No son pocos los desafíos que nos esperan a los paraguayos en el año que se avecina. Los tres poderes del Estado que conforman el Gobierno tienen en frente numerosos problemas que deben atender para que los cerca de 8 millones de habitantes puedan vivir mejor. Existen tres frentes clave para el abordaje: lo económico, lo social y lo político.

En un repaso rápido de la cuestión económica, sin lugar a dudas, el primer dilema a resolver es el manejo eficiente del Presupuesto General de la Nación (PGN). Urge una eficiente ejecución y poner freno al despilfarro de recursos. Es intrínseca la necesidad de mejorar los ingresos aduaneros y poner freno a los egresos innecesarios.

Las autoridades del Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial deben ser más responsables a la hora de la distribución de los recursos estatales que pertenecen a todos los paraguayos. Deben poner fin al prebendarismo, licitaciones amañadas, contratación de personal sin concursos, etcétera, así como reducir al máximo los viajes y viáticos de funcionarios al exterior e interior. El rubro de combustibles también es una variable que abulta mucho el presupuesto anual de cada institución, por lo que es un aspecto a tener en cuenta para generar ahorro.

Mario Abdo Benítez, Blas Llano y Eugenio Jiménez Rolón, presidentes de esos poderes, respectivamente, pueden y deben poner en marcha un programa de eliminación de gastos superfluos del Estado. De hacerlo, serán aplaudidos por toda la ciudadanía. Una “cumbre” para tratar temas así es lo que hace falta. La anterior, que fue la única del año, el 4 de setiembre, terminó prácticamente en la nada. En aquella oportunidad, los ejes habían sido: políticas de empleo para la juventud, PGN 2020 (respecto a la ley de responsabilidad fiscal), políticas públicas sobre binacionales, lucha contra la pobreza y la inseguridad.

El Ministerio Hacienda, por ser la institución que precautela los intereses económicos del Estado, es la primera que debe dar el ejemplo y ser coherente entre lo que hace y dice. No puede, en un año de recesión y tanta necesidad, pedir austeridad para algunos y proceder a fin de año al pago de un jugoso “aguinaldo extra” para otros. Esto viola el principio de igualdad de las personas y exacerba innecesariamente los ánimos de la gente. El Ejecutivo no puede darse este lujo de provocación social cuando millones de compatriotas están pasando necesidades básicas insatisfechas.

La solución a los problemas sociales –educación y salud precarias– tienen directamente relación con el manejo y salud del PGN 2020. El año entrante se avecinan muchos eventos electorales que tendrán a los políticos como locos por todo el país. Esperamos que exista la suficiente madurez política como para que no ocurra más ninguna turbulencia adicional como ocurrió con la firma del Acta Bilateral con Brasil el pasado 24 de mayo. Eventos así generan desconfianza e inestabilidad, distraen superlativamente, detienen el crecimiento y traban toda iniciativa de reactivación.

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