• Por Felipe Goroso S.
  • Columnista político.

Trascender. Una de las falencias que tenemos como país es el hecho ampliamente probado de que estamos hiperdiagnosticados, pero nos faltan políticas de Estado, sí de aquellas que trasciendan de un gobierno a otro y perduren dos, tres o cuatro administraciones. Tenemos estudios, diagnósticos que llenan habitaciones u ocupan infinitos espacios en la memoria de la computadora, pero que se quedan ahí acumulando polvo y telarañas. Fijar un rumbo en algunas áreas, que, como sociedad, consideramos vitales e ineludibles y que el mismo se mantenga en el tiempo, más allá de que la ciudadanía opte por presidentes y congresistas de uno u otro partido o de uno u otro lado del arco ideológico. Incluso el optar por un mismo partido no garantiza que los rumbos fijados se mantengan, las diferencias entre una administración y otra de un mismo partido pueden llegar a ser abismales. Basta comparar al gobierno anterior con el actual y como siempre ayudan para clarificar, van dos ejemplos: el barrio San Francisco y el Grupo Lince. Ambos son heridas abiertas y expuestas del daño que puede hacerse al ciudadano cuando políticas o estrategias se abandonan solamente porque fueron un éxito del antecesor y hay que eliminarlas de la memoria colectiva.

En esta columna se defiende a la política porque es la mejor herramienta para generar transformaciones. Partiendo de esa base es que se propone el inicio de un ciclo de comentarios con la vista puesta en lo que parece distante, pero en realidad está extremadamente cercano, si tenemos en cuenta las internas del año que viene: las próximas elecciones generales que se realizarán en el 2023.

En este punto, sin duda alguna la propiedad privada será un tema aparte de esa agenda nacional a ser debatido. Y que definitivamente agrupará a distintos sectores y actores, de un lado y del otro de una brecha que avizora con profundizarse. De un lado estarán colorados y liberales, referentes de distintos gremios o grupos de interés, políticos de partidos de menor volumen electoral, pero de alto impacto, y la lista puede seguir. Lo paradójico será que del otro lado de la brecha también podrá verse una composición similar, pero diametralmente opuesta en cuanto a visión y ni que decir en cuanto a ejecución.

Esto se verá porque la propiedad privada tiene la particularidad de ser parte de ambos lados de la brecha y eso la convierte en uno de los temas de agenda que se debatirán en el 2023. La política, esa mala palabra que empieza con p y termina con a, nos manda a mirar un poco más allá del día a día que a veces nos consume pero que no debería impedirnos poder, como decíamos en un inicio, trascender.

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