La noticia copó las redes sociales con grandes titulares y feroz foto del hombre señalado.
Lo habían detenido en la calle dentro de una investigación por la presunta violación de una niña.
Algún diario sensacionalista incluso lo sacó en portada, difuminando la misma foto que había circulado horas antes en las redes sociales, pero dejando adivinar quién era el monstruo.
El abuso de niños es quizás el crimen más abominable de cuantos existan, siempre lo condenamos y rechazamos a la hora que sea y donde sea.
Pero no de esta manera.
Lo prohíbe el artículo 29 del Código de la Niñez y la Adolescencia: “Queda prohibido publicar por la prensa escrita, radial, televisiva o por cualquier otro medio de comunicación, los nombres, las fotografías o los datos que posibiliten identificar al niño o adolescente, víctima o supuesto autor de hechos punibles. Los que infrinjan esta prohibición serán sancionados según las previsiones de la ley penal.
En las redes sociales la noticia se amplificó y la condena cayó sobre el hombre como una terrible maldición.
Violamos las leyes de un lado y del otro.
La Declaración Universal de los Derechos Humanos, en su artículo 11, apunta: “Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad…”.
El título es fuerte. La palabra violación siempre sonará más fuerte que presunción. Así, antes de que se inicie cualquier proceso la condena social es irreversible.
El caso me recordó a otro muy comentado en Uruguay hace años y que siempre pongo como ejemplo. Se trata de la historia de Catherine, la hija menor del matrimonio Vázquez. La beba amaneció muerta en su cama. Nada más llegar a la casa, una pediatra, consultada por la televisión, aseguró que la niña había sido violada. Luego se disculpaba porque había confundido una pomada para las paspaduras con semen.
Pero la policía ya había detenido a los padres y la televisión le había dado grandes titulares al tema.
Los movileros de los canales esperaron frente a la policlínica que salgan los padres. Ellos salieron con la cabeza gacha, se metieron en un patrullero con los vidrios bajos en pleno invierno y fueron entrevistados para todos los informativos. Los policías escoltas miraron a otro lado. Allí, un reportero lanzó: ¿violaste a tu hija? ¿tenés pruebas de que sos inocente?, disparó otro.
“Soy inocente”, contestó el padre con los ojos llenos de dolor.
Olvidaron que la Constitución es clara “Lo que se debe probar es la culpabilidad de una persona en un hecho delictivo”.
La autopsia revelaría más tarde que la niña murió a causa de una infección y que no existió abuso. Pero ya era tarde.
No hubo presunción de inocencia y los padres de la niña se ahogaron en la más absoluta tristeza y en la condena pública.
Pero volvamos a Paraguay.
La situación que envuelve a los abusos en niños es de terror, esa es una situación contundente.
Las cifras del año pasado desnudan la más absoluta realidad.
Desde enero hasta abril se registraron unas 4.750 denuncias de vulneraciones de distintas naturalezas y gravedad. Entre ellas se encuentran casi 1.500 denuncias de maltrato y 330 denuncias de abuso sexual.
Dentro de este contexto, que en realidad crece abrumadoramente a la sombra de un subregistro que haría crecer las cifras a niveles insospechados, el Ministerio de la Niñez y la Adolescencia lanzó el año pasado la campaña virtual #TodosSomosResponsables, en la que insta a denunciar los casos de los que vos pudieras tener conocimiento.
Pero no podés denunciarlo públicamente en las redes sociales, eso sí, si se comprobara que es falso, sería un delito. Tenés que hacerlo llamando al fonoayuda 147 o al sistema 911.
Pero nos falta mucho. Estamos creciendo, es verdad, y tratamos de hacerlo lo mejor posible, no podemos permitir el abuso ni violar la presunción de inocencia.
En este caso ya hubo una condena que no va a tapar el titular de un diario. El daño está hecho y posiblemente no tenga reparo.
El tiempo y la justicia deberán hacer su trabajo y juzgar, condenar o exculpar. Entonces estaremos pendientes para acusar con razón. Ahora somos nosotros los que estamos en falta alejados de un derecho, de un principio universal, que considera inocente al sospechoso hasta que se demuestre lo contrario.
Comisión asesora solicitó informes y pareceres a varias instituciones sobre proyecto de ley con el que se pretende actualizar el Código Electoral para controlar campañas digitales.FOTO: ARCHIVO
Avanza regulación de propaganda electoral en redes
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La iniciativa pretende modernizar el marco normativo vigente que actualmente está enfocado principalmente en medios tradicionales y soportes físicos.
