Era el 31 de octubre del año 1517 y el monje alemán de la orden de los agustinos Martín Lutero, doctor en teología de la Iglesia, exégeta y erudito bíblico, se encontraba indignado ante tantos abusos del clero de la Iglesia oficial. A la inmoralidad abierta, las herejías disfrazadas de tradiciones, la corrupción imperante y la manipulación de las masas ignorantes y empobrecidas se sumó la venta de indulgencias.
La Iglesia estaba alejada de la verdad. Además del pecado y la violencia, estaba totalmente politizada y las luchas de poder eran constantes, así como los cismas.
La venta y veneración de reliquias también era atroz y la gente pagaba fortunas por verlas o comprarlas: exhibían el cráneo de Juan el Bautista (había varios), pelos de su barba, huesos de los apóstoles, trozos de madera que decían pertenecía a la Cruz. Llegaba a límites insospechados como la venta y veneración de frascos con la supuesta leche del pecho de la Virgen María. Solo en Alemania había unos 19.000 huesecillos que, decían, pertenecían a Cristo (¿no era acaso que Él resucitó y esa era la prueba de que era Dios y el fundamento de la fe?, ver 1 Co 15.13, 14-20). En España había 18 tumbas que, decían, eran de los 12 apóstoles.
Decían también que en Roma estaban las 30 monedas de plata con las que Judas vendió a Jesús y que los que las besaran y pagaran una indulgencia reducirían, por decreto papal, 50 años de penitencia en el purgatorio.
Varios papas anteriores fueron verdugos de pueblos enteros; ordenaban matanzas, arrasaban pueblos, iniciaban guerras y eran en extremo lujuriosos e inmorales de manera abierta.
Alejandro VI hacía pintar imágenes de la Virgen María con el rostro de sus amantes para ser veneradas. Incluso se hablaba de que tenía relaciones incestuosas con su propia hija Lucrecia Borgia. Julio II era conocido como “el Papa guerrero” y se paseaba con su caballo y armaduras de hierro. León X, quien era papa en el momento en que inició la Reforma Protestante, quería construir la Basílica de San Pedro con el dinero de los pobres, bajo extorsión, diciéndoles que si no colaboraban irían al infierno ellos y sus parientes.
El padre Tzel fue comisionado por el papa León X para vender indulgencias en Alemania y decía que antes que las monedas toquen el fondo de los cofres un pariente saldría del purgatorio.
Ante tanta corrupción, ¿cómo no indignarse si uno se consideraba un verdadero hijo de Dios y siervo de Jesucristo?
El 31 de octubre, aprovechando la víspera de las festividades del día de los muertos, donde supuestamente los parientes muertos salían del purgatorio si sus parientes pagaban, Lutero va hasta la iglesia de Wittenberg y clava las 95 tesis de la Reforma Protestante.
La Reforma se fundamentó sobre la sola autoridad de las ESCRITURAS por encima de cualquier otra fuente o tradición. Es la PALABRA DE DIOS, por lo tanto, ninguna inspiración o idea humana podría estar en el mismo nivel y menos por encima de ella (Ga 1.6-10; 2 Ti 3.16). En ella se revela que la salvación es solamente por FE (sin obras) y, en consecuencia, por GRACIA (regalo inmerecido) (Ef 2.8, 9; Ro 3.28) y esto solamente a través de CRISTO (Jn 14.6; Hch 4.12; 1 Ti 2.5). Al ser solo por gracia y fe y a través de Cristo, LA GLORIA ES SOLO PARA DIOS (Ro 11.36).
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Martín Lutero, peregrinación a Roma
- Emilio Agüero Esgaib
- Pastor
Luego de ser consagrado como sacerdote, Martín Lutero experimentó, nuevamente, una crisis espiritual. Esta crisis se desató luego de una peregrinación personal a Roma.
Las peregrinaciones en la Edad Media eran sumamente importantes, donde el peregrino debía buscar una catedral que tuviera un relicario (era una sección de la catedral donde se guardaban reliquias de la antigüedad). Esas reliquias eran objetos como huesos de los apóstoles, pelos de la barba de Juan el Bautista y leche del pecho de la Virgen María.
Algunas catedrales tenían colecciones de reliquias verdaderamente importantes. Los peregrinos que lograban llegar hasta esos lugares podrían recibir indulgencias y perdón de pecados para ese momento y para el purgatorio.
