• Por Augusto dos Santos
  • Analista

GEN es un canal de televisión de cable que solo en esta coyuntura produjo más contenido educativo que todo lo que pudo haber hecho el Ministerio de Salud en todos estos años. Es una experiencia nueva de hacer televisión en la que todos tienen un mismo asiento, las figuras y la gente que por su talento demostraron que empezar no es sinónimo de hacer fila.

En este medio, como en todas partes, existe el temor al contagio y se toman las medidas preventivas que en el marco de la actual crisis sanitaria universal pueden funcionar en algunos casos y fallar en otros.

Pero quiero citar a la gente de GEN (que según un sondeo de audiencias es “el canal que te explica”) para decirte que la comunicación está realizando un denodado esfuerzo por acompañar a la sociedad en este momento difícil y complicado. Soy testigo y me pasa a mí mismo, que es imposible contabilizar la horas de trabajo y teletrabajo porque es mucho más fácil determinar cuántas horas no estamos aplicados a la tarea (quizás las 4 horas que dormimos a la noche).

Tomo el ejemplo del canal GEN, pero podría decirte lo mismo de otros medios del grupo; pero el canal y la radio tienen una cuestión puntual: no se pueden teletrabajar, tenés que estar allí, en la pantalla, en los controles, en la gestión técnica, en la calle reportando. Ver a un señor o una señora que hace noticias en la pantalla es apenas la punta de iceberg que cuenta como base a una legión de personas, como las que obtienen los contactos y las entrevistas (los productores), camarógrafos, encargados de piso, los que controlan la emisión (sonidistas, gente que escoge imágenes y selecciona cámaras, etc. etc.).

En estos días GEN escogió un camino, o mejor dos: informar y educar al mismo tiempo y en el mismo volumen, lo cual ha significado hasta ahora el reconocimiento de un importante volumen de audiencias y de este lado la satisfacción del deber cumplido que apenas está empezando… ¿Pero quién sabe de los médicos?

Si te estoy contando esto sobre GEN es para demostrarte todo lo que los médicos no tienen tiempo de contarte sobre ellos mismos.

Porque en realidad sobre ellos te quiero hablar: los médicos y las médicas que esperan el momento o ya empezaron su guerra contra el COVID-19 y son un ejército de ciudadanos que se especializaron en salvar vidas. En esta coyuntura esta frase se puede ampliar un poco: se especializaron en salvar vidas ajenas.

El trabajo que espera a los médicos en esta coyuntura (incluir a paramédicos) es de un riesgo muy alto y ellos no pueden “tele-trabajar”, tienen que estar allí, en la trinchera y salir de ella para combatir diariamente.

Hay dos cosas que podemos hacer para proteger a nuestros médicos: lo primero es quedarse en casa y lo segundo es no recurrir al hospital por cualquier tortícolis en este tiempo.

No se olviden que detrás de cada uno de ellos hay una familia, tienen hijos, tienen esposas y esposos, tienen padres y madres, tienen sueños, tienen planes, tienen ganas –como todos– de llegar a la próxima Navidad para brindar por la vida. Pero las cifras son oscuras: en todo el mundo y aquí también, son los médicos los primeros en caer. Son las primeras bajas de la guerra.

Reflexionemos esto. Yo te puedo contar cómo hace la gente de GEN para repartirse, para informarte, para educar, pero tratemos de saber un poco más cómo hacen los médicos para luchar por tu vida y tratar de sobrevivir al mismo tiempo. Se merecen más que un aplauso a las 19:00… se merecen un aplauso de 24 horas.