- Por Aldo Civico
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¿Cómo tienen que comportarse las empresas y sus gerentes frente a las amenazas que provienen del populismo progresista que hoy ponen en riesgo las libertades y el bienestar de nuestras sociedades?
De hecho, en varios países de América Latina se están volviendo de moda corrientes políticas que tienen como método profundizar las divisiones, fragmentar el tejido social y erosionar la confianza con el objetivo de conquistar y quedarse en el poder. Un pilar de esta estrategia es la demonización del capitalismo y, en particular, de las grandes empresas, identificadas como la causa principal de todos los males de nuestra sociedad.
Ahora bien, no hay duda de que cierto capitalismo rapaz es dañino para la sociedad y que hay empresas que no se preocupan por el medio ambiente y los derechos mínimos de los trabajadores. Pero hacer un manojo de toda la hierba es negar que las grandes empresas siguen siendo hoy las más hábiles en garantizar menores precios para los consumidores y mejores salarios. Es desconocer que las grandes empresas, comparadas con las pequeñas, brindan más y mejores beneficios, que incluyen atención médica, pago de horas extras y beneficios de jubilación. Es omitir que sus trabajadores tienen menos probabilidades de ser despedidos.
Entonces, frente a las amenazas que un cierto populismo representa hoy, las empresas están llamadas a concientizarse cada vez más de su responsabilidad social y de su rol como agentes de cambio. Tienen que reconocer que vivimos en una época de profundas transformaciones, que la pandemia mundial ha acelerado, creando nuevas oportunidades y destruyendo negocios. Sobre todo, ha cambiado el significado que damos al trabajo; hoy, los empleados requieren más flexibilidad y propósito por parte de sus empleadores.
Frente a este contexto, en su carta anual, Larry Fink, de BlackRock, invita a los gerentes a reconocer que hoy las empresas tienen una oportunidad para liderar. “Nunca ha sido más urgente para los gerentes tener una voz consistente, un propósito claro, una estrategia coherente y una visión a largo plazo”, escribe Fink. “El propósito de tu compañía es la estrella polar en este contexto tumultuoso”. Para el presidente de BlackRock, eso significa adoptar un “stakeholder capitalism”; es decir, un capitalismo preocupado con beneficiar a todos y no solamente a los accionistas.
Me dice Ricardo Sierra, gerente de Celsia, una empresa de energía del Grupo Argos: “En su carta, Larry Fink nos invita a que, quienes lideramos empresas, nos apartemos de la vorágine noticiosa diaria, pero nos acerquemos a conversar con nuestros colaboradores, clientes, proveedores y comunidades sobre los temas en que se debate la sociedad y que son importantes para el éxito de la misma y de las compañías. Nos invita a levantar nuestra voz”.
Por eso, en esta era de la disrupción, las empresas deben tener un propósito superior, coherencia con sus valores y la capacidad de relacionarse con todos los elementos del sistema del cual hacen parte.
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Resaltan el impacto económico y social del puente de la Bioceánica
El intendente de Carmelo Peralta, Silverio Adorno, destacó el impacto integral que tendrá la habilitación del Puente de la Bioceánica, construido con recursos de la Margen Derecha de la Itaipú Binacional, y que está a un paso de unir definitivamente la ciudad ubicada en el departamento del Alto Paraguay con Puerto Murtinho (Brasil).
La obra, junto con el Corredor Bioceánico, es considerado un hecho histórico, pues, impulsa el urbanismo, fortalece el turismo ecológico y dinamiza la economía, consolidando a la región como un nuevo polo de desarrollo e integración fronteriza, afirmó el jefe comunal.
A medida que se acerca la etapa final de esta mega obra, crece igualmente, la expectativa de los comerciantes y emprendedores de la localidad ubicada en el departamento de Alto Paraguay, dado que se transformará en la puerta de entrada al país para el intercambio comercial de la región y la vía que dará conexión al océano Atlántico con el Pacífico.
Para esta semana se anuncia el cierre definitivo de la losa del puente del Corredor Bioceánico, con presencia del presidente de la República, Santiago Peña. Toda la comunidad de Carmelo Peralta observa con optimismo su culminación, puesto que traerá aparejada otras obras complementarias y muchos beneficios para los pobladores.