La Comisión de Asuntos Electorales, presidida por el diputado liberal Arnaldo Valdez resolvió solicitar el parecer de varias instituciones antes de dictaminar acerca del proyecto de ley “Que regula la propaganda electoral en redes sociales y plataformas digitales”.
Esto, con el objetivo de adecuar el Código Electoral paraguayo a las nuevas formas de comunicación política que predominan en la era digital.
La iniciativa pretende modernizar el marco normativo vigente que actualmente está enfocado principalmente en medios tradicionales y soportes físicos, incorporando los espacios virtuales al ámbito de control y fiscalización de la Justicia Electoral.
Según los fundamentos de la propuesta, la necesidad de esta regulación responde al creciente protagonismo de las plataformas digitales en los procesos electorales, especialmente entre los jóvenes. Datos citados en el proyecto señalan que el 47,4 % de este sector de la población obtiene información sobre asuntos electorales principalmente a través de redes sociales.
Usan ilegalmente imagen del cardenal para promocionar medicamento en redes
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El Arzobispado de Asunción emitió una alerta advirtiendo a los fieles y a la ciudadanía en general que circula en redes sociales un video de contenido falso promocionando un medicamento con la imagen del cardenal Adalberto Martínez Flores.
Ciberdelincuentes utilizan ilegalmente la imagen y voz del arzobispo con un mensaje en el que se mezclan expresiones religiosas con la promoción de un medicamento para la “prostatitis”.
“Este material, como uno anterior viralizado en noviembre de 2025, fue creado con técnicas de inteligencia artificial y no corresponde a ningún discurso, mensaje ni videomensaje oficial”, informaron desde el Arzobispado.
Asimismo, en el material audiovisual utilizan un lenguaje que no correspondería a nuestro país. “En gran parte utiliza un acento que ni siquiera se asemeja al modo de hablar de los paraguayos”, especificaron.
Las autoridades religiosas recuerdan que todas las comunicaciones auténticas del arzobispo de Asunción se encuentran disponibles únicamente en los canales oficiales.
Son los siguientes: sitio web: arzobispado.org.py, Facebook: Arzobispado de Asunción, Instagram: @arzobispado_asuncion, YouTube: Arzobispado de Asunción, X (Twitter): @arzobispado_asu, Canal de WhatsApp : Arzobispado de Asunción y el Portal Digital de noticias.
Igualmente, hacen un llamado a estar atentos ante el uso indebido de imagen del religioso a fin de no caer en falsas promesas, constatar la procedencia de los archivos antes de replicarlos en redes y abstenerse de interactuar con hipervínculos o filmaciones de procedencia sospechosa.
“Invitamos a verificar siempre la fuente antes de compartir información y a evitar abrir videos y enlaces de origen dudoso”, expresaron.
Martínez Simón inspecciona juzgados Civil y Comercial, y de la Niñez y la Adolescencia en Asunción
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El presidente de la Corte Suprema de Justicia, Alberto Martínez Simón, sigue realizando su recorrido por los juzgados de Primera Instancia en lo Civil y Comercial y los juzgados de la Niñez y la Adolescencia de la capital, ubicados en el tercer piso del Palacio de Justicia de Asunción, con el objetivo de verificar las condiciones de funcionamiento, relevar necesidades operativas e identificar acciones orientadas al fortalecimiento institucional y la modernización del servicio de Justicia.
Durante su tradicional recorrido, el titular de la máxima instancia judicial dialogó con los magistrados, actuarios judiciales y funcionarios de los juzgados visitados sobre la dinámica de trabajo y las principales necesidades vinculadas a recursos humanos, organización de espacios y funcionamiento general de las dependencias.
Posteriormente, señaló que continúan las tareas de reorganización y mejora en los Juzgados de Primera Instancia en lo Civil y Comercial y en los Juzgados de la Niñez y la Adolescencia de la capital. Asimismo, destacó que el Poder Judicial avanza en el proceso de digitalización, reciclaje de documentos y remisión de expedientes al archivo institucional.
“Seguimos con la misma dinámica: enviando expedientes al archivo, verificando el reciclaje de papeles que no forman parte de los expedientes y que siempre se acumulan. Sobre eso vamos a elaborar un informe consolidado de todo lo reciclado y remitido al archivo”, expresó.
El titular de la Corte también subrayó la importancia de generar condiciones adecuadas en los Juzgados de la Niñez y la Adolescencia, atendiendo a la especial sensibilidad de los casos que allí se tramitan.
