El fútbol tiene la ventaja de poder explicar casi todas las situaciones que nos pasan en la vida, hay una anécdota o relato futbolero que grafica de manera sencilla las situaciones más inverosímiles. Política, economía, religión, lo que quieras; pensá en cualquiera de las áreas de la vida y si te gusta el deporte más lindo del mundo vas a encontrar una forma de transmitirlo como para que todos lo entiendan.

Por ejemplo, cuando un club hace soplo a otro por un jugador se trata de que el primero se le adelantó y se quedó con el futbolista que, en apariencia, ya estaba casi cerrado para el segundo. Similar situación pasa cuando en una disputa entre dos jugadores uno de ellos termina quedándose con una pelota que ya estaba casi asegurada por uno de ellos. Hacer soplo también tiene otras acepciones mucho más, cómo decirlo, traviesas. Pero no pretendo arruinar vuestro Día de los Enamorados, no es mi intención. Hoy no.

Por eso es mejor ir a lo nuestro. Las imágenes en las que se ve a dos postulantes a ministro de la Corte Suprema de Justicia conversando en pleno examen, dando toda la apariencia de que uno le está soplando las respuestas al otro, ocuparon gran parte del debate público en las últimas horas. Consultados por los medios, ambos coincidieron en decir que solo se trató de que uno le pidió prestado un bolígrafo al otro porque se le había acabado la tinta al suyo. No sea incrédulo y tenga un poco de fe en nuestros candidatos a ministro de la Corte.

Desde el Consejo de la Magistratura expresaron que la cuestión fue inapropiada, pero que no se labró acta de lo ocurrido en su momento y tampoco se constató si se pasaron las respuestas. Es por ello que ambos letrados continúan en carrera hasta que el proceso para ocupar el lugar dejado por la doctora Peña llegue a la evaluación integral para la elaboración de los ternados. Sí, letrados.

Más allá de los comentarios que se hicieron sobre el asunto, debería llamarnos a una profunda reflexión respecto al proceso de selección de integrantes de la máxima instancia judicial. Mejorar lo que haya que mejorar. Lo que se espera es que la Justicia reciba un soplo, pero de aire fresco, de renovación de sus prácticas y no solo de nombres.

Si somos mal pensados (que no es nuestra costumbre), podría creerse que el episodio es parte de un operativo para embarrar un proceso que desde los pasillos del poder comentan ya está finiquitado. La disputa por el poder que implica un lugar en la Corte Suprema de Justicia es política, esa mala palabra que empieza con p y termina con a, y el que no quiera verlo es sencillamente porque no quiere.

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