La prematura campaña proselitista del vicepresidente de la República, Hugo Velázquez, tiene una clara explicación. A principios de octubre de este año hubo una reunión entre el presidente Mario Abdo y Velázquez. El segundo del Ejecutivo le manifestó a “Marito” acerca de su pretensión de lanzarse a pugnar en las internas de la ANR como candidato a la Presidencia de la República, pero para ello necesitaba contar con el pleno apoyo del movimiento oficialista Colorado Añetete.

En los planes de Abdo rondan y siguen rondando otros nombres que nada tienen que ver con Velázquez, pero como el presidente, fiel a su estilo de actuar y gobernar sin agallas, titubeó para decirle que no en forma tajante, entonces no se le ocurrió mejor idea que plantearle que salga a la calle a medir la temperatura. Y eso hizo Velázquez. Salió a mover la estructura partidaria de Añetete a destiempo, actividad propia de una campaña electoral tal vez para junio o julio del próximo año, pero el vicepresidente ya lo adelantó para demostrarle al líder del movimiento que tiene el perfil y el apoyo de los colorados.

Además de distraer a los funcionarios de gobierno, quienes deberían haber estado concentrados en los problemas urgentes del país con todo lo que esta pandemia dejó y sigue generando, estos estuvieron recorriendo seccionales, utilizando recursos del Estado y moviendo la estructura para que el vice impresione a Abdo y mejore su posicionamiento en las encuestas.

Abdo le dio un plazo a Velázquez, marzo del 2022. En esta fecha, el vice debería estar relativamente cerca en las encuestas al candidato de Honor Colorado, Santiago Peña. En noviembre pasado encargaron a una encuestadora brasileña que presentó unos números un poco alentadores, luego otra realizada por una local y hubo coincidencia. Peña le dobla en intenciones de votos, pero Velázquez tuvo un crecimiento del 8% (crecimiento natural por el proselitismo prematuro) y eso motivó al equipo. Pero motivó al primer anillo del vice y ahuyentó a los referentes importantes de ese sector como a los senadores Juan Carlos Galaverna, Silvio Ovelar, Martín Arévalo y otros referentes como los gobernadores de Canindeyú, “Tigre” Ramírez, y el de San Pedro, Carlos Giménez, y se sabe que habrá más fugas.

Si para marzo del 2022 estos números no mejoran, el presidente desactivará el plan “Toro” Velázquez. Ahí sí estará contrarreloj y las alternativas que tiene son escasas, un desdibujado Arnoldo Wiens, un inmaduro políticamente como Juan Manuel Brunetti y ahí se le acaban las opciones; excepto un plan que suena hoy, pero en la práctica es muy difícil aplicarlo, aunque Abdo no tendría problemas en traicionar a su partido político como de hecho lo está haciendo pese a su promesa electoral de gobernar solo con colorados, en coquetear con un candidato no colorado, pero que pueda aglutinar a varios sectores políticos para hacer frente a Peña y ese flirteo podría darse posicionando a su actual ministro de Relaciones Exteriores, Euclides Acevedo.

Lo de Acevedo no sería obviamente el candidato colorado, pero sería el plan B de Abdo para apuntarlo como candidato dentro de una oposición consensuada. Velázquez tal vez siga su proyecto, pero imposible que pueda superar las internas. Abdo, como el típico nene pichado y caprichoso, es capaz de votarle a un no colorado para evitar que Peña sea el próximo presidente del Paraguay. Puedo estar equivocado, pero es lo que pienso.

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