Las dos ciudades mas importantes para peregrinar eran Jerusalén y Roma. En Roma se encontraba la sede central de la Iglesia católica y los huesos, decían, de los apóstoles Pablo y Pedro, y visitar ese lugar desde Alemania era mucho más sencillo que ir a Medio Oriente.
El claustro donde Lutero vivía en Alemania le seleccionó para ir a Roma para tratar asuntos de negocio del monasterio. Lutero dedicó la peregrinación a sus abuelos, aprovechando que ya habían fallecido, para favorecerlos con alguna indulgencia que podría lograr en esa peregrinación. El viaje lo hizo a pie y duró meses.
Ese viaje que con tanto entusiasmo inicio se volvió una total desilusión. Creyó que al llegar a Roma llegaría a una ciudad santa, para su sorpresa encontró una ciudad sumida en la corrupción como en ninguna otra urbe.
Los sacerdotes en la ciudad hacían cinco a seis misas por día y repetían apurados la liturgia para que les de tiempo de hacer mas rápido sus oraciones y poder cobrar más. El clero estaba sumido en la inmoralidad sexual y los prostíbulos abundaban. Esto destrozo al joven sacerdote lleno de idealismo.
Mas allá de esto, Lutero fue a visitar la Basílica de San Juan de Letrán, que era la iglesia principal de Roma antes de la construcción de la Basílica de San Pedro. En esa Basílica se encontraba la Escalera Santa, que eran los escalones que trajeron de Jerusalén los cruzados. Estos escalones eran, según se creía, los usados por Cristo para ser juzgado ante Poncio Pilatos.
Los cruzados desmontaron los escalones y lo trajeron hasta Roma y se volvió el punto central de las indulgencias. Los peregrinos subían esos escalones de rodillas rezando un Padrenuestro y un Avemaría en cada escalón para recibir indulgencias. Lutero mismo subió cada uno de esos peldaños siguiendo estrictamente el ritual. Esa escalera aún está en Roma y la práctica sigue vigente.
Cuando Lutero llegó a la cima de la escalera, luego de rezar un rosario en cada escalón, dijo en voz alta, aunque sin dirigirse a nadie: “¿Quién sabe si esto es cierto?”. La duda que acaparo su corazón ese día no se aliviaría hasta cinco años después en el año 1515, en lo que se ha descrito como su experiencia en la torre.
Podríamos hablar de esto en la siguiente entrega.
Fuente: “Lutero y la Reforma”, R.C. Sproul.
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La Reforma Protestante: La Dieta de Worms
- Por Emilio Agüero Esgaib
- Pastor
Cuando Martin Lutero fue convocado a la Dieta de Worms en 1521, en la ciudad alemana de Worms para debatir con los representantes de Roma fue con la expectativa de llevar a cabo un debate, donde se arroje más luz y justicia sobre sus posturas doctrinales. El estaba totalmente convencido de la veracidad de sus enseñanzas, que incluía la doctrina de la justificación por la fe sola.
Cuando empezó la Dieta un hombre de apellido Eck, representante de Roma, le exigió a Lutero retractarse de sus escritos sin mediar palabras ni la posibilidad de ningún debate. Sencillamente fue intimado a retractarse diciendo a las autoridades: “Revoco”, que significa “me retracto”. Fue allí donde pidió veinticuatro horas para meditar. Esa noche en su celda en el Monasterio escribió esta maravillosa oración: “!Oh, Dios mio, Dios Todopoderoso y Eterno, cuan terrible es el mundo! ¡Mira como su boca se abre para tragarme y cuan pequeña es mi fe en ti...! ¡Oh la debilidad de la carne y el poder de Satanás!, si tengo que depender de la fortaleza este mundo, todo ha terminado… ¡Oh Dios, ayudame contra toda la sabiduría de este mundo… porque la obra no es mía sino tuya… Yo no tengo nada que hacer aquí…! No tengo nada por los cual contender con estos grandes hombres del mundo! Yo gustosamente pasaría mis días en felicidad y paz, pero la causa es Tuya… ¡Y es justa y eterna, oh, Señor! ¡Ayudame oh Inmutable y fiel Dios! No me apoyo en el hombre, ¡eso sería en vano! Todo lo que es del hombre se tambalea. Todo lo que procede del hombre ha de fallar… Me haz elegido para esta labor ¡yo lo sé! Por lo tanto, oh, Dios cumple tu voluntad y no me abandones por amor a tu amado Hijo Jesucristo, mi defensa, mi escudo y mi fortaleza… Heme aquí para dar mi vida por Tu verdad… Mi alma te pertenece y permanecerá contigo para siempre. ¡Amen! ¡Oh, Dios, envia tu ayuda, Amen!
