Más para mejorar. Más de aquello que produce crecimientos. Es el tiempo un gran compañero para darle espacio a lo que impulsa el auge de lo que permite avanzar. Se puede lograr un ritmo sostenido y focalizado en la consecución evolutiva de lo que se hace.
La creencia de la realización constante ayuda notablemente al desarrollo de lo querido. El convencimiento, basado en criterios sólidos, posibilita la puesta progresiva de las acciones. Es el más que indica preferencias, el movilizador progresivo hacia lo que se pretende alcanzar. Es el más de las intensidades, que se unen para hacer que las cosas anheladas se hagan realidad. Es el más que estimula a superarse a uno mismo, a colaborar para que otros también puedan hacerlo. Es el más que necesita la sociedad.
No es una cuestión de números. No son las cifras ni las cantidades las bases que construyen la humanidad, son las personas quienes le dan vida. Y lo hacen a través de su integridad. En cada ser hay un epicentro de valores que fluye durante su existencia. Por lo tanto, la misión es darle el protagonismo a cada virtud, a cada principio, a los hechos que alimentan las ganas de pertenecer, de estar, de aportar, de sentirse útil, de dar, de aprender, de labrar lo deseado. En común unidad las condiciones para progresar encuentran sus espacios.
Los sinónimos de mejorar son muchos, entre ellos: aumentar, acrecentar, renovar, modernizar, enriquecer, desarrollar, hermosear, embellecer, progresar y prosperar. Cada cual tiene su propio mundo significativo. Están para utilizarse, son más que identificadores de una acción. Se puede aumentar el tiempo dedicado a escuchar, se acrecienta lo que se comparte, se renueva algo cuando se transforma, se moderniza lo que se adapta a los cambios y mantiene su esencia inicial; un diálogo puede enriquecer una perspectiva o una idea desarrollar un proyecto. Es en los instantes cotidianos en donde se encuentran las causas que siembran las conductas dispuestas a impulsar prosperidad colectiva.
La disposición a desarrollarse debe cuidarse permanentemente, la protección es necesaria para no dejar paso al desánimo y a todo lo que de alguna manera deteriora la vitalidad del ser humano. La ciudadanía puede promover, en los diferentes escenarios desde donde participa, lo que quiere construir como tal. El lenguaje de la sociedad está representado por sus miembros, es por ello que cada uno es determinante para los demás, dado que el impacto de las declaraciones individuales repercute en el conjunto; por consiguiente, hay que priorizar y destacar las intenciones manifiestas en hechos concretos, que generen más avances para quienes directa o indirectamente están implicados.
Itaipú recuerda su creación que se concretó en un acto formal el 17 de mayo de 1974 y destaca su aporte al desarrollo de Paraguay y Brasil. Foto: Gentileza
Itaipú conmemora 52 años de constitución de la entidad binacional
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La Entidad Binacional Itaipú conmemora este domingo los 52 años de creación y contribución al desarrollo de Paraguay y Brasil. El 17 de mayo de 1974 se constituyó la entidad binacional con el acto de formalización para administrar la construcción de una de las mayores centrales hidroeléctricas del mundo.
Asimismo, en la fecha se estableció la conformidad del primer Consejo de Administración y del Directorio Ejecutivo; acto que tuvo lugar en el Hotel das Cataratas de Foz de Yguazú, en Brasil, con el objetivo de construir y dirigir la usina.
El lado paraguayo del ente recordó que, para este cometido, llegaron las primeras máquinas a la cantera de obras ese mismo año; meses después, en enero de 1975, se dio inicio efectivo a los trabajos de construcción de la represa.
Señalan que, en 1984, a una década del acto histórico, la central hidroeléctrica empezó a producir electricidad, con el objetivo de impulsar el desarrollo de Paraguay y Brasil. Resaltan que en la actualidad, la Itaipú conserva su liderazgo mundial en generación de energía limpia y renovable. Asimismo, es responsable de suministrar cerca del 90 % del requerimiento eléctrico del mercado paraguayo y el 7 % de la demanda brasileña.
