Una vez que se prueban las mieles del poder, luego se convierten en una adicción de la cual cuesta desprenderse, ya que no debe ser para nada fácil retornar a la condición de simple ciudadano.

El caso del ex ministro del Interior Rafael Filizzola es un claro ejemplo. De lo contrario, no se explica su adicción a depender del Estado. Su designación como “experto” local para la integración de una de las mesas del Plan Nacional de Transformación Educativa es injustificable y genera un desgaste innecesario al Ministerio de Educación y Ciencias (MEC).

Las figuras controversiales para puestos relacionados a los planes educativos contaminan estos procesos, pues los mismos deben ser impecables y puros por su relevancia para un país como el nuestro.

El ministro Eduardo Petta justificó la contratación alegando que la experiencia de Filizzola en el área legislativa fue clave, con lo que evidenció que el concurso público fue una fachada, ya que ese requisito no estaba contemplado en los perfiles de los candidatos. Si realmente querían ese perfil, lo hubieran puesto en las condiciones, cosa que no ocurrió.

La designación representa una bofetada a los muchos funcionarios de alto nivel que están en el MEC. La ex viceministra de Educación Nancy Ovelar recordó que ahora inician el proceso de mesas de diálogo y se va a elaborar un documento con el que van a definir algunas cosas como el marco curricular de la reforma, y sostuvo que para analizar ese marco legal, el ministerio tiene muchísimos abogados que conocen la historia de la educación en términos legales y organizacionales.

Ovelar también tiene razón al señalar que la designación de Filizzola viene de contramano con el discurso de despartidización de la educación, ya que se termina contratando al presidente del Partido Democrático Progresista (PDP).

Como si faltara más, “Rafa” todavía tiene cuentas pendientes con la Justicia. Si su causa fuera una persecución política –como alega– hace un año y medio debió someterse al proceso, puesto que quienes lo “persiguieron” dejaron de ser poder. Es más, un sector afín a él hoy está gobernando, al punto que ligó un cargo. Este sería el momento de evitar las chicanas y afrontar su causa pendiente. La acusación que tiene encima es grave. Lo señalan de haber generado un supuesto daño patrimonial de G. 50 mil millones con la famosa compra de los helicópteros para la Policía Nacional cuando fue ministro del Interior.

En resumen, esta designación fue turbia y amañada. Y lo peor de todo es que las autoridades del MEC pretenden vendernos el cuento de que fue un proceso transparente y que ganó el mejor. Lo hubieran contratado nomás a cara descubierta como lo hicieron con otros referentes de ese mismo partido y asumir que este gobierno cogestiona con el PDP antes que pretender engañar a la gente.

Es hasta una cuestión de dignidad. Tan limitada es la capacidad del ex ministro para sostenerse en el sector privado que necesariamente debe estar siempre pendiente de algún favor para seguir colgado y seguir saboreando las mieles del poder. Puedo estar equivocado, pero es lo que pienso.

Etiquetas: #.

Dejanos tu comentario