Llegamos a un fin de año que fue muy difícil en todos los sentidos, sobre todo a nivel de las políticas públicas del Gobierno actual. El último fin de semana fue fatídico para muchas familias del Paraguay, y si no ponemos un alto, esto irá en aumento, y lo preocupante es que puede tocarnos a cualquiera de nosotros.

Entre la epidemia de dengue que está cobrando sus primeras víctimas y los accidentes de tránsito que están dejando muertos y personas con secuelas graves, todos, absolutamente todos, no solo el Gobierno debe poner de su parte para revertir esta situación, que por lo que se ve va a ir empeorando.

Los accidentes de tránsito tienen como responsable en la mayor parte de los casos a los involucrados por imprudencia con alta velocidad, inconsciencia en el consumo de alcohol, se suma a esto, no menos importante, el estado deplorable de las rutas y calles, resultados de la mala gestión y corrupción de municipios, gobernaciones y obras públicas; además de esto, autoridades que deben controlar, supervisar y sancionar no dan abasto o están sumergidas en la coima criminal al dejar ir o permitir que el descontrol reine en nuestras calles y rutas.

Familias enteras mueren o están de luto en espera de una respuesta enérgica de las autoridades. Si el ciudadano no comprende que no puede conducir alcoholizado, que no puede cometer imprudencias, las autoridades deben sancionar con todo el rigor de la ley a fin de evitar fatalidades. Vemos gente joven morir, gente inocente que por el azar estuvo en el momento no indicado y murió.

Pero no son solamente las autoridades las responsables de esto, somos también nosotros como sociedad que per

mitimos que familiares, amigos conduzcan con tragos de más, que no nos sentamos a hablar con nuestras familias, a conversar de cómo cuidarnos entre todos. Amerita una reflexión profunda en el seno de nuestra sociedad.

Como profesional médico les digo que si seguimos a este ritmo no vamos a dar abasto, ni poder dar respuestas calificadas si no colaboramos y llegamos a la simbiosis correcta entre sociedad y autoridades.

A las autoridades, actúen conforme a la ley, cumplan sus responsabilidades de mantener las calles y rutas seguras para los ciudadanos.

A la sociedad, que sea consciente, es fin de un año, no el fin del mundo. No caigan en excesos, no son fechas para tirar todo por la ventana, son fechas de análisis, de retroalimentación, de qué hicimos mal o bien, y planear un mejor año que viene, son fechas de reconciliación y de estar en familia sin que falte un miembro por falta de consciencia o por culpa de otro inconsciente.

No olviden limpiar sus barrios, casas, y si conducen, háganlo prudentemente, sin una gota alcohol. Amén.

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