“Duele decirlo, pero hay que decirlo” 

Pablo Alfredo Herken Krauer

Analista de la economía

Email: pherken@gmail.com

El hundimiento de nuestra economía en el 2020 –como el resto del mundo– ha originado varios cálculos sobre su profundidad, medida en términos del indicador “macro” (a lo grande) que nos señala el ritmo o la velocidad en que nos sumergirnos, entiéndase el Producto Interno Bruto (PIB), que es imperfecto para saber realmente en cuánto nuestra vida económica se destruyó. Pero es el que más capacidad de aproximación posee para “tener una idea”. Ojo: no hablamos solo de caída económica como en años anteriores, sino de destrucción económica del aparato productivo, de parte importante del sistema económico, del estilo de vida personal y social, de integración interna y externa, y todo ello con costos muy elevados, muy dolorosos, cual heridas abiertas profundas cuyas cicatrices aún tienen débiles parches de cobertura.

Nuestro hundimiento económico en el 2020 se calcula –para estimarlo– entre -2,3% como piso y -5% como techo. Hay cálculos que estiman el derrumbe (algunos prefieren este término) económico de Paraguay entre -2,6% y -3,3%, sin olvidarnos del -2,5%, o del -3%, o del -3,5%. Hay para todos los gustos. ¿Está bien que existan tantas estimaciones del casi ahogamiento nuestro y con tantas diferencias en los cálculos? Es absolutamente normal porque cada institución tiene su propia metodología y ve de manera distinta a la economía paraguaya en su composición y funcionamiento, y en cómo esta reacciona a los vientos de una recesión (o bajón en la producción global) y de una recuperación (crecimiento de la producción global). Al final ¿se cumplirá el -5% de retroceso del Fondo Monetario Internacional (FMI) o el -2,6% de marcha atrás de Itaú BBA o -3,3% de reculada de la consultora de Manuel Ferreira? Están en el abanico de posibilidades. A fin de año, y en los primeros meses del próximo lo sabremos, preliminarmente, y con seguridad, en ese orden.

Ninguno de los cálculos sobre el comportamiento de la economía paraguaya en el 2021 indica nuestro seguro como definido regreso al crecimiento económico y los ritmos de “recuperación” o “repunte” no son pobres. Más bien sorprenden por lo positivo y esperanzador. El propio FMI indica una recuperación del 5,4% el próximo año. El Banco Mundial señala 4,2%. El amigo Manu (banana Ferreira) proyecta un resurgimiento económico del 6%. Y otros manejan avances del 4,5% al 5,1%. Es que por una cuestión física se considera que tras el hundimiento, la fuerza y rapidez para emerger y respirar tienen una potencia de empuje hacia la superficie muy directa y enérgica, de poderío difícil de dimensionar en toda su dimensión. ¿Se cumplirán tales cálculos de, así mirado, un optimista y esperanzador 2021? Puede que sí, puede que no. Tengo mis reservas al respecto.

Pero, de cumplirse en el mejor de los casos tales proyecciones, es prudente y responsable explicarle a la gente que: después del hundimiento del 2020 emergeremos por “efecto rebote” y la desesperación por sobrevivir. ¡Saltaremos físicamente en el 2021 con dolorosas heridas sin cicatrizar! Y no todos ganaremos o volveremos a ganar, ni recuperaremos lo perdido en un solo año de “levantada”; podremos estar menos mal, lo que es importante, pero no necesariamente bien o como nos gustaría estar; que en no poco tendremos que cambiar (trabajo, vida, presente y futuro), y lo que es más importante en mi opinión para mi gente, “nada, nada, absolutamente nada será fácil ni rápido”. Escucharán que los economistas usan muchísimo el término “incertidumbre” (falta de seguridad, confianza) como el definidor clave de lo que tenemos incorporado en nosotros, y que por mucho tiempo será el pavimento del camino por el que va nuestra vida. A mi gente más le pido tener siempre en la mente a la hora de todo los signos de interrogación o duda (¿?), no como un stop, o párate, o freno, sino como actitud responsable ante situaciones difíciles que continuarán. Dudar siempre, pero constructivamente. Dudo, luego existo. Was gesagt werden muss, muss gesagt werden. Duele decirlo, pero hay que decirlo. DDPHQD.

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