• Por Felipe Goroso S.
  • Columnista.

Las organizaciones delictivas están evolucionando y llevando su desarrollo al siguiente nivel. De operaciones de contrabando y por fuera del sistema, ahora están permeando en todo el sistema legal, administrativo, aduanero. Ingresan, procesan y sacan sus cargas del país teniendo como fachada a empresas y mercaderías que son “legales” en su esencia. Por ejemplo, bolsas de carbón o latas de pintura. Es el escenario anhelado por toda organización delincuencial, si se puede permear el sistema, lo de traficar por la vía del contrabando ya deja de ser un negocio. Instituciones inficionadas hacen trizas la imagen país. Si no, preguntemos en Europa.

La ministra secretaria de la Senad admite que aproximadamente un 30% de toda la cocaína que pasa por Paraguay y lo usa como plataforma para llegar a otros mercados es incautada. Los volúmenes son inconmensurables. La narrativa que se intenta instalar desde diferentes instituciones afectadas, como la Dirección Nacional de Aduanas, pretende dar certezas como que el hecho que la incautación se haya hecho en Europa (en el caso de las latas de pintura) es producto de un trabajo coordinado y de intercambio de información clasificada. El cuestionamiento es tan obvio que ni vale la pena mencionarlo, o tal vez sí: Si sabían del procedimiento ¿Por qué se permitió su salida del país? Y otra pregunta que sigue flotando es: ¿Cuál es el camino que hizo la cocaína desde que ingresó al Paraguay?

El camino de salida parece fácil y de hecho lo es, inversión en tecnología. Al menos esa es una pata sin la cual no se podrá avanzar, pero anterior a ese estadio es la necesidad de asumir el problema de fondo y tener la voluntad política para enfrentarlo. Si no se asume el problema, el mismo no está presente en el debate y de esa manera solo seguirá creciendo. Algunas fuentes mencionan que hace por lo menos un par de años está preparado un paquete para comprar equipos acordes a nuestras necesidades, radares, escáneres y todo lo que haga falta. A algunos podría llamarle la atención los montos, pero con la seguridad nacional pasa lo mismo que con la educación: si te parece cara, prueba con la ignorancia. O en este caso con la inseguridad y todo lo que la rodea.

Este bien podría ser un tema sobre el cual se podría construir toda una agenda, de aquella tan necesaria para instalar un mito de gobierno. Para eso se debe pasar de las pomposas coberturas de medios sobre hechos puntuales a proponer políticas públicas integrales al respecto. La inversión en tecnología será el hecho anterior y los operativos e incautaciones apenas una consecuencia de lo primero. A la par, identificar las áreas de negocios legales en las que las organizaciones delictivas están invirtiendo para usarlas como tapaderas de sus cargas.

Una vez más; la política, esa mala palabra que empieza con p y termina con a, debe mostrar su sentido y marcar el camino. Es por ahí, señores.

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