En nuestra sociedad se encuentra enquistado un grupo de personas que, buscando alcanzar sus objetivos (que pueden ser riqueza, poder, etc.), cuentan con los vínculos necesarios para evitar ser perseguidos por la Justicia, y con esto pueden realizar acciones que constituyen delitos graves que marchan en contra de lo establecido en la Constitución Nacional con total impunidad.
Ese grupo de personas, bien estructurado, está rebasando los límites de control gubernamental y se está constituyendo en uno de los problemas más grandes que sufre nuestro país. Por eso, no pasa ni un solo día sin que veamos las consecuencias, directa o indirecta, de su accionar que marcha en contra de los intereses del pueblo.
Integrantes de ese grupo saben que están ocupando un cargo para el cual no son idóneos, que fueron nombrados porque son “amigos“ o “compinches” del “amigo”, que si tuvieran algo de entereza y patriotismo presentarían su renuncia y el país se libraría de muchísimos ineptos que reciben el dinero de todos los paraguayos no por su capacidad y labor, los “funcionarios” a quienes le concedieron beneficios, por nada, descamino prepotente que en un orden de cosas normal debería ser suficiente para destituir al que dispone de lo ajeno como si fuera propio.
La situación se torna más alarmante cuando, al parecer, el cumplimiento de la Constitución Nacional no es un artículo de primera necesidad y no se alcanza a entender que todos los habitantes de la República del Paraguay son iguales en dignidad y derechos (CN Art. 46), que todos estamos obligados al cumplimiento de la ley (CN Art. 127), que existe un orden jurídico que no puede ser violentado por ningún motivo, ni por ninguno, y que el quebrantamiento de una ley conlleva una pena o sanción y no un premio, y por eso muchos de los altos cargos del Gobierno se encuentran copados de ineptos e incapaces. Ojo, no estoy generalizando.
Como complemento alarmante del descamino, los “amigos” y “compinches” llegan al colmo de pretender disponer a su antojo de los bienes de nuestra Nación, haciendo uso y abuso de la cosa pública y no pasa nada. Por eso se da la paradoja que “autoridades” que deberían estar imputados están administrando nuestra Nación. Estimo mejor no individualizarlos porque son muchísimos y me puedo olvidar por lo menos de una docena de ellos.
Ya transcurrió bastante tiempo para que los “amigos” y “compinches” se den por pagados y vuelvan a sus casas, o que los remuevan porque traen más problemas que beneficios, como la “ayuda” de la Entidad Binacional Yacyretá (EBY) a los “amigos”, en detrimento de la salud y la educación, lo cual confirma que la cantinfleada “caiga quien caiga” pasó de promesa a ser motivo de befa, porque lo que ocurre actualmente marcha exactamente en sentido contrario a lo prometido por el primer mandatario.