El proceso de transformación educativa paraguaya pareciera tener en este momento un consenso de los principales actores para que esto se dé con la mayor celeridad posible, aunque ello dependerá de una serie de acciones que posibiliten las condiciones necesarias para que no se pongan obstáculos.

Aunque se nota que los esfuerzos no están aún coordinados como debería ser, para que los resultados de estos trabajos realmente sirvan, se puede decir que estamos en una etapa de análisis hasta se diría informal, en la que desde distintos sectores se realizan evaluaciones de manera independiente.

Cabe insistir en que más allá del compromiso político que se espera de las autoridades responsables, la sociedad debe acompañar este proceso de urgente transformación educativa, porque de ello depende el desarrollo que tendrán nuestros niños y jóvenes de cara al futuro. Es momento de considerar que los resultados de la última reforma educativa de la década del ’90 definitivamente tienen que ser analizados de una manera integral para saber en qué se ha acertado y avanzado, y que sirva de base para el desarrollo del nuevo proyecto educativo el que además debe establecer un nuevo modelo reformado que incluya el concepto de “aula distanciada” y de educación a distancia virtual que mencionamos en el artículo anterior.

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Para este proceso de cambio que debe darse de manera urgente, también será necesario el acompañamiento de quienes ejercen la docencia, porque sin ellos ninguna nueva línea de acción será posible llevar adelante.

La experiencia indica que cambiando los modelos pedagógicos se conseguirán los logros en el aprendizaje, pero insistamos en que para cualquier cambio será necesaria la participación de todos los actores. Nadie está ajeno a que cada uno desde su sector, sea público, privado o de organizaciones no gubernamentales, desarrolle una tarea de análisis sobre la situación que atraviesa nuestra educación. Sin embargo, todo podría quedar en la nada si no existe un acuerdo que permita que los resultados sean compartidos, comparados y, a partir de ahí, tratar de encontrar un camino que nos guíe hacia un mejor futuro educativo.

Esperemos que el contexto que estamos viviendo a causa del Covid-19 traiga consigo una nueva mirada de la clase política hacia la educación, y que las autoridades tengan el acompañamiento de la ciudadanía para que logremos mejorar la educación, que es una prioridad como país.

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