DESDE MI MUNDO

  • Por Carlos Mariano Nin

No es nuevo, es dramático, un poco aterrador, pero lo vemos tan lejos que ponernos a pensar en eso no forma parte de nuestras prioridades.

Pero los “signos vitales” de la Tierra se están debilitando. Quizás, en palabras más simples, podamos deducir que la tierra agoniza.

La frenética carrera al progreso, como nos gusta llamarlo, nos está acercando a un punto de no retorno climático.

El dato no lo dio un gobierno, ni siquiera una gran organización mundial, el dato lo dio un colectivo de 14.000 expertos, si catorce mil, que desde hace años vienen pidiendo una declaración de emergencia climática mundial.

En su informe, publicado por la revista BioScience, aseguran que los gobiernos fracasaron a la hora de enfrentarse a las causas del cambio climático, provocado a su entender por la “sobreexplotación de la Tierra”.

De las 31 “señales vitales”, que incluyen las emisiones de gas con efecto invernadero, el espesor de los glaciares o la deforestación, 18 ya alcanzaron niveles récord preocupantes. Algo que ya, no solo es una pista inequívoca, es una alocada carrera a nuestra propia destrucción.

A pesar de la reducción temporal de emisión de gases, debido a la pandemia de covid-19, las concentraciones de CO2 y de metano en la atmósfera alcanzaron niveles desconocidos en el 2021 y los cambios brutales de tiempo, que logran que, por ejemplo, en Alemania llueva en unas horas lo que todo un año, o los incendios forestales creen su propio microclima para devastar grandes zonas de EEUU o Canadá, sean hoy una terrible realidad.

Los autores del estudio reclaman acciones rápidas y radicales en varios sectores, como la eliminación de energías fósiles, la restauración de los ecosistemas, los regímenes alimentarios vegetarianos y la búsqueda de un nuevo modelo de crecimiento, cosas en las que indudablemente el mundo pone sus fichas, pero no su mejor empeño.

No estamos acostumbrados a hablar de estas cosas. Entre amigos o compañeros de trabajo, preferimos callar desde nuestra comodidad, tratando de ahogar el grito desesperado de la tierra que no escuchamos.

“Debemos dejar de considerar la emergencia climática como un problema ambiental independiente. El calentamiento global, aunque ruinoso, no es el único síntoma de nuestro actual sistema terrestre en apuros, sino solo una de las muchas facetas de la acelerada crisis ambiental”, afirman los autores en el resumen de su artículo en BioScience.

Leo el informe, pienso en mis hijos, recalculo y tengo miedo.

El compromiso es de todos. Si no lo entendemos seremos sorprendidos por otra pandemia o por vientos huracanados con torrenciales lluvias que no vimos venir y de seguro nos vamos a preguntar ¿qué fue lo que pasó?…

Pero claro, esa es… otra historia.

Etiquetas: #hoy#ahora

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