El viernes pasado, el presidente Alberto Fernández finalizó el primero de sus 48 meses de gobierno. En esas cuatro semanas, aseguró una y otra vez que habrá de honrar la deuda soberana y decidió a través de la Ley de Solidaridad Social y Reactivación Productiva un fuerte ajuste que afecta, especialmente, a los sectores medios, a jubiladas y jubilados, para “poner plata en los bolsillos de las argentinas y argentinos” y “poner a la Argentina de pie”. Ese texto se publicó en el Boletín Oficial el 28 de diciembre último. Profundo simbolismo, en la tradición católica esa jornada se la conoce como el “día de los inocentes”.

Así las cosas en lo interno, en tiempos de multipolaridades, los lineamientos estratégicos de la política exterior aparecen, por lo menos, como de compleja interpretación o, si se quiere, desdibujados. Preocupante cuando algunas de las tensiones que se verifican en el tablero mundial y regional tienden a agravarse.

Esforzadamente, selectos portavoces gubernamentales potencian y remarcan ante editores y analistas que, en cuestiones transnacionales, lo que aparece como contradictorio se traduce como “no estamos casados con nadie”, porque “como decía (el general Juan Domingo) Perón: (no somos) ni yanquis ni marxistas, (somos) peronistas”. Casi 31 años más tarde de la caída del muro de Berlín y de la disolución de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), ese tipo de definiciones suenan latosas y solo pueden entenderse como parte de una estrategia de construcción política doméstica.

Las consultas realizadas por este corresponsal tanto con diplomáticos de carrera como con embajadores políticos que ejercieron funciones con gobiernos peronistas y provienen de esa extracción, permiten verificar que aquella incomprensión está muy extendida. La indefinición respecto de quién será embajador argentino en China, primer socio comercial de este país y segundo en el orden regional, después de cuatro semanas de la gestión de Alberto F., tampoco se entiende en Zhongnanhai (sede del gobierno chino). La diplomacia del Imperio del Centro observa con atención la rapidez con la que la Argentina designó al embajador Jorge Argüello ante la Casa Blanca que, además, coordinará las gestiones de los jefes de las misiones diplomáticas de este país que actúan en Washington ante organismos multilaterales como Naciones Unidas (ONU), Fondo Monetario Internacional (FMI), Organización de Estados Americanos (OEA), Banco Mundial (BM), Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y –frutilla del postre– será sherpa del jefe de Estado argentino de cara a la Cumbre del G20, en Arabia Saudita, foro en el que China tiene múltiples intereses.

Cuatro fuentes diplomáticas argentinas que prefieren no ser identificadas –tres de ellas militantes peronistas desde muchos años– sostienen que “si bien es cierto que el canciller Felipe Solá integró la delegación argentina que lideraba el embajador Jorge Vázquez en la reunión interamericana que la OEA celebró en Lima, Perú, en 1973, en la que este país propuso reincorporar a Cuba a ese organismo y expulsar a los Estados Unidos, sin consultar a Perón que tenía diálogo directo con el presidente norteamericano Richard Nixon, los erráticos movimientos del gobierno en las últimas cuatro semanas son incomprensibles y muy poco tienen que ver con aquellos sucesos de historia menor”.

Sostuvieron luego que sobre Venezuela “la Argentina no ha sido clara” y destacaron que “no lo ha sido tampoco con el incremento de las tensiones entre Estados Unidos e Irán, ni con los asesinatos del general iraní Qasem Soleimani y del iraquí Abu Mahdi al Muhandis ni con el derribo ‘por error’ del avión de Ukraine International Airlines con 176 pasajeros abatido por un misil de Irán”.

Finalmente, uno de ellos, en tono crítico, recordó que (Otto von) Bismarck decía que “el político piensa en la próxima elección; (en tanto que) el estadista, en la próxima generación” mientras que otro de los informantes, corriéndolo por izquierda con palabras que se adjudican a otro alemán, Willy Brandt, recordó que “las barreras mentales por lo general perviven por más tiempo que las de hormigón”.

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