- Por Felipe Goroso S.
- Columnista político
Redención para los creyentes y escrito con mayúscula inicial, el término refiere a la salvación de la humanidad lograda por Jesús con su pasión y muerte. La fe cristiana indica que Jesucristo murió en la cruz para redimir al hombre y permitirle el acceso al cielo, liberándolo de la culpa del pecado. En sentido figurado, la redención también es la liberación, mediante una acción, de un vejamen, dolor, penuria u otra adversidad. Se aplica particularmente a conceptos espirituales y religiosos, esenciales en el cristianismo. El redentor es quien redime.
Redención también es el nombre de una comunidad indígena ubicada en el departamento de Concepción. Es una de la lista de veinte que la banda de forajidos afines a la izquierda y que azota a pobladores del norte de nuestro país hace más de veinte años, le exigió a la familia de Peter Reimer deberían recibir víveres por valor de veinticinco mil dólares, hasta alcanzar la cifra de medio millón de la moneda americana. Similar operativo habían exigido a la familia de Óscar Denis, si cumplían con la premisa, el ex vicepresidente de la República volvería a su hogar. La familia cumplió en tiempo y forma, los criminales nunca más se comunicaron con los Denis, quienes siguen esperando ver a su padre y abuelo.
Ese era el plan de los criminales que tienen secuestrado a Peter Reimer, sin embargo, algo pasó. Pasó que Redención tiene un liderazgo, pasó que Redención tiene a Jacinta Pereira. Ella es la primera “cacica”, como le gusta que le digan, lidera Redención desde el 2008, trece años han pasado desde que por primera vez los integrantes de la comunidad vean que era el momento de que por primera vez una mujer asuma la cabeza, habían visto en Jacinta señales de liderazgo, pero sobre todo de servicio. Y Jacinta no los defraudó: gestión para titulación de sus tierras, construcción de casas propias, escuelas, unidades de salud familiar, cursos de capacitación para manejo de maquinarias pesadas, albañilería, electricidad, manejo de tractores. Y sabiendo de la profunda implicancia que tiene el deporte en la sociedad, incluso fundó un club de fútbol: el Sport Nativo.
La política, esa mala palabra que empieza con p y termina con a, implica liderazgo, espíritu de servicio a los demás, gestión con perspectiva comunitaria, pero sobre todo y principal, implica poder comunicar un valor cada vez más escaso: dignidad. Eso fue lo que nos transmitió Redención al negarse a recibir los víveres que son parte del pago por el secuestro, no conforme con eso también pidió la liberación de Peter y aprovechar el momento para recordarle al Estado que ellos necesitan más oportunidades laborales para lograr la tan anhelada inclusión. Redención y Francisca lograron ser redentores de toda la sociedad. Y lo hicieron de la mejor manera: con dignidad.
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El Indert inicia la titulación histórica de 30.000 hectáreas en Puerto Casado
La herida más profunda del Chaco paraguayo comienza a sanar definitivamente. Después de 30 años de abandono, desamparo y promesas rotas, el Gobierno de la República del Paraguay, a través del Instituto Nacional de Desarrollo Rural y de la Tierra (Indert), asumió con firmeza su deber moral e inició el proceso de titulación formal de 30.000 hectáreas, un patrimonio valorado en 20 millones de dólares que hoy se transfiere como donación definitiva para amparar a las familias campesinas y trabajadoras de esta emblemática comunidad.
Durante años, las portadas de medios internacionales como BBC News denunciaban ante los ojos del mundo una paradoja dolorosa: en pleno corazón de Sudamérica, un pueblo entero había sido vendido junto con sus habitantes a conglomerados extranjeros, dejando a generaciones enteras en la condición de extraños en su propia tierra, a merced de la intemperie y la zozobra.
Hoy, gracias a la política social de la Corporación Atenil y al objetivo del presidente Santiago Peña reflejado en la Nueva Ruralidad, Puerto Casado recupera el alma y la dignidad, demostrando así que nada puede estar por encima del derecho sagrado de las familias a echar raíces en paz.
Tierra, arraigo y dignidad
La concreción de esta donación histórica de USD 20 millones no es un simple asiento contable ni un trámite de oficina; encarna el escudo protector del Estado que pone fin a tres décadas de incertidumbre y restituye la soberanía a los humildes:
* Reparación moral y soberanía popular: se pone fin al mito de la indefensión campesina. El Estado se hace presente con rostro humano en el territorio para cumplir la palabra empeñada y sellar la paz social en una comunidad forjada en la lucha y el sacrificio.
* El arraigo definitivo: las 30.000 hectáreas dejan de ser objeto de litigios interminables para transformarse en el patrimonio seguro donde crecerán los hijos de Casado, protegidos por títulos legítimos que nadie les podrá arrebatar.