“Estos relevamientos tienen como fin mejorar las condiciones de trabajo en los juzgados en general. Sin embargo, en el fuero de Niñez y Adolescencia el tema es todavía más sensible, porque los niños necesitan una atención distinta, una atención que no aumente el estrés que ya tienen por presenciar conflictos. Por eso debemos procurar un ambiente amigable y humano para ellos”, manifestó.
Estas acciones forman parte de la política de supervisión directa impulsada por la Corte Suprema de Justicia, orientada a acompañar el funcionamiento de los órganos jurisdiccionales e introducir mejoras operativas a partir de la observación in situ.
Viajar en el tiempo, la más reciente y atrapante oferta de las redes
Ricardo Rivas
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Ricardo Rivas
Periodista
X: @RtrivasRivas
Viajar en el tiempo. La más novedosa oferta en red ofrece en breves videos de calidad lo mismo de siempre. En tiempos de incertidumbres saber del ayer para proyectar sobre el hoy de cara al futuro pareciera ser una apuesta comercial segura.
Las infinitas inteligencias artificiales (IAs) con las que interactuamos cotidianamente parecen carecer de límites. Los espíritus y las ánimas que emergen del Valle del Silicio y con las más diversas formas –una y otra vez– vuelven sobre todas y todos nosotros para impedir que podamos conocer y disfrutar de las mieles de vivir “unplugged”. Incorregibles. Resistir, aunque tiene sentido en procura de la libertad, torna complejo.
La que se conoce como “tercera ley de Newton” –en el tercer entorno, en el nuevo espacio que algunos imaginan como social– parece tan inaplicable como los vanos intentos por remar en dulce de leche. Esos coros de fantasmas no aflojan... ni quieren aflojar. Y, por si el espacio del presente no les fuera suficiente, invitan –indulgentes– a viajar al pasado. ¿A qué pasado? “Al pasado, ¿viste...? ¡Es muy divertido!”, responde un tertuliano (adulto joven) sentado a la mesa de un bar frente a la playa borrascosa de la semana que pasó en Mar del Plata, unos 1.600 kilómetros al sur de mi tan querida y cálida Asunción.
Con quienes lo acompañan comparte rústicamente la pantalla de su teléfono inteligente. Muestra en Instagram “tellevoalpasado”. Sus contertulios hacen silencio. Observan.
“Estoy en el pasado... y tú vienes conmigo”, propone Valeria, quien parece ser su creadora. “Vivo la historia en primera persona”, apunta. Pero no está solo allí. Informa que también puedes encontrarla en www.youtube.com/@tellevoalpasado o, si lo prefieres, en www.facebook.com/tellevoalpasado. Valeria no es única, por cierto.
En TikTok e Instagram quienes están en lo mismo crecen y se multiplican como sucede desde que Chloe.vs.history (quizás un pionero) se presentó en el tercer entorno. @maquina.historica, @mariaentreepocas, @tellevoalpasado van por más de lo mismo.
En algunos medios tradicionales europeos –La Vanguardia, entre ellos– dan cuenta de que hay quienes comienzan a llamarlos a quienes navegan esos sitios, “corresponsales históricos”. No son producciones audiovisuales sencillas las que aportan para invitar –a quien sueñe con hacerlo– para desembarcar en Normandía el 6 de junio de 1944, cuando la Segunda Guerra Mundial comenzó a finalizar.... o, a otros tiempos, tal vez prehistóricos o... Todo es posible.
“¡No quiero imaginar el éxito que tendrá cuando nos inviten al mismísimo Paraíso Terrenal para que veamos en vivo verdadero el pecado original!”, dijo uno de los que estaban sentados en la mesa cercana. “No solo que aceptaré ir, sino que podré saber si el pecado original fue en verdad comer una manzana o esa historia que me enseñó mi abuela fue diferente”, agregó. Con sus acompañantes rieron con ganas.
También reí, observándolos con atención. “¿Cuándo comenzarán con los viajes al pasado por aquí en el sur del mismísimo sur para que viajemos a las historias que fueron y a las que no fueron?”, dijo otro. El silencio ganó espacio en la tertulia.
VOLVER A HACER
Los fines de abril y comienzos de mayo de cada año son fantásticos en Buenos Aires. Las y los escritores de una buena parte del planeta se instalan allí. Creatividad, pensamiento y palabra en acción juntos y al alcance del deseo no es frecuente. Y con sus presencias y reflexiones también emergen más y más dudas.
Pasado y futuro anidan en cada intercambio. En cada debate. El deseo de saber pareciera ser directamente proporcional a la incertidumbre que crece exponencialmente. Las amenazas de guerra sacuden, angustian, entristecen.
