Incentivar la investigación y producción de conocimientos a través de la investigación debe ser un compromiso y hasta obligación de una universidad. Es un rol que no puede estar fuera de los objetivos de las instituciones de educación superior.

Cada una de universidades cuentan con líneas de investigación que son el norte de la generación de nuevos conocimientos que tienen que servir para el desarrollo de cualquier país. Debemos reiterar que se debe comprender la importancia que tiene la investigación y su aplicación para resolver diferentes problemas de la sociedad.

Las investigaciones deben servir para que sus resultados sean utilizados en las agendas políticas del gobierno y los gremios industriales, empresariales y docentes. Solo así tendrán un impacto en la reforma de pensamiento para convertirse en transformaciones que impacten en el desarrollo.

Hay que entender que las intenciones de las investigaciones no pueden quedarse en meras intenciones. Deben ser desarrolladas.

Y para que eso se concrete es necesario que además de las líneas establecidas, las universidades logren que los docentes y estudiantes estén interesados en impulsar proyectos.

Se espera, entonces, que los docentes se involucren más en la investigación como una forma de enriquecer y retroalimentar su docencia; para una mejor formación de nuevos profesionales y para que contribuyan con la generación de oportunidades. Así también, los estudiantes tienen que tener el incentivo necesario para involucrarse en el área.

El compromiso de toda universidad tiene que convertirse en realidad estableciendo primero las líneas de investigaciones de acuerdo al plan estratégico de la institución, con colaboración de docentes y estudiantes.

Las líneas de investigación tienen que estar establecidas de acuerdo a las necesidades del país y los planes de desarrollo nacional.

Es muy importante tener en cuenta la dinámica de la realidad social paraguaya y las necesidades sociales apremiantes. Ese debe ser el norte investigativo de una universidad.

Es necesario decir que gran parte de la sociedad no accede a la formación superior, por lo que existe una doble obligación de trabajar para que todos comprendamos que el valor de la generación del conocimiento puede permear al colectivo social.

A esta labor ineludible –insistimos– la academia debe sumarle cada vez más importancia y esfuerzo.

Etiquetas: #.

Dejanos tu comentario