* Desarme de los modelos extractivos: frente a la inercia del pasado que toleraba la desprotección comunitaria a favor del lucro discrecional, la autoridad asume con coraje su función de velar por los más vulnerables, transformando la tierra en un bien social e inclusivo.
“Durante tres décadas, a los pobladores de Puerto Casado se les negó el derecho más elemental: la certeza de saber que el suelo donde duermen sus familias les pertenece. El Estado paraguayo no podía seguir mirando hacia el costado. Hoy venimos a abrazar a este pueblo noble, a devolverle el alma a su comunidad y a entregarles la garantía inviolable de que nunca más estarán solos ni desamparados frente al poder de nadie”, expresó el titular del Indert, Francisco Ruiz Díaz.
Con el inicio del catastro y la mensura que culminará en la titulación masiva y directa a favor de las familias, el Gobierno nacional reafirma que la verdadera autoridad es la que defiende, ordena y cuida el hogar común. Puerto Casado se levanta hoy como el emblema de la dignidad recuperada y la victoria de la justicia rural, gracias a la voluntad de la Corporación Atenil y a la política de titulación masiva del Gobierno.
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Paraguay expondrá su experiencia de titulación campesina en reunión del Mercosur
Las décadas de paciencia, sacrificio y trabajo honesto de las familias rurales del Paraguay alcanzan un reconocimiento histórico que cruza las fronteras, para participar de la Reunión Especializada sobre Agricultura Familiar del Mercosur (REAF). Mediante una invitación al titular del Instituto Nacional de Desarrollo Rural y de la Tierra (Indert) Francisco Ruíz Díaz, para participar como actor central en su XLV Sesión Ordinaria, a celebrarse en Montevideo, Uruguay.
El objetivo de la invitación formal es para compartir los avances en titulación y acceso a la tierra con el Instituto Nacional de Colonización del Uruguay. De este modo, la lucha campesina paraguaya llega al Mercosur, bajo el lema “El derecho al arraigo”, que se convierte en referente regional.
Este encuentro bilateral y regional tiene como propósito primordial articular políticas públicas de acceso a la tierra e intercambiar experiencias de titulación campesina entre el Indert y el histórico Instituto Nacional de Colonización (INC) del Uruguay, situando el protagonismo del productor rural paraguayo en el corazón de la agenda regional.
La tierra no es mercancía, es dignidad
Al respecto, Ruíz Díaz explicó que, durante más de un siglo, el modelo extractivo y la discrecionalidad mantuvieron al labriego humilde bajo el signo de la precariedad y la amenaza constante del desalojo. Hoy, el proceso de titulación masiva y regularización jurídica que lidera el Indert demuestra que el Estado ha retomado su rol moral irrenunciable: ser el padre protector que abriga, defiende y devuelve la tranquilidad al hogar campesino.
Destacó que este llamado del Mercosur no representa una simple formalidad diplomática de oficina; sino que encarna el triunfo de la palabra empeñada frente al viejo régimen de la incertidumbre:
- El campesino como constructor de soberanía: La comunidad internacional está siguiendo con atención el rostro de los miles de familias que hoy cuentan con un título definitivo que nadie les podrá arrebatar.
- Certeza jurídica contra los privilegios del pasado: Frente a quienes intentan desacreditar la dignificación rural tildándola de espectáculo, la región reconoce que en Paraguay se está derribando el peaje burocrático para erigir un verdadero escudo legal para los más humildes.
- El arraigo definitivo: La propiedad de la chacra deja de ser una dádiva de los grupos extractivos para consolidarse como una deuda histórica saldada con quienes alimentan y sostienen a la patria.
“La tierra no es un papel negociable al antojo de los poderosos: es el hogar sagrado de nuestros hijos y la raíz de nuestra identidad. Que los pueblos hermanos del Mercosur convoquen hoy al Paraguay para dialogar sobre nuestras políticas agrarias es la victoria moral de cada campesino que jamás bajó los brazos”, destacó el titular de la cartera rural.
Asimismo, resaltó que la presencia paraguaya en Montevideo sellará el compromiso de no dar un solo paso atrás en la defensa de la agricultura campesina, demostrando que cuando la autoridad asume con coraje su deber de cuidar a su gente, la justicia y la paz social se vuelven una realidad inquebrantable.
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Crisis, redención y una constante cultural
- Gonzalo Cáceres
- Periodista
- Fotos: Gentileza
Pueblos diferentes –distantes entre sí por miles de kilómetros, océanos, lenguas e incluso épocas– comparten una misma intuición y certeza: el mundo se salió de control y, en algún momento, alguien (o algo) vendrá a reencauzarlo.
Puede que sea la manera de entender el tiempo y el destino colectivo, lo cierto es que esta mítica figura adopta nombres y formas distintas según la tradición y el contexto: un rey justo, un maestro, una divinidad, un nuevo ciclo. El relato cambia, pero el mensaje es el mismo. El mundo puede cambiar… y seguimos en la espera.
