Por Felipe Goroso S.
Columnista.
Twitter: @FelipeGoroso
El viernes se hicieron públicas las nuevas sugerencias del Ministerio de Salud para de alguna manera contener el nuevo envión que está teniendo el covid en Paraguay. En esencia, y en el fondo, no hay nada demasiado sustancioso en las medidas, lo que aún resta por saber es la aplicabilidad de las medidas y sobre todo los modos que se dispondrán para controlar el cumplimiento de los anuncios. Ninguno de los voceros tiene una respuesta precisa a esta pregunta. Es sin duda, la pregunta incómoda.
El abordaje de la línea discursiva desplegada parte de un eje que no es del todo cierto y es fácilmente rebatible, básicamente es esta: toda la responsabilidad (de contagiarse o permanecer sano) es individual, de cada paraguayo. Nosotros, ya hemos hecho absolutamente todo lo que nos corresponde. Sin embargo, ese enfoque egocentrista no coincide con los hechos. Los hechos nos dicen que dejar todo en manos de la conciencia personal o peor, la social, es absolutamente insuficiente.
Otro punto que habría que tener en cuenta es la temporalidad, dicho en cristiano: no son los mismos tiempos que aquellos de los meses de marzo, abril o mayo cuando había un amplio consenso social que permitía que cada medida anunciada sea no solo aceptada, sino que incluso aplaudida. Definitivamente ha pasado mucho tiempo y demasiadas cosas, incluidas las dudas sobre los diversos procesos de compra que han sido como tatuajes de los cuales nunca se han podido deshacer en este tiempo. Y esos tatuajes siguen a flor de piel y dando profundas y evidentes muestras de dolor que pulverizan el mensaje oficial. Y hablando del mensaje, esa es otra área en la cual hasta ahora no han logrado marcar algún diferencial. Un Ministerio de Comunicación desaparecido del escenario que implica el covid para cualquier país, en el mismo sentido, áreas como la vocería del Poder Ejecutivo o encargados de Comunicación que en otras administraciones tuvieron papeles protagónicos hoy brillan por su ausencia. Tampoco se han visto estrategias consolidadas en lo que a la comunicación de crisis se refiere, bah ni en la comunicación a secas.
Un último factor, pero no menos vital, es que organismos como Fiscalía, Fuerzas Armadas o Policía han dado un paso al costado en lo que a controles se refiere. El trabajo que hicieron en un principio hoy (por diversos motivos) ya no es tal. Directamente se dejó de hacer. Con estos y otros elementos que se podrían seguir apuntando, hay suficientes condiciones para afirmar que no; no es toda nuestra la mochila, señores.
En política, esa mala palabra que empieza con p y termina con a; es preciso que los mensajes tengan sustancia y sobre todo credibilidad con anclajes en los hechos. De lo contrario, los resultados estarán muy distantes de ser los esperados.