“…informo para los que confiaron en nosotros y saben que jamás defraudaremos esa confianza”, dice parte del posteo de Julio Rolón al anunciar que el Ministerio de Salud recuperó los G. 17 mil millones que había dado a Imedic y Eurotec, en forma ilegal, como anticipo de la licitación de G. 85 mil millones por las famosas compras fallidas y también cobraron la multa de G. 8 mil millones aplicada a las empresas. 

Recuerdo la entrevista del 16 de abril pasado a Rolón, cuando en “La Caja Negra” (Unicanal) lanzamos la denuncia de esta adjudicación irregular y le expusimos el rosario de anomalías que tenía el proceso, el viceministro a toda costa quiso justificar el contrato y avalar la compra. Le habíamos reclamado sobre los dudosos antecedentes del clan Ferreira y su respuesta fue: “estamos en una situación de urgencia y no miramos los antecedentes de los dueños de las empresas”. Esta respuesta sorprendió, porque hubiese tenido sentido si Imedic y Eurotec fuesen las únicas que estaban en condiciones de proveer los insumos, sin embargo había una lista de 30 firmas proveedoras habituales del ministerio con intenciones de participar del proceso. 

Por eso se pudre todo esto. Dejaron fuera a los proveedores tradicionales, priorizaron a un grupo de empresarios sin ética y con nefastos antecedentes. Priorizaron al grupo que falsificaba facturas de una empresa brasileña para justificar introducir al país medicamentos oncológicos provenientes de la India, sin ningún tipo de control. Es decir, personajes sin escrúpulos, meros mercaderes de la salud que hoy, en un país serio, deberían estar presos.

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“Jamás defraudaremos esa confianza”, dice Rolón, al contrario, se encargaron de sepultarla y justo en el peor momento, cuando necesitábamos confiar en las autoridades sanitarias ante la incertidumbre que generaba en el mundo la forma de enfrentar esta maldita pandemia. 

El ministro Julio Mazzoleni posó con una sonrisa triunfalista al recibir el cheque de la aseguradora con los G. 17 mil millones. Es el cheque de la vergüenza, de la indignación, del bochorno y del fracaso. Muy por el contrario de estar felices y presentarlo como un logro de gestión, hubiesen aprovechado para anunciar que la recuperación del anticipo, de lo que nunca debieron haber entregado, tenía un mensaje contundente: Nunca más ningún intento de negociado con la salud de la gente. Pero de vuelta se perdieron esa brillante oportunidad, y posaron orgullosos frente al “cheque de la vergüenza”.

Mediante la denuncia periodística y el cumplimiento de su rol de representantes del pueblo esos “politiquillos que buscaron su minuto de fama”, según Rolón, se pudo evitar una grosera estafa a la ciudadanía. Por lo tanto, no existen razones para vanagloriarse de la recuperación del anticipo ni la aplicación de la multa. Se hizo lo que gracias a la presión de la gente se logró, no porque nuestras autoridades sean patriotas. Se les pilló el fato y ahora nos quieren vender el cuento de que son patriotas. 

Todavía no se acabó esta historia. Los “empresaurios” del clan Ferreira, los funcionarios que avalaron la operación, los “enviados” del presidente Abdo para darle una mano a Mazzoleni deben ser castigados, de lo contrario queda de vuelta ese sabor amargo de que la impunidad reina y gobierna en nuestro país. El fiscal Osmar Legal tiene mucho todavía por hacer. No defraude fiscal. Puedo estar equivocado, pero es lo que pienso.

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