“La construcción del puente internacional, que va a unir Carmelo Peralta con Puerto Murtinho, permitirá la integración regional. Hasta hace unos años, esta era una zona que no tenía acceso a nada y la obra nos conectará con todo el país, a través de la ruta bioceánica que llega a Loma Plata, por lo que hay una expectativa muy grande”, destacó el intendente Adorno.
Según explicó, la obra financiada por Itaipú Binacional, representó un cambio fenomenal en la vida de cada una de las familias de Carmelo Peralta y de todo el departamento.
“En su pico más alto, el puente internacional ofreció más de 600 fuentes de trabajo a las familias de la zona y esto impactó muchísimo en la calidad de vida de cada uno de los pobladores. Incluso, en plena pandemia, cuando el país estaba pasando un momento difícil, nosotros teníamos fuentes de trabajo porque las obras siguieron adelante. Entonces, agradecemos muchísimo eso”, precisó.
Plan de desarrollo integral
El intendente informó que, actualmente, se encuentran trabajando de cerca con otras autoridades distritales dentro de un plan estratégico para desarrollar el Chaco paraguayo, con la intención de captar inversiones para la zona. “Lo que queremos es ofrecer una garantía absoluta a los que quieran venir a invertir en nuestro país, porque Carmelo Peralta va a ser la entrada a la República del Paraguay”, indicó.
Adorno explicó que además buscan ofrecer garantía energética a los posibles inversores, algo fundamental para la instalación de industrias o centros de producción en la zona.
“Nosotros soñamos que Carmelo Peralta, junto a toda la región del Chaco paraguayo se puedan desarrollar de forma integral, pero, si no tenemos energía, es imposible. El Gobierno entendió eso y hoy día está licitando la construcción de una subestación de la ANDE que va a permitir aumentar la capacidad de suministro eléctrico”, recalcó.
También recordó que Carmelo Peralta ya cuenta con un plan de desarrollo urbanístico aprobado por el Ministerio del Ambiente (Mades) y, en ese sentido, señaló que están trabajando también con el sector privado para que haya un desarrollo sustentable, puesto que Carmelo Peralta y Puerto Murtinho representan la entrada al Pantanal; por lo que la pesca y el turismo ecológico son dos de las principales fuentes de trabajo.
“Dentro de nuestro plan estratégico y nuestros planes de acción también apuntamos al turismo de contemplación ambiental que se puede desarrollar en estas zonas; teniendo en cuenta la fauna y la flora de nuestra región y lo que ofrece el río Paraguay”, puntualizó el jefe comunal.
Desarrollo de pequeños comerciantes
El jefe comunal destacó, además, que la mayoría de los pequeños comerciantes se encuentran realizando mejoras y ampliaciones en sus locales. Uno de ellos, Celso Daniel Giménez tiene a su cargo la administración de un hotel en la entrada de la ciudad y comentó que hay mucha esperanza de que el nuevo puente se convierta además en un atractivo turístico.
“Nos estamos preparando para recibir a mucha más gente que va a visitar Carmelo Peralta y consideramos que eso va a ayudar a la economía y mejorará las condiciones de vida en la ciudad”, señaló el empresario.
Por su parte, la señora Silvia Cañete, propietaria de un local gastronómico sobre la avenida Costanera de la ciudad de Carmelo Peralta, se mostró muy entusiasmada con la posibilidad de recibir más turistas. “Esto va a traer más fuentes de trabajo para la gente. De hecho, en los últimos cuatro años, hubo mucho desarrollo gracias a las obras que se están haciendo”, afirmó.
Mientras que Reinalda Ramírez, comerciante de la zona, se refirió a los beneficios que trajo la construcción del puente y señaló que han mejorado las ventas. “Desde el año pasado hemos observado un aumento en las ventas y también en la cantidad de personas que vienen a comprar propiedades. Esto indica que la gente se está preparando para venir a instalarse en la zona, lo que significa también más clientes para nosotros”, destacó.
