• Por Laura Ramos
  • Socia del Club de Ejecutivos del Paraguay

Las últimas noticias que nos rodean dan una sensación de estar viviendo una película al más puro estilo hollywoodense. Aviones cargueros, una tripulación que tiene aparentemente otra misión más que el simple hecho de transportar carga de un país a otro, personajes con nexos no muy claros a organizaciones terroristas. En fin, una novela cargada con todos los condimentos de cualquier éxito taquillero. La triste realidad es que no forma parte de la grilla televisiva de ficción, sino muy por el contrario, es nuestra realidad hoy.

Mientras este año los comerciantes intentan sobrellevar las flojas proyecciones de la economía paraguaya y centran sus esfuerzos en no perder ventas por la continua inflación que se suma a la diferencia cambiaria con países limítrofes. Además de todo esto debemos agregar un condimento totalmente nuevo a nuestro día a día, el hecho de que nuestro país esté, de alguna manera, dentro de algún plan poco claro de terroristas.

La idea de que seamos una ubicación geográfica estratégica, y por ende parte de un plan de organizaciones terroristas para hechos delictivos, nos deja con un futuro muy enlutado para próximas generaciones. También debemos de tener en cuenta que probablemente no sea un problema del futuro, sino del presente mismo. Lastimosamente la agilidad con la que se mueven las organizaciones delictivas es mucho más rápida que la de las organizaciones u organismos de seguridad que deben de seguir protocolos y autorizaciones escalonadas a nivel nacional o internacional, que muchas veces queda unos pasos atrás.

Una incursión de organizaciones terroristas en nuestro país sería una debacle para las inversiones extranjeras, además que se vería una contracción de la economía local, ya que muy difícilmente los empresarios nacionales querrían apostar con un futuro incierto y teñido por algún tipo de ilícito transnacional. Además de esto, la mano de obra joven buscará seguramente nuevos rumbos con clima laboral de mayor seguridad en países que así se lo ofrezcan. La seguridad, tanto jurídica como física, no estarían a salvo dentro de un país asociado a este tipo de organizaciones que tienen como fin su propia agenda.

Debemos, como sociedad, buscar el esclarecimiento de esta situación y buscar ayuda de naciones hermanas que llevan esta lucha frontal contra el terrorismo hace muchos años, y que nos puedan brindar conocimiento aún más acabado sobre los desafíos con los que probablemente estamos enfrentando. Es crucial no dejar avanzar este posible desembarco de organizaciones terroristas que llevarían a ser parte de un futuro muy desesperanzador para el Paraguay.

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