Por Óscar Germán Latorre.

Abogado.

Los empresarios de la industria y de la producción denunciaron que dos senadores del Frente Guasu y uno del PDP se constituyeron en un asentamiento, instigando a los supuestos invasores de la estancia Pindó a seguir invadiendo inmuebles de sojeros.

La noticia no puede sorprender a nadie porque si nos remontamos al tiempo de la presidencia de Fernando Lugo, era el propio gobierno el que incitaba a los campesinos a invadir esas tierras. ¿Acaso no recuerdan la parodia de la verificación de los 50km de exclusión que realizaban los militares acompañados de dirigentes campesinos que daban órdenes como si fuesen el mismo gobierno? La intención era muy clara: enviar el mensaje de que los militares estaban sometidos a los campesinos y que ya no constituían la fuerza a la que históricamente temían.

Lo de Curuguaty no fue circunstancial sino que el penoso desenlace tenía el propósito de generar un conflicto social generalizado y cargado de sangre. Lo que no estaba en su perverso proyecto era el juicio político con el que se destituyó a Fernando Lugo.

Hoy parece que pretenden instaurar la misma estrategia de inestabilidad y de crisis social, que viene siendo construida callada y pacientemente desde muchos años atrás.

El resentimiento y la insatisfacción de los campesinos no se puede negar y sus dirigentes han trabajado esmeradamente para que los mismos sigan en condiciones de pobrezas y abandono que les permite seguir invocando la representación de sus reclamos de justicia social. Y mientras esos campesinos están cada día más pobres, los dirigentes siguen enriqueciéndose con el dinero que el Estado les asigna con el aporte de los contribuyentes.

¿Acaso necesitamos mayores evidencias para estar preocupados de lo que está ocurriendo en nuestras propias narices?

Estamos desconociendo las incontrovertibles evidencias de vínculos con organizaciones que han instaurado la muerte, el secuestro y el temor en nuestro país, como Patria Libre y el hoy denominado EPP, a cuyos integrantes siempre han defendido y protegido.

Es bueno que comprendamos que esta lucha no es entre colorados y liberales, sino entre quienes aman la vida y la libertad y quienes pretenden eliminarlas.

Se llaman progresistas y demócratas, pero jamás abandonaron la ideología que se derrumbó con la caída del muro de Berlín. Estos comunistas no se convirtieron en demócratas por convicción personal, sino por la imperiosa necesidad de llegar al gobierno y someternos a los sistemas totalitarios que imperan en Cuba y en Venezuela, por citar solo algunos ejemplos, y es evidente que para ellos la vida no es un derecho que deba ser respetado porque la historia demuestra que los regímenes de Mao, Stalin, Castro y otros líderes del socialismo/comunismo han registrado 100.000.000 de muertos para acceder y mantenerse en el poder.

Si no despertamos a tiempo ante esa real amenaza que estos grupos totalitarios representan, mañana será tarde y nuestros derechos de libertad, de vida, de propiedad privada, de libre expresión, etc., serán simplemente un recuerdo, para enfrentarlos debemos conocer cómo piensan, cómo actúan, a quiénes están vinculados y qué estrategias están desarrollando en otros países porque el libreto siempre es el mismo.

Y es de esperar que por lo menos por esta vez no seamos embaucados por el falso mesías que aparece vestido de sotana y con un rosario y una Biblia en las manos.

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