Guerras, opresión, desigualdad extrema, crisis morales o incluso la sensación de un desorden en la naturaleza. Las sociedades enfrentan, tarde o temprano, situaciones en las que todo parece perder coherencia.
Y es ahí que se deja notar una tensión: si existe un orden –sea divino o natural–, ¿por qué la realidad funciona mal? Esa pregunta no queda sin respuesta. Las culturas elaboran explicaciones que, en muchos casos, incluyen la idea de una intervención futura. El mundo, tal como está, no puede sostenerse indefinidamente. Tiene que cambiar.
Y ese cambio, muchas veces, toma forma en relatos de revelación divina: la aparición de una figura capaz de restaurar el equilibrio.
UNA MISMA EXPECTATIVA
Aunque no existe consenso absoluto, los catedráticos coinciden en que las creencias en fuerzas superiores se rastrean hasta los albores de la conciencia humana. En ese marco, la idea de un redentor coincide con la necesidad de encontrar consuelo (o justificación) a momentos de profunda calamidad.
Veamos algunos ejemplos. En el judaísmo antiguo, la figura del Mesías cobra protagonismo en contextos de derrota, exilio y pérdida de soberanía. No es una idea abstracta: es la promesa de un líder que devolverá la dignidad a su pueblo.
El cristianismo retoma esa expectativa, pero la redefine. La figura del salvador se encarna en Jesús, entendido como humano y divino a la vez. Sin embargo, la historia no se cierra con su vida. La expectativa de su regreso (la segunda venida) mantiene abierta la idea de que el desenlace final aún está pendiente, y que será justo.
Por su lado, la figura del Mahdi cumple un rol similar en el islam: un líder que aparecerá antes del fin de los tiempos para restablecer el orden y salvar a los creyentes.
LA HISTORIA COMO CICLO
Más allá de la esfera abrahámica, en la India la lógica es de otra sustancia, pero de comparable influencia. El hinduismo entiende la historia como un ciclo (no de forma lineal). La era actual, conocida como Kali Yuga, es vista como un período de decadencia moral y espiritual; por lo que se espera la llegada de Kalki, una manifestación divina que pondrá fin al ciclo y dará inicio al siguiente (Satya Yuga).
Sin embargo, el budismo ofrece una variante particular. La figura de Maitreya no es un guerrero ni un juez, sino un maestro. Su tarea será reaparecer cuando las enseñanzas se hayan perdido para mostrar nuevamente el camino hacia la iluminación.
En los Andes, el dios Viracocha está asociado al origen del tiempo y al orden del mundo. Las tradiciones preincaicas afirman que podría regresar para apuntalar una nueva era de paz y prosperidad.
Algo similar ocurre en Mesoamérica con Quetzalcóatl. Más allá de las interpretaciones históricas y/o mitológicas, ciertas versiones lo presentan como el dios civilizador y figura redentora, la gran “serpiente emplumada”. En este caso, el énfasis no está en un juicio final, sino en la idea de que el mundo no se salva de una vez y para siempre, sino que atraviesa ciclos de desajuste y posterior restauración.
Las diferencias son contundentes, sí. Cambian los nombres, los roles y las situaciones, pero la estructura de fondo es sorprendentemente similar.
UNA IDEA POLÍTICA
Aunque estas figuras suelen presentarse en términos espirituales, su espectro no se limita a lo religioso. En muchos casos, tienen una dimensión política.
La promesa de redención no habla solo del alma o del destino, también se refiere a la justicia concreta, de condiciones de vida, de orden social. Esperar a un salvador, en este sentido, también es una forma de expresar que el presente es inaceptable.
TIEMPOS MODERNOS
Podría pensarse que, en una era de ciencia y tecnología, estas ideas perderían fuerza, pero siguen vigentes. Hoy, el redentor puede proyectarse en líderes políticos, en movimientos sociales o incluso en avances tecnológicos que parecen ofrecer respuestas definitivas.
La lógica es la misma: algo vendrá a arreglar lo que no funciona. Esto no implica que las religiones hayan sido reemplazadas. Más bien sugiere que la estructura mental que da esencia al redentor sigue presente.
La necesidad de redención/restauración no fenece, se adapta.
Al mirar estas tradiciones en conjunto podemos detectar que la figura del redentor no es solo una creencia. Es también una forma de resistencia; es la manera en que las sociedades dicen “esto no está bien”, pero no va a ser así para siempre.
Mientras, seguimos esperando.