La construcción de la represa fue el resultado de intensas negociaciones entre Paraguay y Brasil, iniciadas en los años 1960, cuando ambos países superaron los desafíos diplomáticos, tecnológicos y financieros para erigir la Central Hidroeléctrica Itaipú (CHI).
El primer Consejo de Administración y Directorio Ejecutivo fueron conformados en mayo de 1974. Foto: Gentileza
“La Binacional es un ejemplo de integración, que ha sabido transformar un conflicto de límites, en el cimiento de una obra monumental que forjó el trabajo armonioso entre dos países para coadyuvar en el desarrollo de su gente. Una obra que demostró que, cuando el objetivo es bueno, se pueden superar las barreras del lenguaje, de la cultura y de la historia para iniciar un camino fraterno de realizaciones", menciona el informe oficial.
Primer Consejo y Directorio
Asimismo, en el marco de esta conmemoración recuerdan que el primer Consejo de Administración de Itaipú estuvo conformado por los miembros paraguayos Alberto Nogués, Ezequiel González Alsina, Mario Coscia Tavarozzi, Andrés Gómez, Milciades Ramos Giménez y Rogelio Cadogan.
En tanto que del lado brasileño estuvieron Espedito de Freitas Resende, Mario Penna Bhering, Amyr Borges Fortes, Lucas Nogueira Garcez, Hélio Marcos Pena Beltrão y Mauro Moreira.
Desde la primera constitución de su Consejo Administrativo y Directorio estuvo integrado tanto por brasileños como paraguayos. Foto: Gentileza
Como representantes de los Ministerios de Relaciones Exteriores fueron designados Carlos Augusto Saldívar (Paraguay) y João Hermes Pereira de Araújo (Brasil).
En cuanto al primer Directorio Ejecutivo de la Binacional fue integrado por los paraguayos Enzo Debernardi, Antonio Colmán Rodríguez, Victorino Vega Giménez, Fidencio Juan Tardivo, y Carlos Alberto Facetti.
Mientras que por el lado de Brasil estuvo integrado por José Costa Cavalcanti, John Reginald Cotrim, Hans Wilhelm Krauch, Paulo José Nogueira da Cunha, Aluísio Guimarães Mendes, Manoel Pinto de Aguiar, y Cassio de Paula Freitas.
La usina de los récords
La Itaipú Binacional resalta que, a lo largo de los años, gracias al trabajo profesional, sostenido, y a los elevados índices de productividad, la Central Hidroeléctrica fue consolidándose en materia de generación de energía, ostentando un liderazgo mundial hasta la actualidad.
Recuerdan que en el año 2016, la usina produjo un total de 103.098.366 megavatios-hora (103 millones de MWh), con lo cual estableció el récord mundial en generación anual para ese tiempo.
La Binacional es considerada uno de los mayores proyectos de integración energética y mantiene el liderazgo mundial en generación de energía limpia y renovable. Foto: Gentileza
Otro hito importante fue la obtención del título de Guinness World Records (1 de noviembre de 2024) en la categoría “Mayor producción acumulada de energía hidroeléctrica”, luego de haber superado los 3.038 millones de megavatios hora (MWh) de energía generada desde el inicio de su operación en mayo de 1984.
“A través de la gestión eficiente y una planificación constante de acciones, la central hidroeléctrica más importante de los países condóminos, Paraguay y Brasil, permite no solo generar energía limpia y renovable, sino que contribuye a mantener la biodiversidad y promover el desarrollo sostenible de la población", concluye el informe.
Más que experiencias para el visitante, las rutas gastronómicas son herramientas de desarrollo que integran producción, cultura y comunidad, generando impacto más allá del turismo, comparte Andrés Ugaz desde Perú. Foto: Gentileza
Más que experiencias para el visitante, las rutas gastronómicas son herramientas de desarrollo que integran producción, cultura y comunidad, generando impacto más allá del turismo.