Al día siguiente entró de vuelta al salón donde se estaba oficializando la Dieta y cuando volvieron a pedirle que se retractara y dijera “revoco” pronuncio sus famosas palabras que fueron un lema de la Reforma Protestante: “Ya que me han pedido que responda sin tapujos, lo haré. A no ser que sea convencido por la Escritura o por razón evidente, mi conciencia esta cautiva por la Palabra de Dios. No puedo ni voy a retractarme de nada, pues actuar en contra de la conciencia no es ni justo ni seguro. Aquí estoy, no puedo hacer otra cosa. Que Dios me ayude. Amen”.
Acá se concreto el punto de inflexión de la Reforma, las cartas estaban echadas, no había vuelta atrás.
Cuando Lutero iba saliendo del salón en medio de gritos de ira y confusión fue secuestrado falsamente y llevado al castillo de Wartburg que estaba en lo profundo del bosque. Allí, trabajaría por un año traduciendo la Biblia del latín al alemán para que la Palabra de Dios y sus verdades sean conocidas por todo el pueblo en su lenguaje común y maternal.
Para ese momento la popularidad de Lutero era inmensa en Alemania y entre los campesinos además de gozar de la protección de hombres de poder de la Alemania Medieval, todo esto impidió que no sea llevado a Roma y quemado en la hoguera, como lo hubiera hecho, el Papa Leon X.
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Víctor Wall: “Nos estamos encaminando a una integración muy sana”
En esta edición del programa “Expresso”, del canal GEN/Nación Media, Augusto dos Santos recibe al pastor Víctor Wall, quien en recordación a los 500 años de la reforma radical de Zúrich habla de los valores y aportes de la cultura menonita al pensamiento humanista paraguayo y universal. Además de principios ahora asentados como el rechazo al uso de la fuerza para la resolución de conflictos, la libertad religiosa y de conciencia, Wall destaca un progresivo y armónico proceso de integración con la sociedad nacional más allá de la actividad económica.
- Fotos: Néstor Soto
–La primera pregunta puede ser técnica o filosófica, puede ser descriptiva y es un desafío siempre. ¿Quiénes son los menonitas?
–Es la pregunta que nos estamos haciendo por 500 años ahora (risas). Es básicamente un movimiento espiritual que surge dentro del contexto del siglo XVI, un siglo en el cual se da el traspaso de la Edad Media a la Edad Moderna, en un contexto donde se dan más o menos seis diferentes reformas religiosas. Y los menonitas, en aquel entonces llamados anabaptistas, eran uno de ellos. Desde mi perspectiva, eran bastante avanzados en algunos conceptos como la libertad religiosa, la libertad de conciencia, el respeto a la persona, sus convicciones, la postura de que la violencia no sea un medio útil para resolver conflictos. Esto hoy por hoy es algo bastante sobreentendido, pero en aquel entonces no.
–¿Cómo fue recibida esta idea teológica y las prácticas culturales en ese momento?
–En aquel entonces las reformas se daban con un contexto político muy dominante y para los primeros menonitas significó una feroz persecución de parte de todas las autoridades y no solamente con el beneplácito, sino con el acompañamiento de los otros grupos religiosos de aquel entonces. Era prohibido. El primer bautismo se dio en Zúrich y dos años más tarde ya muere el primer mártir y le siguen más de 4.000 en algunas décadas. Esta fue la recepción cultural y política del inicio. Es una historia muy dramática y también inspira hasta hoy en día.
–Y esa persecución implicó naturalmente un éxodo, ¿no?