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Educar es más ejemplo que discurso
Por: Adelaida Alcaraz
En un ecosistema empresarial que suele medir el éxito en términos de crecimiento, rentabilidad y expansión, Pedro Ayala propone una lectura más profunda: la del legado. Miembro de la comisión directiva de la Cámara de Comercio Paraguayo-Argentina y líder de CPA Ferrere en Paraguay, nuestro protagonista pertenece a esa generación de ejecutivos que ya no separa con nitidez la vida corporativa de la personal. En su caso, la paternidad no es un capítulo paralelo a su carrera, es el eje que reordena su forma de entender el liderazgo, el riesgo y el éxito.
“Construir una empresa tiene mucho que ver con la autorrealización”, afirma Pedro Ayala, pero rápidamente amplía la idea hacia un territorio más íntimo: la familia. Allí, sostiene, el legado deja de ser una marca o una estructura organizacional para convertirse en algo más difícil de cuantificar y que se define en personas, valores y vínculos.
Padre de cuatro hijos -Arami, Mauri, Agus y Ale, de apenas cuatro meses- Pedro reconoce que la experiencia no inmuniza frente a la paternidad. Cada hijo, dice, vuelve a inaugurar el proceso. “Cada llegada trae nuevas emociones… la paternidad no se domina, se aprende todos los días”, enfatiza dejando entrever la idea de que la experiencia no elimina la incertidumbre, pero sí afina la sensibilidad.
En su recorrido, Pedro retoma una idea filosófica para describir la paternidad y la resumen en la idea de que nadie entra dos veces al mismo río. Así como las personas cambian, también lo hacen los padres. En ese marco, cada hijo encuentra una versión distinta de su padre, moldeada por la experiencia, pero también por las propias transformaciones internas.
Ese mismo principio, sostiene, se traslada al mundo corporativo. La estabilidad es más una ilusión que una condición. Equipos, contextos y decisiones están en permanente movimiento. En ese flujo, el liderazgo no puede ser rígido.
La paternidad, en ese sentido, opera como un entrenamiento emocional involuntario. Desarrolla paciencia, empatía, escucha y coherencia. “Las personas observan mucho más lo que uno hace que lo que uno dice”, resume.
El éxito más allá de los indicadores. Quizás uno de los desplazamientos más significativos en la mirada de Pedro tiene que ver con la noción de éxito. En el mundo empresarial, admite, suele medirse en resultados. Pero la paternidad introduce una métrica alternativa, menos visible y más persistente: la calidad de los vínculos.
“El éxito empieza a tener más que ver con la tranquilidad de conciencia”, asegura. No se trata de abandonar los resultados, sino de integrarlos en una visión más amplia, donde también importan las personas que se forman dentro de una organización y el impacto que esta genera en sus entornos familiares.
En esa línea, introduce una idea que tensiona la separación clásica entre lo profesional y lo personal, no existen compartimentos estancos. “Somos una sola persona durante todo el día”, afirma. Lo que ocurre en la casa influye en la empresa, y viceversa. El liderazgo, entonces, también se construye desde el equilibrio interno.
Riesgo, protección y responsabilidad. Si algo modifica la paternidad, según nuestro protagonista, es la relación con el riesgo. No lo elimina, pero lo reconfigura. La ambición sigue presente, pero aparece filtrada por una capa adicional de responsabilidad.
“No desde el miedo, sino desde la responsabilidad”, aclara. La diferencia está en que no se trata de volverse conservador, sino de entender que cada decisión tiene efectos que trascienden lo individual.
Esa conciencia introduce una nueva pregunta en la toma de decisiones. No solo qué es posible hacer, sino para qué y con qué impacto. El riesgo deja de ser un gesto individual para convertirse en una decisión con consecuencias extendidas.
Liderar personas, no solo equipos. En su rol profesional, Pedro reconoce una enseñanza directa de la vida familiar. Y es que detrás de cada persona hay una historia completa. Padres, hijos, preocupaciones, aspiraciones.
Esa mirada, lejos de suavizar el liderazgo, lo complejiza. Obliga a pensar en la empresa no solo como una estructura de objetivos, sino como un espacio de desarrollo humano. “Liderar no es solamente resolver problemas, sino formar y acompañar procesos”, señala.
En ese punto, la paternidad y el liderazgo convergen, pues ambos implican educar desde el ejemplo, no desde el discurso.
