El campo, pese a sus enormes problemas de todo tipo en el 2022 (nuestra economía caería -2%), aportó el 68% de las exportaciones registradas (lo que realmente es hecho en Paraguay), con la venta de productos con olor a campo por US$ 6.736 millones, con una caída del -12% o menos US$ 919 millones. La exportación de soja en grano sumó US$ 1.227 millones, con una disminución del 59% o menos US$ 1.748 millones. En volumen, la merma fue de más de 4 millones de toneladas o -64%. Si tomamos el complejo sojero global (grano, aceite y harina), la exportación totalizó US$ 2.347 millones, con una disminución del -46% o menos US$ 2.013 millones, siempre con respecto al 2021.
El peso del complejo sojero global en el total de las exportaciones registradas bajó del 41% al 24% y los US$ 2.013 millones perdidos en el 2022 casi coincide con la importación de combustibles y lubricantes por US$ 2.310 millones. Si al campo le hubiera ido bien, otra hubiera sido la salud de nuestra economía el año pasado, más aún teniendo en cuenta los buenos precios internacionales, el boom en la venta de cereales por US$ 1.490 millones, 93% más o US$ 718 millones, con el maíz aumentando 166% a US$ 1.089 millones, carne por US$ 1.842 millones, y la maquila totalizando US$ 1.036 millones, récord histórico superando por primera vez la barrera de los US$ 1.000 millones.
Desde una perspectiva global nos informamos que las exportaciones totales al mes de diciembre del 2022 alcanzaron un valor de US$ 13.875,0 millones, 1,5% menor a los US$ 14.090,4 millones a diciembre del año anterior. Las exportaciones registradas representaron el 71,8% del total, alcanzando US$ 9.957,0 millones, inferior en 5,8% al valor acumulado a diciembre del 2021.
Las reexportaciones, por su parte, con el 22,4% del total, registraron un valor de US$ 3.107,7 millones, con un aumento de 12,5% con respecto al mismo período del año pasado. A diciembre del año 2022, las importaciones totales alcanzaron US$ 15.191,4 millones, 16,1% mayor respecto al mismo período del año anterior. Las importaciones registradas representaron el 96,0% del total, alcanzando un valor de US$ 14.587,2 millones, un 16,5% superior con respecto al valor a diciembre del 2021.
La balanza comercial, al duodécimo mes del 2022, registró un déficit de US$ 1.316,4 millones, resultado distinto al superávit registrado en el mismo período del 2021. Es el primer déficit comercial en 35 años (1987). El agujero pudo ser mayor, con mayor presión sobre el precio del dólar y el costo de los combustibles. Pero, el campo, aún herido, nos dio oxígeno y respirador. Incluyendo a los anticampo que se mueven en autos. Hipocresía de izquierda y de oenegés. Was gesagt werden muss, muss gesagt werden. Duele decirlo, pero hay que decirlo.
El Ing. Agr. Víctor Miranda Cáceres es un líder del agro paraguayo, formado en la técnica y guiado por la coherencia, la visión y el compromiso. Ese perfil le valió ser reelecto como presidente de la AIAP.
¿Qué hace que un gremio técnico, formado por miles de ingenieros agrónomos en todo el país, vuelva a elegir a la misma persona para liderarlo en un sector donde la exigencia es permanente y el error tiene impacto directo en la vida productiva del país? En Víctor Miranda Cáceres parece haber una respuesta que no se dice en voz alta, pero se nota en su trayectoria: la convicción y la confianza construida en el tiempo. Esto le valió su reelección como presidente de la Asociación de Ingenieros Agrónomos del Paraguay (AIAP) para el periodo 2026-2028.
Víctor es ingeniero agrónomo y Magíster en Agronegocios y Desarrollo Rural, pero su perfil no se agota en la formación académica. Se ha consolidado como un profesional que entiende el agro paraguayo no como un sistema abstracto, sino como una red viva donde convergen producción, conocimiento, decisiones técnicas y vidas concretas que dependen de ellas.
