Una vez más fuimos noticia internacional, en esta oportunidad porque el Ministerio de Educación y Ciencias entregó libros con errores de ortografía a los escolares, desatino que llevó a la Unión Europea a lamentar que su colaboración (14.000.000 de euros) haya sido utilizada para esa impresión y, de paso, hacernos saber que puede afectar a desembolsos en programas futuros. Más claro, agua.

Si plasmamos este hecho, durante la dictadura –forma de gobierno inaceptable– veríamos al ministro de Educación y sus colaboradores “renunciando” inmediatamente, pero como estamos en democracia, el ministro en vez de renunciar le responsabiliza a la que nos regaló el dinero, la Unión Europea. Mayor absurdo y prueba del desconocimiento de la Constitución Nacional no se pueden pedir.

Digo absurdo porque la UE “apoya un programa de política educativa paraguaya a través de fondos donados al MEC” no para colaborar con la corrección de los libros de texto, y, desconocimiento de la Constitución Nacional, porque el ministro fue nombrado por el jefe de Estado (CN, Art. 241), responsable de la administración pública, quien le confió la dirección y gestión del Ministerio de Educación, lo cual le hace a Petta solidariamente responsable de sus actos (CN, Art. 242).

Petta debe saber que es solidariamente responsable de los cien mil doscientos millones de guaraníes (G. 100.200.000.000), aproximadamente, que la Unión Europea nos regaló en noviembre del 2019, para apoyar la política educativa y mejorar nuestra calidad educativa, no para corregir libros, y responsable de los CINCO MIL CUATROCIENTOS MILLONES DE GUARANÍES (G. 5.400.000.000) que costaron los libros que no sirven como libros, que tenemos el derecho de reclamar porque es de todos los paraguayos.

Si bien mucho agradecemos el actuar amigable y diplomático del representante de la Unión Europea, Paolo Berizzi, tratando de minimizar el bochorno que nos ocasiona el actuar y los dislates del “ministro de Educación y Ciencias de la República del Paraguay”, debemos tener en cuenta y reflexionar, seriamente, porque un gesto caballeresco como ese también nos está diciendo “aichejáranga”.

Fuimos noticia internacional porque el Ministerio de Educación y Ciencias entregó libros con errores de ortografía a los escolares, bochorno que si bien la Unión Europea quiere pasar por alto, nos avergüenza como paraguayos y obliga al ministro Petta, “funcionario público”, a responsabilizarse por los cinco mil cuatrocientos millones de guaraníes (G. 5.400.000.000) malgastados y renunciar al cargo porque el que acepta y cobra para hacer lo que no sabe es un corrupto, y si sabe y no hace es corrupto también.

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