Desde mi mundo

  • Por Carlos Mariano Nin

El 24 de febrero de cada año se celebra el Día de la Mujer Paraguaya. Y es una fecha especial porque se recuerda la Primera Asamblea de Mujeres Americanas, allá por el año 1867. Entonces nuestro país atravesaba la Guerra contra la Triple Alianza y nuestras compatriotas habían entregado sus joyas para colaborar en la causa.

Así nacieron Las Residentas y, en homenaje a ellas, la historiadora Idalia Flores de Zarza propuso en una conferencia en la Academia Paraguaya de Historia en 1974 que se recuerde el 24 de febrero como el Día de la Mujer Paraguaya.

Es una fecha con mucho para homenajear, pero con poco para celebrar.

Las estadísticas hablan de una brutal herencia cultural.

Para entendernos, te voy a comenzar hablando de los feminicidios.

Se define como feminicidio a los “asesinatos realizados por varones motivados por un sentido de tener derecho a ello o superioridad sobre las mujeres, por placer o deseos sádicos hacia ellas, o por la suposición de propiedad sobre las mujeres”. Suena fuerte, pero todo esto desata una verdadera tragedia.

Durante el 2020 se registraron 36 casos de feminicidios. Una víctima casi cada 9 días. Mujeres que dejaron en el conjunto más de 50 hijos huérfanos. Solo en lo que va de año (2021) se reportaron cuatro feminicidios.

Un fenómeno social de carácter catastrófico, que produce la destrucción de manera brutal del entorno familiar y todo lo que significa. La muerte convierte a la mujer en una estadística de estudio, pero sus consecuencias son letales para la sociedad.

El feminicidio es el broche letal de las estadísticas que envuelven a las mujeres en Paraguay, pero la realidad va más allá.

Según los últimos datos registrados en la Encuesta Permanente de Hogares del 2019, de cada 10 hombres, 8 integran la fuerza laboral, mientras que de cada 10 mujeres aproximadamente 6 forman parte de la misma.

La tasa de desempleo alcanzaba entonces 5,6%, siendo las mujeres las más afectadas: el 7,7% de ellas estaban desempleadas en comparación con el 4,1% de los hombres.

Los ingresos mensuales de las mujeres equivalen solo al 71% al de los hombres, trabajando la mayoría de las mujeres en el sector informal, con condiciones de trabajo altamente vulnerables y sin acceso a la seguridad social.

Pero hoy se van a realizar actos y mitines en todo el país para recordar la fecha. Y, sin embargo, al terminar el día nos va a quedar el sinsabor de la desigualdad y el miedo de saber si nuestras hijas, sobrinas, amigas o compañeras llegarán a casa, es la realidad más cruel que el día no podrá despejar.

No es una guerra entre feministas y machistas, la realidad está a la vista y el Estado tiene la enorme responsabilidad de reducir las estadísticas.

“No es triste la verdad, lo que no tiene es remedio”… ¿o sí?

Mirá a los ojos a tu madre, tu esposa, tus hijas y respirá la respuesta. Pero claro, esa es… otra historia.

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