EL PODER DE LA CONCIENCIA

Por Alex Noguera

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La historia ha revelado casos de fríos asesinos que esconden su letalidad bajo un manto de un tierno corderito. Actualmente, el “filántropo” multimillonario y fundador de Microsoft, Bill Gates, tras ser acusado de querer matar a 15% de la población mundial mediante vacunas contra el covid-19, tuvo que salir a desmentir esas falsas teorías conspirativas que lo condenaban injustamente.

Para muchos, “el planeta ya no da más” con unos 7.700 millones de personas que todos los días comen, poluyen y degradan la naturaleza, por eso “sería conveniente” deshacerse de “unos cuantos” y 1.155 millones no sería un mal número, que es aproximadamente el 15% del total de habitantes y la cifra a que los falsos artículos de prensa y fotos trucadas hacían referencia.

La teoría se viralizó rápidamente a través de las redes sociales y el pobre de Bill -bueno, pobre no, sino acongojado- hasta tuvo que hacer un desmentido en una entrevista por CNN.

El miedo al covid-19, que ya llegó a todos los rincones del planeta, sumado a las acusaciones de EEUU contra China y la OMS, crearon un ambiente de desconfianza que alcanza incluso a los investigadores de la vacuna contra el nuevo coronavirus.

Reino Unido, EEUU, China, Rusia y otros países afirman que están en la última fase para hallar la cura, sin embargo la duda crece. ¿No será que todo es un gran negocio para obligar a la gente a comprar la vacuna mágica? El propio Bill Gates había opinado que no bastaría una dosis única para terminar con el coronavirus.

¿Experimentarán primero con “la gente pobre” para estar seguros de la eficacia? ¿Qué consecuencias tendrá la aplicación a largo plazo? Una inoculación a gran escala implicaría la imposibilidad de volver atrás si los efectos en el sistema inmunológico aparecen luego de años.

Las teorías son delirantes, pero se sustentan en documentos que revelan las pruebas “científicas” que reiniciaron los nazis luego de que otros países experimentaran en secreto con gases como el mostaza. O incluso, las que, por ejemplo, confidencialmente realizó el Reino Unido entre 1946 y 1976 en sus colonias de Nigeria, Bahamas o Malasia.

Las teorías son teorías, pero la realidad es que prometieron que 20% de la población de cada país tendría la vacuna contra el covid-19 apenas esté lista.

Las teorías son teorías, pero la realidad es que no solo el covid-19 mata gente en el mundo. Y nuestra letal realidad en Paraguay siguen siendo las excusas de las autoridades que matan más que el coronavirus.

Hace horas, tras la viralización de varias quejas por la falta de medicamentos oncológicos en IPS, la previsional informó que los proveería “en aproximadamente 30 días”. Eso es inaceptable.

Apenas días atrás la directora de OPS, Carissa Etienne, reflexionaba sobre el impacto que tendría en América Latina la pandemia a causa de las grandes diferencias sociales, y hoy los récords negativos de muertes y contagios ya son realidad.

Mientras en Europa las autoridades se preocupan e instalan un ascensor para que una persona en silla de ruedas suba unas escaleras, en Paraguay ni siquiera hay medicinas.

Mientras el bonachón de Bill Gates trata de explicar al mundo que él no es un asesino, otros corderitos balan alegres con salarios del Estado.

No tienen idea de lo que puede llegar a sufrir un paciente ni los desesperados familiares, puesto que lo peor no es la enfermedad, sino la atención que reciben.

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