–Sí. A mitad del siglo XVI se empieza con la migración de los Países Bajos, o sea, de Holanda a Prusia. Y esto gracias a que Prusia necesitaba gente, era un país que estaba un poco devastado y que reconocía en la gente de Holanda personas que supieran trabajar la tierra, secar la tierra con sus diques y todo eso y esto fue el precio de la tolerancia. Es allí donde empieza un poco el aislamiento de las comunidades menonitas, que antes no era la idea ni la manera de vivir. Inclusive en Prusia se da el desarrollo de una comunidad étnica, cultural y el aislamiento fue dictaminado por el Gobierno, tanto en Prusia como en Rusia. En Prusia fueron tolerados gracias a su capacidad de trabajar y de contribuir al país. Después se instala tanto en Francia como en Rusia el servicio militar obligatorio hace un poco más de 200 años. La comunidad menonita era muy pacifista y rechazaba la participación en el aparato militar. Entonces eso se solucionó por un buen tiempo con pagar cierto tipo de impuestos. Más tarde se fue limitando la tolerancia en Prusia por la expansión misma. La comunidad crecía y las familias no tenían cómo sobrevivir. Entonces vino la invitación de Rusia a través de la emperadora Catalina la Grande porque el país necesitaba gente para trabajar la tierra. En Rusia cambiaron los tiempos también y entonces se acordó un servicio alternativo, que era mayormente un servicio forestal muy exigente.
EL ESPÍRITU MENONITA
–Te pido que nos dibujes el aporte que ha tenido en lo religioso y en lo cultural en general esta historia de 500 años.
–Desde nuestra perspectiva y desde la perspectiva religiosa, la fe cristiana se manifiesta en la cultura. Así, conceptos como la búsqueda de la paz, la libertad religiosa, el respeto a la conciencia del individuo, la convivencia pacífica, una autenticidad religiosa más allá de los ritos. Esto es un aporte cultural muy grande. El presidente alemán (Frank-Walter) Steinmeier en una celebración en Alemania dijo que los menonitas son parte de la construcción de la libertad europea por sus conceptos.
–Contanos ahora cómo fue que un día llegaron a Paraguay hace casi ya 100 años.
–Fue por una decisión del Gobierno canadiense. En la comunidad menonita, la educación de los hijos a través de las instituciones educativas, y la formación de la persona y la formación de la cosmovisión van muy de la mano. En este caso, también la formación religiosa. El Gobierno canadiense en aquel entonces, hace casi 100 años, tomó algunas decisiones bastante radicales en cuanto a determinar lo que pasaría en las instituciones educativas y exigió por ejemplo el idioma inglés, que eliminaba en aquel entonces a los docentes menonitas en el área de la educación cristiana. Entonces, surgen en toda la década del 20 muchas ideas de qué vamos a hacer, vamos a buscar otros países. Y ahí surgen negociaciones con países como Brasil, México y Argentina. Y allí es la primera vez en la historia en un país en América Latina que a nivel de gobierno se empieza a discutir y considerar la idea de la libertad de conciencia, porque esto estaba sobre la mesa de negociaciones. Estos países abrieron las puertas para los buenos agricultores, pero no negociaban la cuestión de la liberación del servicio armado y ahí es donde Paraguay entra en la mira y donde se empieza a negociar y en Paraguay surge un interesante debate en el Congreso acerca de esto.
–Háblenos de ese debate, por favor.
–Se debatía sobre la presencia en Paraguay sobre la base de ciertas excepciones, ciertas libertades. Algunos tenían un concepto tal vez romántico, otros estaban en duda y otros estaban ferozmente en contra. Finalmente surge la Ley 514 y esta ley está en pie todavía y gran parte del espíritu de esta ley es parte del espíritu de la Constitución Nacional. O sea, la libertad de conciencia, libertad de religión, el aprecio cultural por los idiomas extranjeros, que según la Constitución son un bien cultural del Paraguay, la objeción de conciencia frente al servicio armado y otras cuestiones que pueden darse. Por eso nosotros creemos que nuestra actual Constitución Nacional en general es muy buena y para nosotros es gratificante también ver ciertos conceptos compartidos con la sociedad.
LLEGADA AL PARAGUAY
–¿El momento en que salen de Rusia fue el elemento predisponente para que finalmente lleguen a Paraguay?
–Los primeros emigrantes de Rusia se fueron a Canadá, luego a México y finalmente a Paraguay. Esta es una línea. La otra línea es la que se ajustó a las exigencias del Gobierno ruso para quedarse y hacer el servicio alternativo, que es el grupo al cual yo pertenezco, que estaban muy bien instalados, estaban aportando muchísimo también en el área de la agricultura, no solamente de la producción, sino también de la maquinaria. Estaban cultivando nuevas tierras. Por ejemplo, muchos se fueron a Siberia, donde pocos querían irse. Y ahí viene la revolución de 1917. Con todos los conflictos internacionales, muy pronto ser descendiente alemán, ser un cristiano activo y tener algún tipo de tierra ya te hacía enemigo del Estado. Y entonces se juntan los menonitas en los alrededores de Moscú a finales del 28, 29, unas 15.000 personas. Y con presión internacional finalmente permiten a 6.000 emigrar y el resto es llevado de vuelta a su casa o a Siberia, nadie sabe exactamente lo que pasó en aquel entonces.