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Por un periodismo empático y respetuoso de la dignidad humana
- Jimmi Peralta
- Foto: AFP
Hoy 26 de abril se conmemora en Paraguay el Día del Periodista en homenaje al surgimiento del primer órgano oficial de la era independiente. Las tradicionales demandas por la libertad de expresión, opinión y acceso a la información suman un nuevo componente en la era de la inteligencia artificial, en la que el principal desafío es bregar por un periodismo más humano y respetuoso de la dignidad de las personas.
En sincronía con el proceso social actual, el periodismo también se encuentra saturado por los cambios que el último cuarto de siglo arrojó a la comunidad global de la mano de la digitalización, la conectividad y ahora la inteligencia artificial generativa (IAG).
La tecnología estuvo presente siempre en el trabajo periodístico a la hora de contar historias, siendo el papel, el lápiz, la grabadora, la cámara, la fotografía y la máquina de escribir los íconos de esta profesión en el siglo pasado.
Hoy el cambio está ante los ojos de todos, pero el destino sin dudas no está claro. Más rápido de lo que se pasó de la máquina de escribir electrónica a la especialización en la elaboración de prompt, el modelo de negocios hoy se centralizó de manera brutal, dando oportunidades de pluralidad de voces, pero casi por fuera de él.
La era digital también cambió el mapa de la pauta comercial, pues actualmente las grandes firmas tecnológicas acaparan más del 60 % del gasto mundial en publicidad en plataforma.
LA IA Y EL TRABAJO
Es en este contexto que hace su aparición la inteligencia artificial, a la salida de la pandemia, y con gran efectividad cada día golpea más fuerte la resistencia que ponía todo el foco sobre el talento humano. Hoy evitarla parece ser un limitante para el trabajo en las redacciones periodísticas.
Las primeras estimaciones en 2023 hechas por Darío Amodei, CEO de Anthropic, señalaban que el 25 % de los trabajos de “cuello blanco” serían reemplazados en una década. A partir de eso, otras visiones más catastróficas estimaban hasta un 90 % de disminución de operarios en labores de redacción.
En marzo de 2026, el estudio de Anthropic titulado “Labor market impacts of AI: a new measure and early evidence” (Impacto de la inteligencia artificial en los mercados laborales: una nueva medida y evidencia preliminar), refirió, tras un análisis más complejo, que la estimación es menor a la primera, pero el aumento exponencial que se tuvo en su momento se está ralentizando.
A nivel local, la IA es una herramienta no solo en las redacciones de los grandes medios, sino también para el trabajo independiente y en el interior del país. En ambos casos, el peligro de la continuidad del trabajo sigue siendo la concentración de los ingresos publicitarios.
LA IA Y LA CONFIANZA
Otra crisis en el periodismo actual, que no está sujeta solamente a la tecnología, es el descreimiento hacia las publicaciones, la crítica social al contenido y el cuestionamiento a la injerencia del poder.
De la mano de la IA aparecen la sistematización de noticias falsas que muchas veces son replicadas por los medios. El Reuters Institute Digital News Report 2024 señala que la confianza en las noticias no llega al 50 % y que la audiencia joven prefiere informarse a través de Tiktok o Youtube antes que por medios tradicionales.
Es en ese marco que Unesco desarrolló en 2022 un material que permite una reflexión ética sobre el uso de la IA en el contexto periodístico, estableciendo las siguientes recomendaciones: supervisión humana permanente del producto, transparencia con la audiencia, capacitación y formación, y combate a la desinformación.
Otro elemento que suma a la desconfianza, vinculado con el modelo de negocios, es la necesidad de los portales de generar más tráfico, por lo que el clickbait (materiales con titulares falsos o poco precisos) y la redacción sujeta a los requerimientos de los algoritmos de los buscadores (SEO Editorial, Search Engine Optimization) son moneda corriente, aunque sean contraproducentes para la monetización por sumar a la falta de credibilidad de los medios.
PERIODISMO DEL PRESENTE Y EL FUTURO
Los cambios tecnológicos afectan el modelo de producción, los puestos de trabajo y el formato del negocio y, por ello, necesariamente al periodismo, que no es un ente independiente del contexto real. La reflexión sobre el periodismo del presente y del futuro –ya sea desde las empresas, desde los trabajadores, desde el Estado y desde la ciudadanía– debe incluir estos y otros aspectos que permitan comprender el alcance último de este oficio, valorar la necesidad de su servicio a la democracia y encontrar una forma de preservar el derecho a la información de los sujetos políticos del sistema republicano.
Si en algún momento se planteó como canon un periodismo más humano en contraposición a un determinado tipo de periodismo subordinado a las exigencias del mercado, hoy pedir un periodismo humano, empático y responsable plantea una expresión literal, ya que del otro lado estaría el “periodismo hecho por máquinas”.
Vale rescatar que el diferencial presente del periodista es justamente la empatía y el respeto a la dignidad humana, la responsabilidad y la verificación personal de la veracidad de la información difundida.