Esta semana en mis redes sociales lancé algunos tips acerca del buen sueño, su importancia y las formas que debemos encarar dichos problemas. Y la avalancha de preguntas no se hizo esperar, denotando que el trastorno del sueño es algo que es muy común en muchísima gente. Es por ello, y aunque haya escrito ya en esta columna acerca de la importancia del sueño, que me atrevo a compartir las preguntas más frecuentemente hechas por quienes compartieron la información. Espero les sirva.

Aquí van:

¿Por qué duermo mal y entrecortado?

Porque probablemente falta higiene del sueño, mal ambiente, exceso de estrés, factores alimentarios, sedentarismo, etc. Estos son factores a corregir para poder tener buena calidad de sueño.

Duermo pocas horas, ¿está mal eso?

En el sueño no importa la cantidad sino la calidad. Si dormís 10 horas al día, pero el despertar es cansino, agotado, “como si te hubiera pasado un camión por encima”, el problema no está en la cantidad de horas sino en la calidad de sueño. Los tratamientos siempre deben ir destinados a mejorar la calidad y no cantidad de sueño.

¿Conciliar el sueño con fármacos tiene el mismo efecto que hacerlo sin ellos?

Absolutamente no. Con los fármacos hipnóticos, por ejemplo, corremos el riesgo de “saltarnos” fases del sueño que justamente son las “reparadoras”. Siempre es mejor buscar otras opciones y, como último recurso, acudir a los fármacos para dormir. Igualmente, dejan “sueño residual”, es decir, la persona queda “embotada” al día siguiente. La indicación de inductores al sueño o de hipnóticos debe hacerla un profesional médico, no se debe tomar por “indicación de la vecina o el farmacéutico”.

¿Se pueden tomar benzodiacepinas como alprazolam, clonazepam, bromazepam o diazepam para dormir?

La respuesta es no. Estos fármacos solo son coadyuvantes como ansiolíticos, es decir, contra la ansiedad, siendo la somnolencia uno de sus efectos secundarios y la relajación física uno de los primarios. Realmente, el consumo crónico de cualquier benzodiacepina disminuye de manera importante la capacidad de formación de memoria a largo plazo, por lo que su consumo en el tiempo definitivamente va a trastornar la memoria de quienes lo consumen. Después de un mes de consumo, aumentan la fase de “sueño superficial” provocando que la persona se despierte constantemente y no pueda profundizar en las otras fases del sueño, siendo un sueño “incidentado” y nada reparador.

¿Por qué me cuesta concentrarme si duermo mal?

Sencillo: porque en el sueño se construye la memoria y el aprendizaje. En el sueño, el hipocampo, ese caballito de mar que tenemos en la región temporal profunda del cerebro, actúa como un “croupier” que reparte las cartas del conocimiento por toda la corteza cerebral. Es decir, el conocimiento se almacena y se consolida en el sueño profundo y reparador, y los sueños, esas experiencias que todos tenemos a miles cada noche y de las cuales (como también vimos en esta columna alguna vez) son la forma en la que “grabamos” lo que aprendimos en los circuitos neurales. En resumen: a buen sueño, buen aprendizaje. Sépanlo señores padres de alumnos chateadores hasta el amanecer.

¿Qué es la higiene del sueño?

Son los hábitos que debemos cultivar para tener un sueño de mejor calidad: acostarnos (y levantarnos) cada día a la misma hora, apagar las luces, evitar artefactos que produzcan luminiscencia, como televisores y celulares, evitar la música estridente y si es posible cualquier fuente de sonido, no consumir cafeína, glucosa ni ningún estimulante después de las 18:00, tener una buena rutina de ejercicios físicos diariamente, no abusar de la siesta, no consumir alcohol a la noche. Pero principalmente, despejar la mente de preocupaciones que no vas a resolver a la hora de dormir.

¿Qué fármacos puedo consumir para dormir?

Existen fármacos que pueden consumirse de manera relativamente inocua en sus efectos secundarios. Entre los de libre venta, la valeriana y la pasiflora (en tés o pastillas) son excelentes opciones. La melatonina, el neurotransmisor del sueño, puede consumirse e inmediatamente apagar la luz porque solo funciona como “gatillador” del sueño con la luz apagada. Entre los controlados, el cannabidiol (cannabinoide aislado del cannabis sativa) demostró gran eficiencia a la hora de relajar el cuerpo y desconectar la mente sin efectos residuales ni secundarios.

Con estas preguntas, espero haber ayudado a no quitarles el sueño dejándolos DE LA CABEZA. Nos leemos el otro sábado.

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