La segunda ola de la pandemia de SARS-Cov-2 parece indetenible en la Argentina. Los números oficiales dan cuenta de ello. Desde que la pandemia se hizo sentir, se infectaron 4,111 millones de personas; 3,695 millones se recuperaron pero, 85.075, hasta pasado el mediodía de ayer, fallecieron. Gravísimo. Trágico. La vacunación, que en los últimos días se incrementó pero, aún no es suficiente. 3,395 millones [7,3% del total de la población] han recibido las dos dosis. Con una sola aplicación, 12,991 millones [28,6%]. Entristece. No son pocas las familias en las que, en un solo día, dos y hasta tres familiares fallecieron. Junto con la notificación formal de la infausta novedad recibieron las urnas con las cenizas de sus seres queridos.

En tiempos pandémicos se nace y muere en soledad. Amargo de toda amargura. El humor social se deteriora. Oficialistas y opositores no saben dar con las respuestas que la sociedad espera de ellos y ellas. Cuando faltan unos 90 días para las elecciones primarias abiertas simultáneas y obligatorias (PASO), entre las múltiples oposiciones solo parecería preocupar el armado de las listas para renovar la mitad de la Cámara de Diputados y un tercio de la de Senadores. En el oficialismo, el panorama es el mismo. El presidente Alberto Fernández cada día que pasa parecería estar más en soledad.

En todas las encuestas –propias y ajenas– la valoración de su imagen está en torno del 35% y con tendencia a la baja. No le va bien. Pandemia y economía lo atenazan. La confianza pública en y por su palabra se degrada. Gravísimo cuando, justamente, su palabra –más allá de las medidas de gobierno que disponga– es la herramienta más valiosa cuando se carece de otras. La democracia no se construye con incredulidad social. Desde su coalición de gobierno, el Frente de Todos, no se escuchan voces de peso que lo acompañen. Su segunda al mando, la vicepresidenta Cristina Fernández, desde largas semanas se sustrajo del espacio público.

El silencio profundo de la vicemandataria hace mucho ruido. Portavoces muy confiables que trajinan los despachos del poder y, en algunos casos, son parte del mismísimo núcleo poderoso y que piden ser preservados, no dudan en responder a este corresponsal que “no” entienden “qué dice Alberto, ni por qué lo dice”. Incluso, destacan como valor, que “pese a los profundos desacuerdos, Cristina no dice nada públicamente que pueda afectarlo”. ¿Y en la intimidad? Tres gargantas seguras y profundas, aseguran que “sí, le dijo todo lo que piensa” y añaden: “No están en el mejor momento de la relación”.

Se encienden las luces amarillas en el tablero del poder. La más reciente medición de la consultora Management & Fit, que dirige Mariel Fornoni, da cuenta que, en la provincia de Buenos Aires, donde habita el 38% del total del padrón electoral, por primera vez, el opositor frente Juntos por el Cambio [JxC] supera al oficialista Frente de Todos [FdT], por casi 3 puntos porcentuales. En el orden general, 53,3% de la muestra consultada, responde que votará a la oposición. Poco más del 35% asegura que lo hará por JxC y, casi un 19%, por otras oposiciones. El 34%, apostará por el FdT.

La ilusión electoral oficialista para consolidar su poder parlamentario en el período 2021-2023 no está asegurada. Es necesario destacar, sin embargo, que recién en la última semana comenzó a emerger el clima electoral. Pandemia, economía, inflación, desempleo e inseguridad son las mayores preocupaciones sociales. Atento a las compulsas, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kiciloff, con la idea de reforzar su base electoral, expandió en un 25% el padrón de extranjeros que, aquí pueden votar para las municipales y la gobernación. Asimismo, ordenó vacunar a toda persona mayor de 70 años, inscripta o no en el programa “Vacunate”.

Con solo presentarse y requerir ser inoculado, se accede al necesario y deseado antídoto contra el Sars-Cov-2. Los extranjeros, documentados o no en la Argentina, también pueden hacerlo. Razonable preocupación la del jefe político bonaerense. La encuesta de Mariel Fornoni, cuando plantea a las y los consultados por quién votaría si la elección fuese hoy, 53% responde que lo hará por opositores. Por el oficialismo, 37%. Un trimestre de fuertes tensiones comenzó en este país. Una buena parte del oficialismo tiene la convicción de que incrementar la vacunación será bien valorado por la sociedad. Al punto, incluso, de revertir las tendencias consignadas. Cerca de 30 millones de personas tendrán que recibir las dos dosis hasta noviembre, cuando se concrete la elección parlamentaria. Un objetivo muy ambicioso.

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