El legado. Cuando piensa en el futuro de sus hijos, él no habla de herencias materiales ni de trayectorias predeterminadas. Su idea de legado es más abierta. Consiste en dar herramientas, no caminos.
“Quiero que sean mejores que yo”, dice sin matices. La frase, que podría parecer simple, encierra una lógica potente. Y es que el éxito del padre se mide, en parte, por la capacidad de los hijos de superarlo.
Ese mismo criterio lo traslada a su rol profesional. El verdadero impacto de una organización no está solo en su desempeño presente, sino en lo que deja instalado para el futuro: cultura, talento y oportunidades.
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Un nuevo líder nació entre juguetes, risas y abrazos
Por: Adelaida Alcaraz
El director de RH Rodríguez Hnos SAECA, Claudio Rodríguez, descubre que la paternidad sigue teniendo la capacidad de sorprenderlo. Mientras se prepara para recibir a Olivia, la primera niña de una familia rodeada de varones, hoy confiesa que los logros más importantes no se encuentran en una obra ni en un balance, sino en el abrazo que lo espera cada tarde al volver a casa.
¿Cuántas veces puede agrandarse el corazón de un padre? La ciencia probablemente no tenga una respuesta, pero Claudio Rodríguez está convencido de que sucede cada vez que llega un hijo. De hecho, él lo sintió cuando nació Gusti, volvió a experimentarlo con Luka, y, ahora, mientras cuenta los días para conocer a Olivia, descubre que la emoción sigue siendo tan intensa como la primera vez. Quizás incluso más, porque la vida tiene una curiosa forma de sorprendernos cuando creemos que ya conocemos el camino.
FOCO conversó con el director de RH Rodríguez Hnos SAECA en una etapa especial. En la casa se habla de una llegada e inmediatamente el rostro de sus habitantes se transforma en sonrisas y en una felicidad difícil de disimular. Después de dos varones, la familia espera a la primera niña, la primera nieta, la primera sobrina y la primera prima entre una generación poblada de hombres.
Pero más allá de la novedad que representa Olivia, lo que conmueve es la manera en que esta espera parece haber despertado recuerdos, preguntas y reflexiones profundas sobre el paso del tiempo, pues mientras una nueva vida está por comenzar, Claudio vuelve a pensar en quienes estuvieron antes.
“Vuelven a aparecer la ilusión, la gratitud y esa mezcla tan particular de alegría y responsabilidad que trae cada hijo. Uno cree que ya conoce el camino, pero la paternidad siempre encuentra la manera de sorprenderte de nuevo, compartiendo y agrandando el corazón”, comentó el directivo y agregó que cada nacimiento inaugura una historia distinta. Y cada hijo conoce una versión diferente de sus padres.
La empresa que hoy lidera fue fundada por su padre y por su tío. Este último no tuvo hijos, pero fue una figura fundamental en su vida. Padrino, guía y compañero de innumerables momentos. Hoy ninguno de los dos está físicamente. Y quizás, por eso, cada nacimiento tiene algo de reencuentro.
“No habiendo conocido a mis hijos es siempre una forma de recordarlos y esta es una emoción presente, sobre todo al ver cómo cada hijo viene con su temperamento y hasta con particularidades de su abuelo, sobre todo el primero”, dijo entre risas.
Mientras Claudio habla, resulta evidente que hay recuerdos que nunca abandonan una familia. “Es emocionante ver eso y genera también mucha esperanza en la vida y alegría”, indicó. Y es que para él hay personas que siguen viviendo en las nuevas generaciones.
A sus cuarenta años, Claudio siente que Olivia conocerá una versión distinta del hombre que conocieron sus hermanos mayores. Más madura, consciente y, sobre todo, agradecida.
“Creo que conocerá una versión más asentada, más consciente y más agradecida. Una versión que sigue teniendo sueños, proyectos y responsabilidades, pero que entiende mejor que la vida no se mide solo por lo que uno logra afuera, sino también por lo que construye adentro: en la casa, en la familia, en los vínculos y en la fe”, afirmó.
