- Por Eduardo Pipó Dios
El subsidio al combustible de Petropar, hoy aún vigente a través de la ley sancionada hace un par de semanas por el Parlamento, a pedido del Ejecutivo, fue derogado por ambas cámaras, al evidenciarse que solo servía para llenar los bolsillos de los socios del Gobierno, y no debe ser reemplazado por nuevos subsidios a los distribuidores, sean de Petropar o ningún otro.
Este subsidio está originado en el reclamo de los camioneros dedicados al flete de granos y otros commodities de agroexportación. ¿Qué buscan con este reclamo? Evitar que ni ellos ni sus contratantes, los agroexportadores, se hagan cargo del aumento del costo del flete derivado del aumento mundial de los combustibles. Pero qué simpáticos...
El precio de los commodities, principalmente la soja, subió ya debido a la escasez (por las malas cosechas y por la guerra en Ucrania, aumento de demanda y aumento del petróleo y fletes); es decir, ya el mercado les compensó a estos señores el aumento del flete. Pero ellos quieren comerse esa parte y que la fiesta la paguemos los demás... Resimpáticos...
Los camioneros, en connivencia con sus clientes, como no pudieron ni quisieron ponerse de acuerdo y, ademas, ante la baja demanda de fletes, porque la cosecha fue casi la mitad de lo habitual, decidieron cerrar el país... Recontrasimpáticos.
El hoy precandidato oficialista a la Presidencia de la República, Hugo Velázquez, supuestamente había logrado una instancia de negociación y de diálogo para establecer un precio justo y razonable de los fletes, que era el reclamo de los manifestantes. Pero como todo lo que anuncia el oficialismo es mentira, no sirvió de nada, los agroexportadores siguen haciéndose los osos, y los fleteros recurren al generoso tío Hugo para que les dé la plata ajena...
Es un problema entre privados, fleteros y agroexportadores, lo que deberían cerrar los fleteros son los silos, hasta que los otros dejen de hacerse los boludos y paguen lo que corresponde.
Este subsidio solo beneficia a ese sector, que ya tiene suficientes beneficios con la baja carga impositiva que pagan en nuestro país en comparación con otros países. Y si como dicen, pagando ese flete, “no es negocio” para ellos, pues que hagan como cualquier hijo de vecino y se dediquen a otra cosa.
Si tenemos que subsidiar a alguien, que sea a la gente más necesitada, a los trabajadores con sueldos fijos magros y que apenas sobreviven en silencio, pagando los precios inflacionados de alimentos y servicios, pagando el pasaje de un pésimo transporte público o el combustible para el autito que los lleva a trabajar, a esos compatriotas no pueden “aumentarle” su tarifa al empleador porque aumentó el combustible...
Basta de vivos, que en campaña electoral piden barbaridades a un Estado quebrado, aprovechando la desesperación y la irresponsabilidad criminal de un oficialismo que sabe que se va a la cuneta en breve.