“El ser humano tiene una extraordinaria capacidad de olvidarse de sí mismo, de olvidar las lecciones”, sostiene Arturo Pérez-Reverte (75), uno de los autores más destacados y requeridos en la quincuagésima Feria Internacional del Libro en desarrollo. “Siempre volvemos a hacer lo que hicimos antes de que eso ocurriera y lo que produjo esa cosa”, sentencia don Arturo, también periodista y, algunas décadas atrás, corresponsal de guerra. Bien sabe de qué habla cuando de violencias se trata.
Entrevistado por la colega Natalia Blanc del diario La Nación de Argentina va más allá para sostener que “la guerra, la vanidad, la ambición, la lujuria: todos son mecanismos normales (de las personas) que no vamos a perder nunca por más cambios sociales que haya”. Profundo. Intenso. También discutible. Aunque sin certeza acerca de la conclusión que puede emerger de un debate con el que se pretenda confrontar a Pérez-Reverte sobre los que son –para él– “mecanismos normales” de la humanidad.
Hombres y mujeres queremos saber. Siempre y en todo lugar. Más aun cuando lo que se pone en juego –además del ser humanos y humanas– es el tiempo en términos de pasado y/o futuro. “El tiempo no es absoluto, sino relativo y maleable”, nos explicó Albert Einstein (1879-1955) en las primeras décadas del siglo pasado. Espacio y tiempo, dos variables claramente inseparables que coadyuvan para que –unidas en la flexibilidad– la segunda sea definitivamente relativa.
“El tiempo no es absoluto sino relativo y maleable”, dijo Alberto Einstein quien también puntualizó que imaginar el “ahora” como único es una “ilusión obstinadamente persistente”
¿Todo tiempo pasado fue mejor? ¿Serán los que vendrán tiempos mejores o los mejores años?, como prometen las y los profesionales de la política. Si asumimos que pasado, presente y futuro son parte de un todo, imaginar el ahora como único es claramente falso y deviene en una “ilusión obstinadamente persistente”. Es palabra de Albert Einstein. Siento que solo desde esa perspectiva que bordea lo poético tiene sentido imaginar viajes en el tiempo.
DE CIENCIA FICCIÓN
“Todo lo que una persona puede imaginar, otros pueden hacerlo realidad”, afirmó Julio Verne (1828-1905) que, con su ciencia ficción estoy claro que continúa a mi lado, aunque con ninguna de sus obras –viajero incurable– se propuso llegar al pasado.
Todo lo que una persona puede imaginar, otros pueden hacerlo realidad”, sostuvo Julio Verne, el autor que quizás más haya “viajado” en el género literario de ciencia ficción, aunque nunca viajó al pasado
Por el contrario, Ray Bradbury –uno de los maestros de la literatura en el siglo XX– en “El ruido de un trueno” (1952) o en “El zorro y el bosque” (1950) sí lo hace, aunque con una mirada claramente distópica con la que no pinta al pasado como destino amigable y, como lector, no pocas veces creo que sí lo perfila como incubador de muchas de las alienaciones políticas y sociales de nuestros días.
Ray Bradbury, uno de los más grandes escritores del siglo XX, con mirada distópica viajó al pasado para crear “El zorro y el bosque” (1950) y “El ruido de un trueno” (1952)
Viajar en el tiempo es una aspiración imaginaria de muy larga data. Antecedentes no faltan. Sin las IAs que supimos conseguir y los algoritmos que también supimos entrenar para que a su vez supieran y conocieran de nuestros gustos y disgustos, ir al pasado, viajar en el tiempo es parte de los objetos del deseo de los medios tradicionales, de la literatura, del cine, de la tele y así hasta nuestros días en los ecosistemas digitales. ¿Sorprende entonces que TikTok sea una de las plataformas (además de Instagram) en las que varios usuarios nos invitan a viajar al pasado? Por supuesto que no.
Otro Tic-Toc –vaya coincidencia– un “proyecto ultrasecreto del Gobierno” de los Estados Unidos, en el campo de la ficción, lanzó, avanzada ya la sexta década del siglo pasado, “El túnel del tiempo”. Con formato de serie con cincuenta minutos de duración cada capítulo, desde el 9 de setiembre de 1966 y hasta el 7 de abril de 1967 (30 episodios) ganó espacio en las preferencias de la teleaudiencia.