–¿En qué momento vinieron a Paraguay?
–Los que vinieron de Canadá crearon la colonia Meno y los que vinieron de Rusia llegaron en el año 30 y fundaron la colonia Fram, fue la segunda oleada. Y un grupito de ellos, mi familia, se fue al lejano este de Siberia, en la frontera de China y así empezaron una vez más en el 27, 28 de cero allí. Mis papás eran jóvenes y de allí huyeron a China como refugiados.
–¿En qué momento se produce el salto de tus padres hacia Paraguay?
–Primero huyen en pequeños grupos, de a 2, 4, 5 familias juntas. El comité central menonita surge en los inicios del 21,22 cuando se da una hambruna en lo que hoy es Ucrania a consecuencia de la guerra civil y del terrorismo. Entonces, el comité central menonita empieza a negociar, la embajada alemana empieza a involucrarse y así se logra un acuerdo a nivel internacional porque Rusia demandaba de China que devuelvan a estos. Salen en un barco japonés y cruzan el océano Índico, cruzan el canal Suez, el mar Mediterráneo, se van a Francia y allí se organizan para emigrar a Paraguay. Ahí toman otro barco a Buenos Aires y así hasta Puerto Casado, después a Punta Riel por el trencito y después con carro de bueyes al Chaco Central.
CONVIVENCIA
–¿Cómo te parece que es la convivencia con el resto de la sociedad paraguaya?
–De respeto mucho, de ayuda, o sea, donde se hace necesario o donde se pide, siempre estamos y tenemos el mismo trasfondo cultural que ayuda mucho, o sea, la comida, algunas cuantas cosas, el idioma. Pero también estamos alentando una renovación espiritual, que es el desafío para cada generación. Si nosotros queremos ser auténticos en nuestra espiritualidad, necesitamos renovarnos, no podemos depender de costumbres o de reglas o de ritos. Esto es el postulado de los menonitas.
–Hay un mundo más moderno, industrializado, que tiene una estrella de la Fórmula 2 por ejemplo. ¿En ese mundo hay resguardos o temores al respecto de que esta modernidad genere problemas con la fe?
–En los grupos tradicionales, sí. En el grupo donde estamos más abiertos a eso, yo no diría el temor ni por la modernidad ni por la ciencia, porque estamos en ambos, sino por el desafío de cómo vamos a vivir nuestra fe radical en un contexto X, en un contexto digamos deportivo, que de repente cada vez se vuelve más y más violento o más falso también. Sea lo que fuese, yo estoy aprendiendo a manejarme con la IA y me ayuda. No es un problema. Y me ayuda en reflexiones bíblicas y todo eso, no me asusta, lo que sí tengo que saber manejar y esto es algo que necesitamos reflexionar y enseñar también cómo ser modernos, o sea, cómo ir con el tiempo sin perder nuestra radicalidad espiritual y los valores originarios.
EL CENTENARIO
–¿Cómo estás viendo este año de vísperas de la celebración de los 100 años? ¿Qué esperás de futuro para este proceso?
–Veo en forma positiva. Yo creo que nos estamos encaminando a una integración muy sana. Yo creo que uno puede integrarse bien sin perder también ciertas costumbres y ciertos aspectos culturales. Creemos que hacemos bien en mantener el idioma alemán bien fomentado, bien enriquecido también. Esto abre muchas puertas. Yo creo que estamos aprendiendo a jugar en ciertas ligas económicamente hablando de la perspectiva industrial y todo eso. El Chaco se vuelve interesante por las vías de comunicación y todo eso es completamente diferente. El Chaco es muy atractivo. Se aprende nueva tecnología en el área del medioambiente, del agua y todo esto. Mucho también va a depender del Gobierno, de las políticas y de la capacidad del Gobierno de no solamente promover el desarrollo y de hacer caminos, sino de administrar. O sea, si Paraguay realmente quiere ser un país internacionalmente atractivo y reconocido, esto exige ciertas políticas y procedimientos a ese nivel.