En un país donde el agro representa una parte central de la economía, del empleo y de las exportaciones, el rol del ingeniero agrónomo es estructural. Y en ese escenario, su figura ha sido asociada a un liderazgo que construye y se orienta al proceso que al protagonismo.
Quienes lo han acompañado en espacios gremiales destacan una forma de conducción que se sostiene en la coherencia. Escuchar antes de decidir, buscar equilibrio antes de imponer, y entender que en el mundo técnico los consensos valen tanto como los resultados.
“La confianza depositada por los colegas constituye una gran responsabilidad. Los ingenieros agrónomos tenemos un papel fundamental en la producción de alimentos y en el desarrollo del sector agropecuario. Nuestro compromiso es seguir fortaleciendo la profesión, impulsando la capacitación permanente, defendiendo nuestros espacios de ejercicio profesional y consolidando a la AIAP como una voz técnica de referencia para el agro paraguayo”, expresó.
Detrás de esa frase no hay solo formación: hay método de vida. La idea de que el conocimiento se construye en movimiento, pero el liderazgo se sostiene en algo más profundo: el respaldo humano que lo acompaña. En ese equilibrio entre técnica y humanidad, entre gestión y permanencia, se entiende su reelección. No como un punto de llegada, sino como la continuidad de un proceso donde la credibilidad se construye, se sostiene y, sobre todo, se demuestra en el tiempo.
Destacan crecimiento y consolidación de la raza Nelore en el país
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La Expo Nelore 2026, reflejó el crecimiento y la consolidación de esta raza bovina en el país, según la Asociación Rural del Paraguay (ARP). La actividad fue organizada por la Asociación Paraguaya de Criadores de Nelore (APCN) y reunió a productores, técnicos y referentes del sector, en el marco de distintos juzgamientos y evaluaciones de ejemplares.
De acuerdo con informaciones de la ARP, durante la exposición se destacó el alto nivel genético alcanzado por la raza, así como los avances obtenidos mediante el trabajo sostenido de criadores y especialistas. En ese contexto, el jurado de la exposición, Raúl Appleyard, resaltó el progreso observado en los ejemplares.
Según sostuvo, las evaluaciones permitieron observar una raza más consolidada, impulsada por el trabajo conjunto entre productores y técnicos, lo que continúa fortaleciendo el desarrollo del nelore paraguayo.
Uno de los aspectos más destacados de la muestra fue la uniformidad evidenciada en los distintos escenarios de evaluación, tanto en animales de campo como de bozal. Asimismo, en el concurso de toros y novillos gordos se observó un mismo biotipo y una línea productiva bien definida, lo que refleja objetivos claros dentro del mejoramiento de la raza.
Appleyard también señaló que las diferencias entre los ejemplares fueron mínimas, evidenciando una evolución que no solo se limita al desempeño en pista, sino que además se traduce en eficiencia, y mejores resultados dentro de los sistemas productivos.
Cuando la pasión se convierte en ejemplo, deja de ser herencia para transformarse en impulso. Madre e hijas llevan la ganadería a una nueva etapa, donde tradición y conocimiento construyen una nueva forma de hacer empresa.
En el campo, hay cosas que se aprenden, otras simplemente se viven. Y en algunos casos, como el de Romy Orué y sus hijas, Luján y Monserrat, esa pasión no solo se hereda, se transforma, evoluciona y se proyecta en nuevas formas de hacer empresa.
Lo que empezó como una decisión en un momento clave, hoy es una historia de continuidad, pero también de cambio generacional. Para Romy, su camino en la ganadería no nació como un plan, sino como una respuesta. “Una noche cuando mamá me dijo; ‘hija, ya no puedo más’. En ese momento fue como un aviso, es aquí donde hoy te necesito”, recuerda.
