El aprender transforma el ser. Su fascinante poder le da un carácter inconmensurable al suceso que de forma consciente se produce. Uno se da cuenta que ha aprendido y lo puede percibir de acuerdo a la naturaleza de ese aprendizaje adquirido. Por ejemplo, un niño juega con ejercicios de suma y resta, práctica, se inmiscuye en la actividad, borra, corrige, piensa, observa, se habla a sí mismo, e intenta una y otra vez, hasta que lo logra. ¡Cuánto vivió en ese devenir del aprender!

Es apasionante aprender. Mientras uno vive, uno aprende a vivir. Este ya es un principio rector de lo grandioso que es el margen para crecer. Los ciclos del aprendizaje encuentran en cada día un aliado especial. Es vital el cuidado del ser, uno de sus alimentos preferidos está asociado al verbo aprender. Es inmenso el universo de las acciones que lo representan.

Aprender es la acción de adquirir y retener conocimiento, habilidad o información sobre alguna materia. La palabra aprender deriva del latín apprehendere compuesto de los prefijos ad- que indica “hacia”, prae- que se refiere “antes” y hendere que significa agarrar o atrapar.

Somos lo que aprendemos. El contexto tiene su relevancia, Alfred Adler (1870-1937), médico y psicoterapeuta austriaco, fundador de la escuela conocida como psicología individual, habló del sentimiento de comunidad, el cual también puede expresarse como juntos podemos aprender. Así se realiza esa acepción esbozada por el profesor Adler, en donde el ser es social e interactúa con el otro, permitiendo que cada uno aporte lo suyo, activando procesos que facilitan la aceptación de lo diverso y la apertura de perspectivas. Entonces, colaboramos y crecemos.

La integridad del ser, a lo que Adler llamó individual, debido a que no se puede dividir, separar o fragmentar, se alimenta de las experiencias, del conocimiento, de las relaciones y de los entornos en donde participa. Sintiendo la necesidad de pertenecer y cooperar. En el aprendizaje existen vínculos constructivos, potentes, significativos, orientadores, ejemplares y aglutinadores, es por eso que en cada vida hay abundantes lecciones que le dan brillo a su esencia.

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