–Me sorprendió muy gratamente, en Filadelfia particularmente, la cantidad de museos, de sitios de memoria.
–La memoria histórica es fundamental. Esto es lo que falta en Paraguay también. Y claro que se ha avanzado, pero se puede hacer mucho más. La memoria histórica es fundamental para la fortaleza de una sociedad. Lo mismo también en el área espiritual. La memoria histórica es muy importante inclusive en la vida personal. Y el Paraguay tiene algunas tareas que hacer. Nosotros también, pero nosotros hemos aprendido esto.
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Un quiebre en la historia: La Reforma Protestante
El 31 de octubre de 1516, aprovechando la víspera de la fiesta de Todos los Santos, que convocaría a todo el pueblo a la iglesia, el monje agustino alemán Martín Lutero clavaba sus famosas 95 tesis en la puerta de la iglesia del castillo de Wittenberg, en Alemania.
Aunque esta fecha es recordada como referencia de la Reforma, esta en realidad ya tenía predecesores antes de Lutero, entre los cuales se destaca otro monje, el filósofo y teólogo checo Juan Hus, unos 100 años antes. El mismo fue juzgado, condenado y quemado en la hoguera por el Concilio de Constanza.
En el siglo XVI el papa Julio II había iniciado la construcción de la Basílica de San Pedro en Roma. Su sucesor, el papa León X, continuó la obra, pero se había quedado sin recursos, y fue él quien ordenó la Venta de Indulgencias como medio para conseguir los fondos y continuar con la obra. Envuelto en intereses políticos y económicos con la poderosa casa de los Hohenzollern, quienes estaban interesados en lograr la hegemonía de Alemania. Luego de algunos contactos, León X negoció con esa casa e iniciaron las ventas de indulgencias a cambio de que la mitad de lo recolectado fuese al erario papal.
El encargado de recolectarlo fue el dominico Juan Teztel, un hombre corrupto e indolente. Decía, a fin de vender sus indulgencias, que esta dejaría a los fieles “más limpios que Adán antes de caer” y que “la cruz del vendedor de indulgencias tiene tanto poder como la cruz de Cristo”, y que la compra de indulgencias quitaría a los parientes difuntos del purgatorio “ni bien la moneda sonara en el fondo del cofre”.
En medio de todo este panorama e indignado por este y muchos otros abusos, a más de estarse enseñando herejías y haberse introducido todo tipo de falsas enseñanzas y paganismo en la Iglesia, fue que Lutero clava esas 95 tesis en latín en Wittenberg.
Lutero argumentaba que, de tener poder el Papa de sacar las almas del purgatorio, había de utilizar su poder, no por razones tan triviales como conseguir fondos para construir una Basílica, sino que por amor y había de hacerlo gratuitamente (tesis 82). Y debería el Papa dar de su propio dinero a los pobres a quienes explotaban “aunque para hacerlo tuviera que vender la Basílica de San Pedro” (tesis 51).
Esta era solo una de las cosas que motivaron la Reforma. También la Iglesia se había desviado casi totalmente de las doctrinas bíblicas, y el monje, exegeta y brillante erudito bíblico, junto a otros renombrados teólogos quería retornar a ellas.
Doctrinalmente, la reforma se fundamentó sobre cinco puntos conocidos como “las 5 solas”, que eran: solo escritura (1), como única autoridad del cristiano por encima de cualquier otra fuente o tradición está la palabra de Dios, por lo tanto, ninguna inspiración o idea humana podría estar igual, y menos por encima de ella. En ella se revela que la salvación es solamente por FE (2) (sin obras) y en consecuencia por gracia (3) (regalo inmerecido) (Efesios 2.8-9). Las obras o el esfuerzo humano no eran medios de salvación, pero una vida de buen testimonio y amor a Dios eran consecuencia natural o fruto de una verdadera fe y una genuina salvación (Efesios 2.10). Y esto, la salvación, solamente a través de Cristo (4) (Juan 14.6, 1 Timoteo 2.1). Al ser solo por gracia y fe, y a través de Cristo, la gloria es solo para Dios (5) (Romanos 11.36).
Fue la Reforma Protestante la que quitó a la humanidad de la era conocida como Oscurantismo y ocasionó una herida mortal para el corrompido poder hegemónico del papado de aquellos siglos en toda Europa.