Todos los que habitamos en esta bendita tierra tenemos el derecho de esperar que el 2020 sea un año de cambio en beneficio de la Nación para seguir andando hacia un futuro exitoso y venturoso, que se cumpla la ley y se castigue a los malandrines, y que el presidente de la República cumpla lo que juró poniendo a Dios y a la patria como testigo y anteponga a TODO y TODOS los intereses de la Nación.

Entre los intereses nacionales se encuentra Petropar, presidida por una persona que ha dado pruebas inequívocas de su ineptitud para desempeñar el cargo con el cual fue honrada y permanece en él por motivos que se desconocen a pesar de sus repetidos desaciertos.

La prueba evidente de cómo “juega” con los intereses nacionales es el publicitado caso del envío de 3 remolcadores y 20 barcazas para transportar 40.000 metros cúbicos de gasoil que no existían, la vuelta del convoy vacío y la pérdida de nuestro dinero, cuya cantidad exacta se desconoce porque la presidenta no informa cuánto nos costó su despiste, a pesar de haber sido consultada sobre el caso.

Pero, hay más, la nueva “travesura” de la presidenta puso en evidencia que la sociedad encargada de proveer el gasoil, Sol Petróleo SA, fue adjudicada sin licitación; y que el “paseo” del convoy petrolero costó aproximadamente 600.000 dólares americanos, cuestiones que Patricia Samudio debe explicar.

Lo primero porque la Dirección Nacional de Contrataciones Públicas (DNCP) ya realizó el cuestionamiento y, lo segundo, porque el pueblo tiene derecho a saber cómo se administra su dinero.

Al momento de aclarar el hecho, porque se hizo público, la presidenta expresó que no existía responsabilidad de la petrolera estatal y que no tendría consecuencias económicas.

Sin embargo, en un medio de comunicación informó que Sol Petróleo no reconoce ningún incumplimiento con Petropar, lo cual indudablemente exige una explicación sobre lo ocurrido porque de ser cierto lo manifestado por la empresa, la petrolera estatal sí va a ser responsable y sí va a tener consecuencias económicas, responsabilidad que debe recaer sobre la presidenta, sin lugar a duda.

Volviendo sobre ese último y lamentable suceso, dañino a los intereses de nuestra Nación, nuestro señor presidente de la República no puede dejar pasar por alto y los responsables deben ser sancionados, primero, porque corresponde y después porque para este 2020 el pueblo espera del presidente una prueba evidente de su interés en mejorar la nación y de realizar los cambios necesarios en su gobierno para lograrlo.

Repito, todos los que habitamos en esta bendita tierra, esperamos que el 2020 sea un año de cambio en beneficio de la Nación y nuestro presidente de la República sabe que el mal funcionamiento y la crisis en varios estamentos del Gobierno es porque los designados para administrarlos son ineptos y reconocidos sinvergüenzas a quienes poco y nada le interesa nuestra Nación, y si no quiere que todo siga como está y realmente desea que nuestro Paraguay avance hacia el futuro exitoso que nos depara el destino, tiene que comenzar a hacer los cambios.

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