• Por Rossana Escobar M.
  • Editora de Investigación
  • Grupo Nación

Un primer reporte del sector productivo a consecuencia de la huelga, manifestación y cierres del tránsito por parte de los camioneros estima un perjuicio de al menos US$ 30 millones por día, sin contar la pérdida de tiempo, y riesgo del personal por las amenazas en las carreteras.

Una situación que evidentemente se escapó de las manos al Gobierno. Irónico, ¿no?, porque este caos tuvo el acompañamiento de cabecillas de los partidos de la oposición que, mientras fungen de aliados, apoyan el desastre.

Más grave aún, el audio filtrado en los inicios de la huelga comprometió la investidura del senador Sixto Pereira, a quien los medios de comunicación identificaron instigando, incitando a los camioneros con el apriete al Gobierno para imponer la ley de fletes.

“Tenemos que apretar, que ni se les antoje levantar la medida. El primer paso importante es la unidad que se hizo entre todos los camioneros, o sea entre todos los gremios. La movilización es la única medida para que apruebe el proyecto de ley, y si la levantamos, perderemos”, advertía Pereira en su audio, evidenciando la nula empatía con la clase trabajadora al momento de encender la mecha del desborde.

Una inconsciencia tal solo puede provenir de una persona que no conoce el valor del trabajo y, efectivamente, en la biografía de Pereira no figura una sola referencia laboral. Eso puede explicar la fobia como el reniego al trabajo.

Más que sus dos períodos como concejal del distrito de Juan de Mena (2001-2007), sus actividades se reducen en crear organizaciones. Según se refleja en su biografía publicada en el portal de la Cámara Alta, actuó siempre como promotor de los grupos sociales, es experto en iniciativas de producción, aunque se desconoce su trabajo puro y duro, estas actividades le valió para juntar votos, llegar al Senado y tener salario privilegiado.

Su biografía se puede leer en http://silpy.congreso.gov.py/parlamentario/100065#:~:text=Sixto%20Pereira%20Galeano%2C%20paraguayo%2C%20casado,%2D2013%20(Primer%20Per%C3%ADodo).

Figura también como “Propiciador y organizador de la metodología de los ‘Ñomongeta guasu’ (Gran diálogo con el pueblo) I y II, utilizada para la instalación de la candidatura de Fernando Lugo, recorriendo y participando con el candidato en los encuentros en 16 departamentos del país durante el 2006 y el 2007”.

La palabra trabajo aparece tres veces en su biografía. La primera para describir que sus padres lo formaron con este valor. La segunda para señalar que “trabajó como asesor, en forma voluntaria, con la comisión vecinal de Juan de Mena y Cleto Romero, creada en el año 1987”. Y la tercera para referenciar que a partir del trabajo rural se destaca como gran impulsor de la defensa de la tierra y una escuela agroecológica.

Trabajó como asesor de comisión vecinal”, refiere la biografía de Pereira publicada en el portal del Senado. El concepto de trabajo que pudiéramos manejar las personas que necesitamos producir para obtener retribuciones económicas a cambio está básicamente disociado de sus antecedentes laborales.

El “asesoramiento” a comisión vecinal que es un trabajo para el senador implica para muchos de nosotros una vocación de servicio llevada a la práctica en días no laborales, feriados, tiempos libres, etc. Por eso también muchos coincidirán (seguramente) que los del trabajo descritos en la biografía de Pereira son un “poquito” equivocados o al menos retrógrados.

Es injusto que gente indiferente a la necesidad de trabajar para llevar el pan a la mesa motive a tanta perturbación. El Gobierno debe poner fin a su amorío con quienes generan daños a la ciudadanía, que ya con mucho esfuerzo viene afrontando la crisis de la pandemia del covid-19 como para sufrir perjuicios inducidos por haraganes.

Etiquetas: #Fobia#trabajo

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