La producción fue de 20th Century Fox Television y emitió la cadena ABC que cada semana contaba las aventuras de James Darren y Robert Colbert que –como los doctores Tony Newman y Doug Phillips, respectivamente– supervisados por la científica McGregor (Lee Ann Meriwether) van y vienen por el tiempo con serios riesgos de vida como consecuencia del experimento en sí mismo y porque, siempre con las mismas indumentarias, llegan hasta los más diversos lugares donde se ven expuestos (como personas extranjeras muy diferentes) a peligrosos choques culturales.
“Dos científicos estadounidenses se encuentran perdidos en el laberinto de épocas pasadas y futuras, durante los primeros experimentos del proyecto más grande y secreto de Estados Unidos: el Túnel del Tiempo”, anunciaba la voz de un locutor, cuando se iniciaba cada emisión.
“El túnel del tiempo”, un clásico de la tele creado en 1966. Solo 30 capítulos que hasta la actualidad ha devenido en contenido “de culto”. Cada semana, los doctores Tony Newman y Doug Phillips, monitoreados por la científica McGregor, viajaban sin descanso en un proyecto ultrasecreto
Imposible de olvidar, aquellos momentos de familiares de domingo, en horario central cuando el hombre aún no había llegado a la Luna y la tele la veíamos solo en blanco y negro. Así fue durante 30 semanas. Nada nuevo. Solo cambian los soportes y las herramientas tecnológicas para producir contenidos.
Las ilusiones, los sueños, son los mismos. “Me preocupa lo que podemos hacer con las IAs. Particularmente porque las y los humanos necesitamos socializarnos. No es posible avanzar socialmente si no tenemos relaciones interpersonales plenas para discernir colectivamente sobre ciertas prácticas novedosas como lo es la comunicación reticular”, me dice Dánjal a través de una videollamada de WhatsApp, el querido amigo, periodista, académico y magíster en gestión de contenidos, habitante insultar semestral en un archipiélago enclavado en el Atlántico Norte, cercano a Islandia y de Dinamarca.
Con alto grado de responsabilidad profesional asegura creer que “no todo lo que circula en las redes es sano ni bueno para la salud, aunque genera alto tráfico, es susceptible de monetizar y, tal vez, de producir rentabilidad”. Puntualiza también que el impacto nocivo más agudo de “estar en las redes” se evidencia en los segmentos sociales más jóvenes a los que “técnicamente se los induce a ingresar, estar y permanecer”.
De hecho, las y los que todo lo miden, mensuran esos tiempos y guardan los datos bajo celosas normas de protección. “La falta de nexos sociales sólidos puede representar un grave riesgo para la salud mental y emocional”, reporta HelpGuide.org. “En el mundo actual, muchos de nosotros dependemos de plataformas de redes sociales como Facebook, X (anteriormente Twitter), Snapchat, YouTube, TikTok e Instagram para encontrarnos y conectar con los demás”, reconoce y admite esa organización. (www.helpguide.org/es/problemas-de-la-adolescencia/las-redes-sociales-y-la-salud-mental).
REPÚBLICA TECNOLÓGICA
La propuesta de viajar en el tiempo como tantas otras –más allá de que sus microcontenidos, dan cuenta de ser productos de cuidadas producciones y encajan en la cultura de lo divertido– son atrapantes, como lo fueron y casi seguramente lo serán siempre ese tipo de productos. “Irónicamente, para una tecnología diseñada para acercar a las personas, pasar demasiado tiempo interactuando con las redes sociales puede hacerlo sentir más solo y aislado, y exacerbar los problemas de salud mental como la ansiedad y la depresión”, advierte HelpGuide.
“Así es la República Tecnológica de la que conversamos días atrás”, responde –también por WhatsApp– RPL, un académico relevante con el que con frecuencia intercambiamos pareceres. Pero no nos parece suficiente comunicarnos con texto para dialogar sobre este tema. Pasamos a llamada de voz. “Te leo: ‘esto es la cadena en torno al cuello de los nuevos esclavos (dice mientas muestra el celular). Y la gente no se da cuenta. Tengo 75 años, he visto hundirse muchos imperios. (Pero) Ahora estoy viendo por primera vez hundirse mi propio mundo’”, responde Arturo Pérez-Reverte al diario argentino La Nación y, para que quede más claro, agregó que como están las cosas, “vale tanto un tuitero analfabeto que tenga muchos seguidores que algo que ha escrito Vargas Llosa”.
Tiempo atrás, cuando finalizaba junio de 2015, Umberto Ecco tuvo expresiones parecidas para con los contenidos reticulares. Poco antes de morir Zygmunt Bauman (1925-2017) enfatizó en que “las redes son una trampa”. A todos, los leí en red.