Para Romy, la pasión se construye y luego se convierte en herencia.
Aunque siempre estuvo cerca del campo familiar, fue ese momento el que la llevó a asumir un rol activo. Ahí empezó el desafío de hacerse cargo y construir algo propio dentro de esa historia. Con el tiempo, ese compromiso se convirtió en algo más grande: un proyecto de vida.
Para sus hijas, el camino fue distinto, pero igual de profundo. Luján Rolón Orué, ingeniera zootecnista, lo explica desde la experiencia cotidiana. “Desde chica iba al campo con mi familia, se volvió parte de mi rutina los fines de semana. Eso hizo que desarrollara esas ganas de meterme más a fondo en el manejo, los animales y el trato al personal”, expresa.
En el caso de Monserrat, quien es médica veterinaria, la conexión fue aún más natural. “Desde que tengo memoria voy a la estancia con mis abuelos y mi mamá. Básicamente crecí ahí, montando a caballo y viendo el ganado”. No fue una imposición, cuenta, sino más bien una convivencia constante con ese mundo, que terminó convirtiéndose en elección.
Monserrat se enfoca en los aspectos clínicos y reproductivos.
Inspirar desde el ejemplo. Ambas coinciden en algo, el rol de su madre fue determinante. “Ella nunca nos obligó, pero tuvo un impacto muy grande en mí al verla sobrellevar situaciones críticas del campo. Fue una inspiración, sobre todo en un rubro que antes era muy desconocido para las mujeres”, comenta Luján.
Monserrat lo refuerza desde otra mirada. “Es bastante inspirador ver cómo una mujer puede manejar un equipo formado básicamente por hombres. Tiene un carácter forjado que heredó de mi abuela, y verla trabajar así me motivó aún más”.
Ese liderazgo no solo se transmite en palabras, sino en la forma de enfrentar los desafíos, comparten ambas profesionales. Lo que aprendió de la madre, para Luján fue la paciencia, el empeño y a no bajar los brazos. Hoy, ese legado lo construyen desde la complementariedad, ya más que hermanas, son socias.
Una cuarta generación ya está forjándose en el negocio familia en brazos de Luján.
Ambas lideran la Cabaña Punta Ybaté, situada en la ciudad de Quiindy, un proyecto impulsado por las hermanas desde 2019, enfocado en animales de alto valor genético, principalmente, brahman y braford, con la premisa de desarrollar genética propia y adaptada a distintas regiones del país.
“Nos complementamos muy bien, siempre supe que íbamos a ser un buen equipo, porque somos unidas, y en lo técnico cada una aporta desde su especialidad, cuando una no puede está la otra. Monse es un ejemplo de hermana mayor, me malcría y la admiro mucho. Al ser yo la menor, tengo dos ejemplos que son indispensables para mí”, expresa la ingeniera.
En tanto que la veterinaria, se enfoca en los aspectos clínicos y reproductivos, pero siempre en conversaciones con la socia sobre la genética que van a implantar. Ese equilibrio entre conocimiento y trabajo en equipo es lo que les permite avanzar hacia un modelo más profesionalizado, explica Monse.
De la tradición a la genética. El cambio más visible en esta nueva generación está en el enfoque técnico, pues hoy en día, el manejo cambió mucho, sobre todo en la selección de animales. Se enfocamos más en ser una empresa ganadera dedicada a la carne, pero también al mejoramiento genético, relatan.
Ese paso a la eficiencia, marca una evolución clara que va de la producción tradicional a una visión más estratégica del negocio. “Lo nuevo para nosotras es la cabaña. Nunca pensé que íbamos a formar parte de ese mundo, pero es algo tan apasionante, preparar animales y demostrar la genética para después masificarla”, prosigue Monse.