Cuando recuerda los años de noviazgo con Laura y los comienzos de su matrimonio, aparecen las risas, los proyectos, las ideas sobre cómo serían como padres. “Cuando éramos novios y mismo luego cuando nos casamos hace ya casi 10 años y empezamos a programar los hijos con Laura pensábamos en un modelo de crianza muy distinto al que finalmente implementamos”, reveló dejando entrever una confesión tan sincera como humana: “Los hijos también nos van formando”. Esta quizás es una de las definiciones más precisas que existen sobre la paternidad.
Durante años, Claudio aprendió a medir resultados, evaluar riesgos, a proyectar crecimiento, a construir, pero la llegada de los hijos cambió para siempre la forma en que él entiende el éxito.
“La paternidad me ayudó a ordenar las prioridades”, indicó. Dijo que, en los negocios, uno puede medir el éxito por crecimiento, resultados, expansión, obras, clientes o reconocimiento. “Todo eso es importante, pero cuando sos padre entendés que el éxito verdadero tiene que ser más integral”, enfatizó.
Y es que para el de nada sirve construir una empresa sólida si uno descuida lo más importante. “Verlos correr a la puerta de entrada gritando ‘papi llegó’ creo que es mi momento favorito del día”, reveló. De hecho, no hay premio empresarial que compita con eso, ni reconocimiento que genere una emoción semejante, reflexionó.
Ante la pregunta de si ¿la paternidad lo convirtió en mejor líder? Claudio no duda en decir que sí y sumó que también le mostró muchas áreas en las que todavía debe seguir creciendo.
“La paternidad desarrolla paciencia, escucha, empatía, firmeza y capacidad de acompañar procesos”, sostuvo y quizás la mayor enseñanza sea esta: “Liderar no es imponer, sino guiar”.
Por eso cree que los mejores líderes son aquellos que forman personas, los que acompañan, dan ejemplo y ayudan a crecer. “Ser padre me recordó que el liderazgo más fuerte no es el que se declara, sino el que se demuestra todos los días”, concluyó.
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El legado se pinta de esperanza
Por: Adelaida Alcaraz
Mientras espera la llegada de su primer hijo, Vinicius Tonidandel, gerente administrativo de Blascor, descubre que existen colores que no se encuentran en ningún catálogo. Son los de la ilusión, la esperanza y el amor que acompañan el inicio de una nueva generación. Entre los desafíos de liderar una empresa familiar y la emoción de convertirse en padre, comienza a escribir el legado más importante de su vida.
Existen mañanas que parecen iguales a todas las demás. La alarma suena temprano, el café humea sobre la mesa, el celular ya acumula mensajes y la agenda espera con reuniones, decisiones y proyectos. Sin embargo, hay mañanas en las que algo invisible cambia para siempre.
FOCO llegó hasta la casa de Vinicius Tonidandel en una de esas mañanas. El gerente administrativo de Blascor nos recibió con una sonrisa relajada, de esas que no suelen aparecer en las fotografías corporativas. El empresario que habitualmente habla de inversiones, crecimiento y estrategia hoy tiene otros temas rondándole la cabeza.
En una habitación de la casa hay ropa diminuta cuidadosamente acomodada, hay regalos, expectativas, nervios y, por supuesto, sueños compartidos. Pero lo que más llama la atención es que hay una ausencia que, paradójicamente, ya ocupa todo el espacio. La de hijo, que incluso antes de nacer, ya lo cambió todo.
Resulta curioso. Vinicius pasó gran parte de su vida rodeado de colores. Su historia familiar está ligada a una empresa que transforma paredes, hogares y espacios. Habla de tonalidades, combinaciones y acabados con la naturalidad con la que otros hablan del clima. Sin embargo, después de años trabajando en el mundo de las pinturas, descubrió que existía un color que todavía no conocía. El color de esperar a un hijo.
Y para alguien acostumbrado a encontrar respuestas, esa experiencia viene acompañada de una hermosa incertidumbre. “Es una sensación difícil de describir y que al principio uno tiene que asimilar. No obstante, la felicidad fue inmensa desde el primer momento”, contó.
Lo dijo sonriendo, pero también como quien todavía intenta comprender la magnitud de lo que está viviendo.
