“Duele decirlo, pero hay que decirlo”

A finales de diciembre del 2017 los escenarios económicos a futuro no presentaban un campo de complicaciones en nuestro país y en la región, más allá de algunas incertidumbres con respecto a la desaceleración de la economía mundial, los clásicos problemas esperados de una transición democrática en Paraguay –que lamentablemente se trancó en cuanto a la continuidad acelerada del crecimiento– y las incógnitas primeras sobre el cambio de rumbo político en Brasil. Pero, brusca y casi imprevistamente, se inició el período de turbulencias con el estallido de la crisis cambiaria en Argentina en mayo del 2018, con un efecto contagio impresionante. Y en el 2019 también en la Argentina se sucedieron varias crisis cambiarias por razones económicas y políticas.

Pese a este escenario global de turbulencias serias, la economía paraguaya logró mantener su tradicional perfil de estabilidad monetaria y cambiaria que caracteriza nuestra marcha macroeconómica desde el 2003 (17 años), que aunque siempre despreciada por los antimodelos, es envidiada a nivel internacional y amortigua significativamente el dolor social de la gente, que en una coyuntura de desaceleración, recesión y estancamiento en el 2019, tendría un costo muy superior, danzando al compás de un dólar con un precio “por las nubes”. Lo cual no ocurrió, afortunadamente, pero no por accidente, sino por buena política económica.

Si tomamos en consideración el período global de turbulencias, desde finales del 2017 hasta el término de noviembre del 2019 vemos que la suba del precio del dólar tuvo el siguiente comportamiento: 1) Argentina: +232,6%; Brasil: +27,9%; Paraguay: +13,1%, y Uruguay: 31,6%. La pregunta que se hacen en el exterior: ¿Por qué la economía “menor” tiene la mayor capacidad de resistencia a las turbulencias? Encuentra su explicación en el propio frente externo: “La prudente política macroeconómica del Paraguay”. Una y otra vez mencionan, destacan y rescatan la palabra “prudencia”. Que tampoco cae por accidente y es un mérito temporal. Todo lo contrario, requiere tiempo, continuidad y disciplina.

En el mencionado período de turbulencia, el Banco Central del Paraguay (BCP) vendió en el mercado privado un total de 2.521 millones de dólares desde el 1º de enero 2018 hasta el 22 de noviembre pasado. Y pudo suavizar el encarecimiento del dólar para proteger el bolsillo de la gente. Suavizar, no evitar la suba, que es imposible, ni ir contra la tendencia natural marcada por el mercado, que debe ser respetada. Pero claro que un dólar a 6.300 o 6.510 guaraníes hoy en casas de cambio y bancos “eleva costos y afecta venta e ingresos”. Nadie lo niega. Pero, ¿cuánto peor sería el impacto negativo con un dólar a 7.000 u 8.000 guaraníes, como mínimo? Mejor no pensarlo. Pese a las ventas del BCP, sus reservas monetarias internacionales no disminuyeron de manera preocupante: - 1.057 millones de dólares; conservando actualmente un saldo de 7.784 millones de dólares al 22 de noviembre, subiendo a 7.851,3 millones de dólares al 29 de noviembre. En conclusión: la estabilidad económica sigue siendo un capital importante de Paraguay, aún más en tiempos de turbulencias. Poco valorado por la mente inestable de los paraguayos. Duele decirlo, pero hay que decirlo. DDPHQD