Para la estructuración de un buen presupuesto deben establecerse primeramente todos los objetivos que la organización pretende alcanzar. Posteriormente, se debe diagramar el flujo de procedimientos para ir realizando las erogaciones que resulten necesarias y que aseguren el logro de los objetivos y metas de tu organización.

El presupuesto debe contemplar siempre las necesidades de todas las unidades de negocio involucradas dentro de la empresa, y que estén alineados con los objetivos cuali/cuantitativos que se desean alcanzar.

Puede cumplir diversas funciones:

Ser un medio para alcanzar los objetivos del negocio.

Ayudar a medir el desempeño de la empresa.

Evaluar gerentes y la gestión de los distintos departamentos.

Motivar al cuerpo gerencial.

Antes de iniciar tu plan presupuestario, se deben tomar en cuenta qué funciones son más importantes para tu departamento y su organización, y de manera a construir un estilo a medida que permita presupuestar y reportar.

Recuerda que el proceso establecido es un medio para alcanzar un fin, y no el fin mismo. Tratar de no proyectar un presupuesto rígido e inflexible en el que todo se mide como éxito o fracaso. No podrás integrar un presupuesto útil si te fijas metas poco realistas e intentas evaluar el desempeño con respecto a ellas.

Debes enfocar el proceso de presupuestar de manera pragmática para que funcione como una herramienta de negocio efectiva y no como un obstáculo. No caigas en la tentación de seguir a ciegas el modelo de otros. Considera que las prioridades pueden variar y que deberás adaptar tu presupuesto para que funcione dentro de un entorno de negocios cambiante.

Puede ser útil revisar con anticipación aquellas actividades presupuestales que ya se han realizado dentro de tu organización. ¿Qué tan exitosas resultaron? ¿En qué deben mejorarse? ¿Cómo deben complementarse para que el presupuesto de este año resulte aún mejor? Por último, considera que, como regla general, te tomará uno o dos años integrar un sistema confiable que funcione eficazmente.

Al preparar el presupuesto, debes establecer los objetivos de éxito de tus departamentos, y debe reflejar la posibilidad de concretar esas metas. Es importante evitar términos innecesarios al transmitir tus metas presupuestales.

Sé innovador con los índices financieros que selecciones. Convierte sus objetivos en un presupuesto financiero formal. Los objetivos de negocios consideran a la empresa como un todo y pueden ser cuantificables solo en parte.

Un buen presupuesto mantiene una perspectiva objetiva. Es realista acerca de los objetivos departamentales. Apoya las metas y objetivos corporativos aceptando las que son financieras y no financieras. Lo importante es seguir los objetivos del negocio y ligar la estrategia de la organización con el control de las operaciones de los departamentos que conforman la estructura organizacional de tu empresa.

Para coordinar los presupuestos dentro de tu institución, se debe emplear un formato estándar. Esto les ayudará a esclarecer su colaboración y permitirá que los mismos se comparen y vinculen en toda la compañía.

Los aspectos económico-financieros constituyen una de las fases más sensibles dentro de las mipymes, y que a través de una buena asesoría financiera que muy bien podrá provenir de las mismas instituciones financieras, será de mucho beneficio y permitirá fortalecer los conocimientos básicos.

Principalmente al contar con una estructura formalizada, serán buenos sujetos de créditos, a los que posiblemente deberás recurrir para la puesta en marcha y continuidad de las necesidades de capital de trabajo de tu empresa, hasta alcanzar un nivel de mayor holgura económica-financiera-patrimonial.

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