Por Felipe Goroso S.
Columnista
Twitter: @FelipeGoroso
En aproximadamente un mes está marcado un hito político que considero gravitante y del cual aún se está hablando muy poco, la convención extraordinaria de la ANR. La misma tiene un orden del día muy claro y específico: por un lado, adecuar el estatuto de ese partido a las leyes de financiamiento político y la de listas cerradas desbloqueadas; y, por el otro, adecuar el mandato de las actuales autoridades partidarias, dicho en pocas palabras, se extenderán o no el mandato actual en las diferentes instancias de autoridad de la ANR.
En los puntos que tienen que ver con adecuar los estatutos a las leyes de financiamiento y de desbloqueo, aprobadas recientemente, no debería de haber mayores inconvenientes. Se esperaría que sea casi de mero trámite, aunque aún es pronto para saber. Sin embargo, el punto donde se extiende el periodo de las actuales autoridades partidarias será la prueba de fuego.
Pasa que esta convención tiene profundas implicancias políticas, más allá de las cuestiones puramente estatutarias. Se trata en el fondo de una prueba más del valor de la palabra, que los acuerdos políticos lleguen a la categoría de decisiones reglamentarias, de llevar esos acuerdos al siguiente nivel. Siguiendo esa lógica y de mantenerse lo acordado, los movimientos Honor Colorado y Colorado Añetete deberían de tener los números suficientes para conseguir la aprobación, incluso de manera holgada.
Aunque no hay que dejar de incluir en el análisis a algunos liderazgos con cierta fuerza al interior de la ANR, liderazgos que no están del todo contestes con los objetivos de esta convención y que según comentan en voz baja algunas fuentes, se encuentran operando para evitar la aprobación, algunos de manera más abierta que otros. Entre ellos algunos no responden a ninguno de los dos movimientos más grandes y otros podrían ser vistos como ramificaciones, sobre todo en el caso de Añetete.
Esta convención también podría ayudar a solidificar lo que será Concordia Colorada, ya con vistas a las próximas elecciones municipales. Lo cual para nada es un tema de importancia menor, sobre todo si se mira un poco más allá en lo que hace a desafíos electorales tanto internos como nacionales.
La política, esa mala palabra que empieza con p y termina con a, precisa de partidos políticos fortalecidos y predecibles. Partidos que muestren que pueden llegar a acuerdos y respetar los mismos. Esta es una de las maneras para que los partidos políticos busquen la tan necesaria reconciliación con la gente.

