• Por Eduardo “Pipó” Dios
  • Columnista

Si en algo estamos de acuerdo, es en que la ciudad de Asunción está en una situación caótica, palabra que no le gustaba al querido Víctor Benítez, pero decir desastre nomás no alcanza.

Las calles llenas de pozos, asfalto ondulado, manantiales de agua limpia y servida, raudales que corren como ríos furiosos ante las frecuentes lluvias torrenciales. Eso sin hablar de la mugre por falta de limpieza de las calles y lugares públicos ni del tráfico que nos atormenta las 24 horas del día

Asunción ha sufrido años de abandono por parte de los lamentables intendentes que se han sucedido uno al otro, de diferentes colores e ideologías. Han habido políticos, técnicos, outsiders, improvisados totales sin la menor idea de en qué se metían, al parecer con la única ambición de disfrutar de las mieles del poder capitalino. Recibir dádivas, llenarse los bolsillos y los de sus amigos y colocar a sus parientes, correligionarios y camaradas, amigotes y amantes.

Superpoblaron de inútiles y corruptos la municipalidad, reventaron y vaciaron la caja pagando sueldos por nada.

Las pocas obras que hicieron fueron con negociados y muchas de ellas mal hechas para poder robar una tajada más grande.

Una municipalidad que cobra por servicios que no provee, alcantarillados inexistentes o si existen, sobrepasados en su capacidad, servicios lamentables, controles truchos por los que cobran tasas, etc.

Tan mal está la municipalidad que, como decía el otro día un precandidato, vino el actual intendente, hizo un poco de ruido sin muchas “nueces” y a algunos les parece que es lo máximo.

Todos los precandidatos hablan hoy, y lo hicieron otros antes, de que “hay que hacer dos o tres cosas y ya...”, pero así también, cuando llegan no es tan así, y esas dos o tres cosas no se hacen ni en 100 ni en 1.500 días porque “la burocracia”, “la pesada herencia del intendente anterior” y las mil y una excusas de siempre.

El resultado es que Asunción está colapsada, tanto como la paciencia del ciudadano defraudado una y otra vez.

Las alternativas electorales tampoco nos garantizan nada, ¿un político?, ¿un empresario?, ¿outsider o insider?, ¿un técnico?, ¿un oficialista o un opositor?

La respuesta correcta no existe, ya probamos todos, ninguno anduvo. ¿Es culpa del monstruo de 7 cabezas llamado municipalidad, que se devora a todo el que ose llegar al cargo o simplemente nos tocaron una seguidilla de corruptos o corruptibles que ni siquiera piensan más allá de los 5 años de mandato?

Ojalá Asunción tenga más suerte este año porque parece que andamos meados por los gatos.

Etiquetas: #Meados

Dejanos tu comentario