- Por Augusto dos Santos
- Analista
Muchos se rasgan las vestiduras en la ANR por la virtual cooptación del PDP por parte del gobierno con la generosa entrega de una decena de cargos importantes. Pero si se analiza este hecho desde la perspectiva estratégica, se puede colegir con bastante sencillez que no es una mala idea. No es una mala idea para el Gobierno. Sí es mala para la oposición.
Cualquiera que conozca la apertura peón del rey en ajedrez sabe que allí comienza una apasionante historia que tendrá como argumento más exitoso aquel que engañe y que transmita con bastante evidencia lo que en verdad no será.
Mirado desde un eje militante es entendible que se vea desde la inquietud e incluso con escándalo la incorporación del presidente de un partido político que no es el gobernante a la función de perfilar las políticas educativas del gobierno colorado. También puede ser irritante. Pero tampoco es raro mirando desde una perspectiva fáctica y otra estratégica. Lo fáctico es que el mismo partido PDP ha colaborado con sus figuras más relevantes en la configuración de los cargos de mayor confianza del Gobierno. Y finalmente nadie puede imponer a un presidente en quién confiar y en quién no. En todo caso, es un problema que deberán dirimir en las internas coloradas.
El asunto más estratégico –e importante– es lo que no se ve desde la “pasión republicana”, pese a que será muy beneficioso para este sector. Al menos para su gestión de gobierno. La cooptación política con base en beneficios en el poder es también –y normalmente–una estrategia que termina siendo paralizante para la oposición.
Nadie tiene tiempo de tomar la leche y llorar al mismo tiempo. Los resultados –exitosos– ya se ven hace tiempo. La oposición no existe o está en el freezer. La famosa mesa de oposición que se reunía día de por medio en el gobierno anterior ni siquiera recuerda hoy la dirección donde se reunía. Ni Itaipú, ni el dengue más poderoso ni la fuga más grande de la historia lograron que esa mesa junte de nuevo a sus congelados comensales. “Frozen” es una película calurosa delante de esta.
Obviamente paralizar a la oposición en el año de las municipales y a dos de las internas nacionales es un “feró” plan.
Qué más tenemos. Quizás el Frente Guasu con algún testimonio de tanto en tanto o por citar al PLRA, que ya avisó que se ocupará de los asuntos nacionales cuando resuelva sus problemas internos, léase allá por el 2084. No queda nadie más.
Si se suma a ello el proceso de paz partidaria de la ANR que está avanzando, hacen un todo que podría garantizar la continuidad en el poder de la ANR, cuestión que estuvo preocupando en serio a los pocos estrategas de este sector que saben mirar el futuro.
Lo cierto y concreto es que mientras el plan de criadazgo de figuras de la oposición (?) adentro del Gobierno marcha viento en popa, avanza también el proceso de unidad de la ANR.
¿Hay algo más parecido a una buena jugada política que esa?

