El Congreso Judío Latinoamericano (CJL) –simultáneamente con el Congreso Judío Mundial (CJM)– inició la quinta campaña #WeRemember #NosotrosRecordamos que tiene como objetivo visibilizar la memoria del Holocausto, combatir el negacionismo y replicar la voz de los sobrevivientes. Esa acción comunicacional que apunta a la memoria y a la educación habrá de culminar el próximo miércoles 27, cuando el Día Mundial de Conmemoración de las Víctimas del Holocausto. Dicha efemérides global fue instituida por la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), el 1 de noviembre del 2005, a propuesta de la Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) que –con fines educativos y humanitarios– ratificó el compromiso que para esa organización multilateral significa “luchar contra el antisemitismo, el racismo y toda forma de intolerancia que pueda conducir a la realización de actos violentos contra determinados grupos humanos”.

El 27 de enero de 1945, fecha para la conmemoración, recuerda el momento en que las tropas rusas, más precisamente el oficial Anatoly Shapiro, del Ejército Rojo, abrió el portón de ingreso al campo de concentración y exterminio de Auschwitz-Birkenau, pocos meses antes de la finalización de la Guerra Mundial II. Desde ese momento, el horror fue y es expuesto millones de veces. Shapiro dijo alguna vez: “Había tal hedor que era imposible estar ahí por más de cinco minutos. Mis soldados no lo podían soportar y me rogaban para que los dejara ir. Pero teníamos una misión que cumplir”. La historia reciente da cuenta de 6,5 millones de judíos y judías exterminados con el programa sistemático que el nazismo desarrolló en Europa en el transcurso de la conflagración. Pero también cerca de 250 mil roma (romaníes, gitanos y gitanas) fueron víctimas de la masacre.

Doctrinariamente, el nacionalsocialismo consideraba también a los roma “inferiores racialmente y, por ello, eran susceptibles de ser encarcelados, esclavizados con trabajos forzados, masacrados o deportados del país donde se encontraran a los campos de concentración en los que morían. Bergen-Belsen, Sachsenhausen, Buchenwald, Dachau, Mauthausen, Ravensbrueck, Auschwitz-Birkenau, Chelmno, Belzec, Sobibor y Treblinka eran los campos donde reinaba el terror y los que los exterminaban junto con judías, judíos o personas con opciones sexuales diferentes. El destino de los roma, en algún sentido, era paralelo al de los judíos. Las minorías, en aquel momento histórico, fueron blancos y objetivos preferentes de los supremacistas arios –blancos– de entonces.

Nicolás del Valle Orellana, coordinador de la Red Latinoamericana de Educación sobre el Holocausto y los Genocidios en la Oficina Regional para América Latina y el Caribe, sostiene que “jamás un Estado había establecido una política consistente en la destrucción total de grupos identificados como indignos de vivir”, como sucedió en el transcurso del Tercer Reich que planificó la matanza bajo la terrorífica denominación de “Solución Final”. Precisa, con sentido crítico que “en el centro de la historia universal del siglo XX se encuentra la realidad del Holocausto” al que describe como “el intento de la Alemania nazi y sus colaboradores de exterminar a todos los hombres, mujeres y niños judíos a su alcance, un programa de asesinato de masas de dimensión continental sin precedentes en la historia”.

António Guterres, secretario general de la ONU, por su parte, señala que “estamos viendo cómo la intolerancia se asienta en el curso normal de la política, atenaza a las minorías, a la comunidad musulmana, a las personas migrantes y refugiadas, y se aprovecha de la ira y la ansiedad que afloran en un mundo cambiante”. En ese contexto, con tono de grave preocupación, enfatiza en que “ahora, más que nunca debemos unirnos con motivo del Día Internacional de Conmemoración de las Víctimas del Holocausto y luchar por los valores universales en la construcción de un mundo basado en la igualdad”. Del Valle Orellana reseña que, pese a la Convención de las Naciones Unidas para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio, de 1948, “el siglo XX y el comienzo del XXI están marcados por atrocidades masivas sin parangón” y advierte que “el Holocausto y otros crímenes nazis, los crímenes estalinistas, Camboya, Timor Oriental, Ruanda, Kosovo, Darfur, Bosnia y Herzegovina, la República Democrática del Congo, entre otros casos, exponen la urgencia de abordar la cuestión desde un punto de vista reflexivo que cuente con un enfoque integral que abarque los niveles mundial, regional y nacional”. #WeRemember #NosotrosRecordamos.

Dejanos tu comentario


Encuesta finalizada
¡Gracias por participar!

Click para votar