• POR JUAN FRANCISCO DALCEGGIO COSTA

Cuando hablamos de start-ups y las representamos con un cohete despegando al espacio, nos referimos a empresas que tienen un equipo talentoso trabajando en conjunto para crecer rápido y expandirse. La sinergia generada entre los miembros fundadores al formar su equipo es lo que les permitirá perseguir ese proyecto gigante que individualmente sería más difícil o necesitarían 10 veces más tiempo para desarrollarlo.

Un start-up es un equipo joven, lleno de energía, motivado y unido para lograr grandes cambios en la vida de las personas. Un equipo joven soñador que cuestiona la manera en que las ineficiencias consumen nuestro tiempo, haciéndonos incurrir en costos involucionando los espacios de interacción que compartimos. Emprender un negocio propio es un gran desafío, requiere, además de una buena idea, valentía, perseverancia y apoyo (profesional y emocional). Emprender es el resultado de un estado de motivación, pasión, creatividad y entusiasmo.

Cuando emprendemos de forma individual, el incentivo de realización personal para perseguir ese sueño queda en total responsabilidad de cada uno. Con un horizonte de corto a mediano plazo para generar ingresos, se persigue incrementar la base de ventas: puede ser aumentando las ventas mensuales del comercio o consiguiendo más clientes a los que se les brinda servicio profesional independiente (modalidad freelancer).

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La valentía y la perseverancia son claves, al ser un proyecto individual, el emprendedor tiene que saber de administración, gestión, marketing, finanzas, logística, tecnología, etc. El éxito del negocio depende de la visión de la persona a cargo. Hay casos de éxito de proyectos que se convierten en empresas locales/familiares grandes, gracias al profesionalismo y esfuerzo sostenido en muchos años de trayectoria.

Por otro lado, hay proyectos de emprendimiento en equipo. “El todo no es igual a la suma de las partes”, la sinergia generada en un equipo multidisciplinario es la clave para proyectos pensados a largo plazo. Este es el caso de equipos galácticos que buscan mejorar la forma en que se vive en sociedad detectando un problema para convertirlo en una oportunidad de negocios.

El activo más importante que tienen estas nuevas empresas es “su equipo”. Los fundadores son jóvenes con mucha energía, trabajan sin horarios y se divierten en la oficina. Ellos buscan esos mismos perfiles al momento de sumar compañeros al proyecto. Van formando su familia con valores que forjan relaciones a largo plazo. Los equipos asumen un alto grado de dedicación y compromiso generando ambientes dinámicos muy flexibles con cambios y adaptaciones constantes en lo que respecta a decisiones estratégicas.

La magnitud del proyecto dependerá de la visión holística del equipo, para la estrategia no hay individualidades; la creación se hace en conjunto y está llena de discusiones para lograr disminuir errores en la toma de decisiones. Los inversores profesionales acompañan el proceso para brindar soporte estratégico de gestión y financiero para el crecimiento de las start-ups.

Emprender es todo un desafío, no cambia nada si la decisión es hacerlo de forma individual o grupal. Lo importante es siempre querer mejorar la situación actual resolviendo los problemas que se presenten y afrontar el desafío según su magnitud de la mejor forma posible: a veces solo, a veces acompañado.

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