Las rutas gastronómicas suelen pensarse como una estrategia para atraer turistas. Pero en realidad, su impacto va mucho más allá de lo culinario. No nacen como un producto aislado, sino como el resultado de procesos más profundos dentro de un territorio.
Para Andrés Ugaz, referente de la cocina peruana y creador de la Ruta del Callao, la diferencia es clave: una ruta no se “crea”, se construye. “Lo que se puede crear es un itinerario. La ruta es otra cosa, es una construcción social, casi siempre público-privada, que funciona como una plataforma donde se comunican muchos aspectos del territorio”, explica.
Callao es la principal ciudad portuaria del Perú, ubicada junto a Lima, en la costa del océano Pacífico. Foto: Gentileza
El caso de la Ruta del Callao en Perú es un ejemplo de cómo la gastronomía puede convertirse en una herramienta para cambiar percepciones. En un territorio históricamente asociado a una imagen negativa, el proceso comenzó en 2016 con un grupo de empresarios que buscaban contar una historia distinta.
Para Andrés, la cocina fue el punto de entrada para esta ruta. “Es algo cotidiano, confiable. La gente entiende y presta atención cuando se le habla desde la cocina”, comenta, al tiempo de aclarar, que lo importante no fue solo mostrar platos, sino reconstruir la narrativa de un lugar a partir de su gente, su cultura y sus dinámicas actuales.
Andrés es maestro panadero, finalista en los Gourmand Awards 2025, quien propuso un plan para preservar el patrimonio panadero ayacuchano. Fotos: Gentileza
Impacto económico y cultural. Una ruta gastronómica, bien estructurada, puede convertirse en un articulador económico, pues no solo visibiliza restaurantes, sino que integra toda una cadena productiva: pesca artesanal, agricultura, transformación de alimentos y pequeños emprendimientos.
En ese sentido, su impacto no se limita al consumo. “Puede ser un medio transformador si logra integrarse a los primeros eslabones de producción”, afirma. Aunque insiste en que el valor no es únicamente económico. Existen dos dimensiones que deben avanzar en paralelo: la redistribución de oportunidades y la revalorización cultural.
En una ruta gastronómica, el plato no es el destino, es la puerta de entrada a una historia más grande. Foto: Gentileza
Por un lado, la ruta permite que actores que normalmente no tienen visibilidad accedan a mercado. Por otro, fortalece el reconocimiento de prácticas, saberes y tradiciones que forman parte del patrimonio alimentario, amplía el maestro panadero y finalista de los Gourmand Awards 2025.
Uno de los errores más comunes es pensar que una ruta gastronómica se trata solo de comer bien. Ya que, en realidad, su objetivo es mucho más ambicioso: representar un territorio en poco tiempo. “La ruta tiene que mostrar historias de vida, tensiones, necesidades, sueños. Lo que comés también cuenta una historia”, expresa.
Una ruta no se crea, se construye según Andrés. Foto: Gentileza
Ese enfoque cambia completamente la experiencia. Ya no se trata solo de degustar, sino de generar conexión. “La ruta tiene que dejar algo en quien la recorre. Si solo te quedás con el sabor, es una experiencia gastronómica. Pero si entendés el territorio, generás un vínculo”, remarca.
Ese vínculo puede traducirse en impactos concretos: desde proyectos productivos hasta alianzas internacionales impulsadas por visitantes que se involucran con lo que descubren, agrega el referente culinario peruano.
La Ruta del Callao, ejemplo de que la gastronomía puede cambiar percepciones. Foto: Gentileza
Respecto a lo que puede hacer Paraguay, aunque Andrés aún no conoce en profundidad, justamente este mayo estará como invitado mediante una alianza entre la Cámara de Comercio Paraguayo Peruana (CAPAPE) y la firma organizadora del Gastronomik, plantea un camino claro para desarrollar rutas gastronómicas con impacto sostenido.
