencia directa con colaboradores de distintos sectores, ella desarrolló un ciclo de charlas orientado a potenciar la imagen personal y profesional como herramienta de desempeño laboral.
Las capacitaciones abordan temas como atención al cliente, ventas, marketing e imagen corporativa, adaptándose a las particularidades de cada rubro: hotelería, gastronomía, industria, agro, salud, belleza y sector ejecutivo.
Las charlas se estructuran en tres ejes fundamentales: autoconocimiento, imagen personal e imagen profesional, con el objetivo de fortalecer la autoestima, la actitud y la coherencia entre lo que se es y lo que se proyecta.
Respecto a la producción de sus prendas, lo desarrollan con compromiso real, pues trabaja con taller propio y tercerizados exclusivos, garantizando control de calidad, cumplimiento de tiempos y trazabilidad en cada proceso. La marca apuesta a proveedores textiles nacionales, fomentando el desarrollo local y la diversificación de diseños.
Además, incorpora prácticas de responsabilidad social y ambiental, como la reutilización y reciclaje de retazos textiles, colaborando con iniciativas solidarias y reduciendo el desperdicio de materiales. Porque emprender, también implica hacerse cargo del impacto.
Hoy, Claudia lidera su empresa con una visión clara: enaltecer el rubro de la confección, generar empleo digno y ayudar a las empresas a entender que la imagen bien trabajada es una ventaja competitiva real.
Su historia es la de una emprendedora que supo integrar disciplinas, escuchar al mercado y construir una marca donde la estética y la estrategia conviven. Con su lema “detrás de toda marca intangible, hay un ser humano que se animó a soñar”, instó a los lectores a conocerla y, sobre todo, a construir propósitos.