• Por Eduardo “Pipó” Dios
  • Columnista

La oclocracia o gobierno de la turba, movilizaciones de grupos violentos y radicalizados, aunque minoritarios, pero con anuencia del gobierno, ya sea por debilidad o por complicidad.

Me pasaron hoy una captura de pantalla de una fulana, de esas que llenan de corazoncitos de colores, uno ya no sabe ni qué significan, de tantos colores y “nobles causas” que reivindican, donde decía textualmente “Efraín y Soledad servirán para sacarle a la ANR del poder. Para todo lo demás están la organización y la movilización”.

Ojo, no satanicemos la “organización” ni mucho menos la “movilización”. Son cosas muy positivas si tienen fines lícitos, nobles y justos. Respetando la constitución, las leyes y las instituciones, pero sobre todo, los derechos de terceros.

Muchos extranjeros se sorprenden cuando ven a un candidato de un partido “liberal” cuyos orígenes son más oligárquicos que populares, que ha tenido líderes que han simpatizado más con el fascismo de Mussolini, que con el marxismo de Lenin y Stalin, rodeado de la izquierda militante rabiosa y participando en reuniones de la Internacional Socialista, simpatizando (salvo esta última semana) con el socialismo del siglo XXI y sus abanderados. Rechazando y anunciando la eventual derogación de la ley Zavala, que penaliza la invasión de tierras y que ha demostrado una eficiencia significativa en contra de este flagelo y negociado, disfrazado de reivindicación social. Prometiendo subsidios a diestra y siniestra sin el menor rigor ni análisis.

Es raro ver cómo los colectivos proaborto y por LGTBIA+ han callado llamativamente cuando SU candidato, Alegre, por un mero oportunismo y desesperación electoralista, en un giro de 180 grados de lo que venía reivindicando, se ha declarado antiaborto y antimatrimonio igualitario, dos pilares fundamentales de la “lucha” de estos grupos. Ningún referente ha reclamado nada.

Todo esto se da porque saben, como lo expresa la “twitera” de los corazoncitos citada más arriba, que Efraín simplemente miente. Al igual que Soledad, van a prometer, decir y mentir sobre lo que haga falta para llegar. Para tomar el poder, para luego dejar que los colectivos, las agrupaciones, las masas y las turbas radicalizadas se hagan cargo del país. Primero quemarán la ANR (una vez más), luego el Parlamento, luego redoblarán la apuesta yendo por alguna iglesia cristiana o católica, decidirán quién vive y quién muere en “asambleas populares”, ante la mirada impávida de un Efraín, que estará más ocupado llenándose los bolsillos y eliminando a sus rivales, mientras culpa de todo a las propias víctimas.

Decidirán sobre tus bienes, tu familia, la educación de tus hijos y nietos, sin darte chance a opinar y menos a oponerte.

No están inventando nada, ya pasó en Venezuela, Nicaragua, Chile, Argentina, Perú y la lista no para. Destrucción, reinar en el caos, imponernos su modo de vida, sus reglas, su cultura, su visión torcida del universo, a la mayoría, que cuando queramos reaccionar, ya será tarde.

Etiquetas: #oclocracia

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