- Por el Dr. Carlos Ignacio Morínigo.
Recorría Asunción y algunas zonas del departamento Central en los meses de diciembre y enero, donde observaba escuelas y colegios públicos en abandono, con malezas crecidas, vidrios rotos, pupitres destrozados y me hacía la pregunta: ¿cuándo van a reparar o arreglar? Por lo menos debía hacerse antes del inicio de clase. La respuesta que me dieron nuevamente este año es: cuando vuelvan los niños y las niñas a la escuela.
Es increíble ver cómo ahora después de dos meses de inactividad todos se ponen a limpiar, reparar o, peor, denunciar que no hay condiciones para que los chicos inicien el año escolar por las condiciones paupérrimas de la mayoría de los colegios públicos.
Vemos a un Ministerio de Educación ineficiente que se hace autobombo porque distribuyó los kits escolares en tiempo y forma, pero lo que no dicen es que los materiales están con errores vergonzosos, escuelas sucias y probablemente con criaderos de mosquitos en plena epidemia de dengue, pero ahora todos se dan cuenta y empiezan a limpiar, ordenar, en pleno inicio de clases.
Esto es nuevamente el reflejo de la improvisación constante de autoridades ineficientes a cargo de un ministerio tan importante como el de Educación, donde en los últimos tiempos fuimos noticia en el mundo por las declaraciones descerebradas, burlonas y prepotentes de un personaje que definitivamente no está a la altura de liderar un Ministerio de Educación y Ciencias.
Lo que no se dan cuenta es que el día de hoy los niños y jóvenes exigen, están mejor informados, reclaman todo lo que les parece que está mal. Ahora les pregunto: ¿les parece que un ministerio con la cabeza que está a cargo tiene la altura para enfrentar los cuestionamientos de jóvenes que viven en la vorágine de la información?
El futuro de un país depende en demasía de la educación, no podemos seguir soportando por más deuda política que exista que una persona no apta para ese cargo siga dirigiendo las políticas públicas en educación de nuestro país. Por favor, ¡denle otro cargo! ¡Uno que no perjudique generaciones futuras!
Desde el país donde un ministro de Educación millennial dice que los errores de los libros van a corregir nuestros niños, donde todavía esperamos que los jóvenes despierten de su letargo y cuiden su futuro, donde soñamos que no se rifen ni se hipotequen nuestros sueños por deudas políticas decimos ¡basta!
Feliz inicio de año lectivo. No se olviden de sus diccionarios que definitivamente adquieren brutal importancia este año, pónganse repelente, no vayan a la escuela si están con fiebre o sospecha de dengue. Cuídense y que Dios nos ayude.