El primer paso no es lanzar un circuito turístico, sino investigar el territorio, cuenta. “Se necesita una investigación-acción: registrar el patrimonio alimentario de una zona, pero no de forma contemplativa, sino generando productos que ya puedan usarse, como publicaciones, documentales o espacios de difusión”.
La ruta tiene que dejar algo en quien la recorre. Foto: Gentileza
Ese proceso debe ser participativo, involucrar a productores, cocineros y actores locales no es opcional, es la base de la construcción. “La ruta tiene que ser hecha con los locales. Es un registro permanente, un observatorio de lo que pasa en el territorio”, detalla.
A partir de ahí, se construye una hoja de ruta que articula al sector privado, el Estado y otros actores, hasta convertirse en un producto turístico. Pero incluso en ese punto, el objetivo no es el turismo en sí mismo, insiste Andrés. Y sucede que las rutas gastronómicas, entendidas de esta manera, son mucho más que una experiencia para visitantes, son una herramienta de desarrollo territorial.
Mostrar historias de vida, tensiones, necesidades, sueños. Foto: Gentileza
Implica decisiones, coordinación y, en muchos casos, una apuesta política punto en el que expone, que no hay que tener miedo a eso, ya que la ruta pone a la cocina en el centro y permite abordar el territorio desde ahí, generando oportunidades para quienes han sido invisibilizados.
En un contexto donde Paraguay busca diversificar su oferta turística y fortalecer sus economías locales, el desafío no es solo crear rutas, sino construirlas con sentido. Porque cuando la gastronomía deja de ser solo consumo y se convierte en relato, identidad y vínculo, puede hacer algo más importante: transformar un territorio desde adentro.
Integra toda una cadena; pesca artesanal, agricultura, transformación de alimentos y pequeños emprendimientos. Foto: Gentileza
Peña destaca que Paraguay “ha conquistado una estabilidad macroeconómica”
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“Paraguay ha conquistado una estabilidad macroeconómica, es el país que más crece y ahora la pregunta es si eso se está trasladando a los indicadores sociales”, fueron las expresiones del presidente de la República, Santiago Peña, al ser consultado sobre el crecimiento de este sector y cuándo este crecimiento se trasladará a la población.
“La estabilidad macroeconómica es una condición necesaria, pero no suficiente, no porque haya crecimiento económico eso genera progreso social, ahora, lo que es imposible es generar progreso social sin estabilidad macroeconómica”, refirió el mandatario.
En este sentido, indicó que en los casi tres años de gestión se ha logrado una disminución muy importante de la pobreza, la pobreza extrema, se aumentó la generación de empleo, que son indicadores macroeconómicos, pero que aún está lejos de lograr la proyección de crecimiento y desarrollo.
“En Paraguay, la cantidad de recursos naturales, las oportunidades, principalmente la voluntad que tienen los paraguayos de progresar, el Paraguay tiene todo no solo para ser la nación más próspera de las Américas, sino la más próspera del mundo”, refirió el presidente.
Mientras tanto, aseguró que el camino es el progreso, lo que se está logrando de manera importante, y en este contexto, cuestionó a sectores que instalan un discurso de desprestigio para engañar a la ciudadanía.
“Es un camino largo, que requiere consistencia, determinación, requiere de un compromiso de largo plazo, no caer en esas falsas promesas que lastimosamente el populismo muchas veces engaña a la ciudadanía y es eso lo que nosotros tenemos que valorar, que el Paraguay avanza, está en la dirección correcta, esto muchas veces es más valorado desde afuera de lo que es valorado desde adentro, pero no tenemos que perder la paciencia, tenemos que seguir avanzando, progresando”, apuntó.
Proyección a 15 años
Peña sostuvo también que este crecimiento, de mantenerse en el mismo ritmo que se viene implementando desde los 3 últimos años, en unos 10 o 15 años, Paraguay podría llegar a ser el país de mayor progreso y desarrollo económico en América.
“Ese es el camino, es un cálculo matemático tenemos que seguir y seguir persistiendo en el trabajo de transparencia, crecimiento, generación de empleo, atracción de inversiones”, sentenció.