Durante años trabajó junto a su padre construyendo una empresa familiar que hoy forma parte de la historia de muchas familias paraguayas. Aprendió observándolo, escuchándolo, equivocándose, corrigiendo y creciendo. Sin darse cuenta, estaba viviendo una experiencia que ahora cobra otro significado porque por primera vez entiende lo que sintió aquel hombre que años atrás también lo esperaba a él.
“Durante años tuve y aún tengo el privilegio de trabajar junto a mi padre y a la familia, consolidando una empresa que forma parte de nuestra historia familiar, pero la llegada de un hijo te conecta con algo mucho más profundo. Es entender que ahora comienza una nueva generación y que todo lo que uno hace cobra un significado diferente”, reflexionó el gerente.
Hay una emoción especial cuando pronuncia la frase “nueva generación”. Y es que ella habla solamente de una familia. Tampoco solamente de una empresa, sino de continuidad, de raíces, de tiempo. De algo que empezó mucho antes de él y que ahora seguirá después de él.
Y cuando imagina el futuro, sus pensamientos se alejan por un momento de las oficinas y las reuniones. El piensa en algo mucho más simple y mucho más importante: en estar presente. “Me ilusiona poder acompañar cada etapa de su crecimiento, verlo descubrir el mundo, compartir tiempo en familia y crear recuerdos juntos. También me entusiasma la posibilidad de transmitirle valores, principios y enseñanzas que recibí de mis padres”, añadió.
La respuesta revela mucho sobre el hombre que está detrás del empresario. No habla de éxitos, sino de acompañar, compartir, estar. Como si entendiera que la verdadera riqueza de un padre se mide en recuerdos construidos junto a sus hijos.
En medio de la conversación aparece una de esas historias que provocan carcajadas entre quienes lo conocen. La famosa camisa azul. Todos en Blascor la conocen. Clientes, proveedores, colaboradores y amigos. Siempre azul. Todos los días. Sin excepción. Tan frecuente es la escena que muchos llegaron a sospechar que poseía una especie de uniforme secreto.
La realidad es mucho más simple. Vinicius tiene varias y todas prácticamente iguales. Cuando se le recuerda la anécdota, se ríe. Y admite que esa obsesión por el azul parece estar encontrando un heredero incluso antes de tiempo. Y es que mientras prepara la llegada del bebé, descubre que buena parte del pequeño guardarropa empieza a teñirse sospechosamente de ese mismo color.
“No fue planeado, simplemente ocurrió como ocurren las tradiciones familiares”, expresó entre risas. Y conste que el azul no aparece solamente en la ropa. También está presente en la habitación que espera al nuevo integrante de la familia. Las paredes fueron pintadas especialmente con Blascor Pared Protegida, una pintura antimicrobiana que elimina hasta el 99 % de las bacterias del ambiente durante un periodo de tres años. Entre más de 5.000 tonalidades disponibles en el sistema tintométrico de la empresa, el y su esposa eligieron el color Sky Blue AP 82-2.
Una elección que parece resumir este momento: El azul de los sueños que todavía están por cumplirse. “Hoy ya los directores están preparándose para la recepción de la tercera generación que está viniendo”, mencionó sonriente.
Y la frase provoca una imagen imposible de olvidar, una especie de directorio ampliado donde un futuro integrante, que todavía no aprendió a caminar, ya tiene reservado un lugar en la historia familiar.
La llegada de un hijo también cambió algo más profundo. Su definición del éxito. Y eso, para un empresario, no es un detalle menor. Durante años los objetivos estuvieron ligados al crecimiento, los resultados y los desafíos. Ahora la ecuación es distinta, es más humana, más simple y trascendente.
“Antes el éxito estaba muy ligado a objetivos profesionales, crecimiento y resultados. Hoy sigo valorando todo eso, pero entendí que el verdadero éxito también pasa por estar presente, formar una familia unida y construir una vida que tenga sentido más allá de los números”, aseguró Vinicius.
Agregó que el impacto de las decisiones que uno toma siempre tiene consecuencias y que con la paternidad esa responsabilidad se vuelve algo extraordinario. “La paternidad te enseña empatía, paciencia y escucha. Te obliga a entender que cada persona tiene sus tiempos y necesidades. Son habilidades que también resultan fundamentales para liderar equipos y construir relaciones de confianza”, puntualizó.