La historia familiar se sostiene sobre dos pilares productivos, por un lado, la Estancia Mayo 6, ubicada en la zona de Pinasco camino a Salazar, en el Chaco, con más de 45 años que fue de sus abuelos. Hoy se dedica a la cría y recría de razas como la brahman, braford y brangus. Y, por otro lado, el establecimiento Punta Ybaté, con animales puros de pedigree entre brahman y braford, que juntos llegarían a las 2.400 cabezas de ganado y una estructura que emplea a unas 40 personas.
El objetivo principal lograr esa genética propia, con la cría y recría de animales que se adapten a los distintos suelos tanto del Chaco como de la región Oriental. Sueñan con ser reconocidas por este desarrollo a nivel país y, por qué no, a nivel mundial.
La nueva generación comienza a insertarse.
Ante la consulta, si el legado se hereda o se construye, la respuesta no fue una sola. Para Romy, está claro; “La pasión se construye, se ama, nace en cada momento que te levantás en el campo, y eso luego se convierte en herencia”.
En tanto que Luján lo ve desde la experiencia. “Yo creo que se construye, porque al ver a los antecesores, si a uno le interesa va forjando el camino. Mi nena de 2 años es aún más animalera que yo, le encanta el campo, un estilo de vida que ella sola está optando y quien sabe si en el futuro ella sea la que esté al mando de todo”, remarca.
Mientras que Monserrat lo resume en una idea que une ambas miradas. “Es algo de ambos. Se hereda, porque viene de mis abuelos a mi mamá y de mi mamá a nosotras. Pero también se construye día a día”.
Es así que, lo que empezó como una decisión necesaria, se convirtió en un legado activo, uno que no se limita a continuar, sino a evolucionar. Porque en esta historia, la herencia no es solo el campo, es la forma de trabajarlo, de liderarlo y de proyectarlo hacia el futuro. De ahí que, el verdadero legado de una madre no es lo que deja, sino lo que inspira a construir.
Productores reafirman que nuestro país se apoya en el esfuerzo diario de los trabajadores del campo, cuya labor en la agricultura y la ganadería constituye uno de los pilares más importantes del crecimiento y las exportaciones. Foto: AFP
Sector agropecuario destaca al trabajador rural como pilar de la economía
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En el marco del Día del Trabajador, la Unión de Gremios de la Producción (UGP) reafirma que nuestro país se apoya en el esfuerzo diario de los trabajadores del campo, cuya labor en la agricultura y la ganadería constituye uno de los pilares más importantes del crecimiento y las exportaciones.
Desde el gremio remarcan que estos sectores no solo generan divisas, sino que también sostienen una amplia cadena de valor que impacta directamente en el empleo, tanto en zonas rurales como urbanas. En ese sentido, destacaron que el trabajo en el campo representa mucho más que producción: es un factor clave para la estabilidad económica y social.
Antonio Vasconcellos, referente de la Feria Agropecuaria San Pedro, afirmó que el valor del trabajo es un eje central en departamentos como San Pedro, donde la cultura productiva está basada en el esfuerzo, la constancia y el compromiso. “El trabajador paraguayo se distingue por su dedicación y capacidad, y es valorado tanto a nivel local como internacional”, sostuvo.
El informe también pone en foco el impacto del sector en la generación de empleo. Eventos como la Expo San Pedro movilizan entre 400 y 500 empleos directos en periodos puntuales, además de una importante cantidad de empleos indirectos en servicios como hotelería, gastronomía, transporte y comercio. Esta dinámica refleja cómo la actividad agropecuaria dinamiza economías regionales más allá de la producción primaria.
Por su parte, Fabián Pereira, vicepresidente de la Feria, subrayó el papel del trabajo rural como herramienta de transformación social. Señaló que en los últimos años se observa un cambio en la dinámica de zonas como San Pedro, donde el trabajo digno comienza a desplazar problemáticas históricas como la delincuencia.
“El proceso no es inmediato, pero se ve que el trabajo está ganando espacio y generando oportunidades reales”, indicó.