• Por Dr. Miguel Ángel Velázquez (Dr. Mime)

Cuando nació en 1951 los pronósticos dados a los padres de Kim eran muchísimo menos que desalentadores: había nacido con macrocefalia, una condición en donde el cráneo es anormalmente grande, y su condición de retraso mental severo era en apariencia tan grave que los médicos les dijeron que jamás caminaría y mucho menos interactuaría con el entorno, por lo que deberían resignarse a lo peor, o bien, a internarlo en un centro especializado para estos casos. Y lo que era peor, neurológicamente hablando: había nacido con una agenesia (falta de formación) completa del cuerpo calloso, esa estructura voluminosa que conecta ambos hemisferios cerebrales, y que es fundamental para la coordinación de las actividades entre ambas mitades del cerebro. Pero los Peek nunca aceptaron este diagnóstico con resignación. Y en Kim, la neurobiología comenzó a obrar un gran milagro…

Probablemente, al carecer del cuerpo calloso, el tejido cerebral de Kim comenzó a almacenar todo cuanto ingresaba en él a través de los sentidos, sin discriminar absolutamente nada, llegando a formar una sola masa funcional en todo su cerebro capaz de almacenar hasta más del 98% de todo lo que leyera, escuchara, viera o experimentara en su vida. Es así que sus padres contaban que al tener entre 16 y 20 meses, el pequeño Kim era capaz de recordar absolutamente todos los libros que le leían. Incluso, le ponían el dedo sobre cada palabra que le leían para que aprendiera los sonidos de las palabras, y después de ello, volcaban el libro boca abajo: Kim repetía el libro completo tan solo una vez después de que se lo hayan leído, y al colocarlo boca abajo, el mismo impedía que se lo leyeran nuevamente. Cuando tenía tres años, preguntó un día a sus padres qué significaba la palabra “confidencial”. Estos, en son de broma, le dijeron que buscase en el diccionario. Kim, sin dudarlo, tomó el libro y aprendió por sí solo el orden alfabético de las palabras.

A los cuatro años recién aprendió a caminar, pero en aquel entonces ya tomaba la guía telefónica y sumaba los números telefónicos y se divertía sumando los números de las placas de los automóviles que pasaban frente a su casa. Las matemáticas ocupaban su mente a esa edad. Tanta fue su capacidad de cálculo, que desde 1969 comenzó a trabajar en un hogar para discapacitados, donde prescindía de calculadoras y ayudaba con su prodigiosa mente a preparar planillas de pago de cheques sin equivocarse nunca. Además, era un GPS vivo: memorizaba los mapas de todos lados y podía orientarse sin dramas si se le daban los datos del lugar donde se encontraba, brindando los kilómetros recorridos y los que faltaban para destino, la localización de los pueblos y ciudades cercanos, sus servicios y conexiones.

Pero todo lo que aprendía con su prodigiosa memoria y su mente, era poco útil para lo que Kim precisaba en la vida diaria: hasta el fin de sus días, su padre tuvo que ayudarle a abotonarse la camisa o a vestirse y peinarse, ya que la ausencia de su cuerpo calloso impedía las labores de coordinación motrices más simples. En tanto, Kim leía de una manera asombrosamente rápida. Se calcula que leía a un vertiginoso ritmo de dos páginas cada diez segundos, ya que con el ojo izquierdo leía una página y con el derecho otra. Se calcula que hasta su muerte, Kim leyó y memorizó unos nueve mil libros. Pero tampoco le servía de mucho: nunca pudo sacar conclusiones ni interpretar los libros que recordaba con una asombrosa claridad: era pura memoria y nada de razonamiento deductivo.

¿Aún no le suena conocido? Allá por los ochenta, Dustin Hoffmann (uno de mis actores favoritos, dicho sea de paso) personificó a Kim en una película en donde este era el hermano de un avivado estafador encarnado por Tom Cruise, que aprovechaba sus condiciones de superdotado para los cálculos y la memorización para engañar a los casinos de Las Vegas. La película se llamó “Rain man”. Si no la vio, puede hacerlo en Netflix. Es una muestra genial de cómo se comportan estos genios, aparte de ser un deleite ver a Hoffmann, quien no solo se inspiró en Kim, sino que trabajó con él para componer al personaje. El padre de Kim, Fran Peek escribió un libro sobre su hijo, “The real rain man”, donde lo describe así: “Kim no es un autista. Tiene una personalidad cálida y amorosa. Él se preocupa verdaderamente por la gente y disfruta compartir con ellos sus capacidades y conocimientos únicos.

Lo llaman “Kimputer” (nota mía: juego de palabras entre su nombre “Kim” y la palabra “computadora” en inglés) y sus conocimientos enciclopédicos incluyen la Historia del Mundo y de los Estados Unidos, biografías de personas comunes y líderes, geografía (tiene conocimiento de caminos y carreteras de Estados Unidos y Canadá), deportes profesionales (estadísticas de baseball, basquetbol, fútbol, ganadores del Derby de Kentucky, etc.), el programa espacial de la NASA, películas y temas de cine, actores y actrices, la Biblia, historia y doctrina de la Iglesia Mormona, cálculos de calendario (incluso puede decir qué día era al saber la fecha de nacimiento de una persona, qué día será su próximo cumpleaños, y el día y el año en que la persona cumplirá 65 años), autores literarios, Shakespeare, códigos telefónicos de área, códigos postales, las estaciones de televisión y su alcance en áreas específicas. Puede identificar la mayoría de composiciones de música clásica y decir la fecha en que fue escrita, además de la fecha y lugar de nacimiento y muerte del compositor. Además se mantiene al día sobre lo que acontece en el mundo y en Estados Unidos mediante la lectura de periódicos y revistas y a través del seguimiento en medios audiovisuales. Puede describir las rutas que debe seguir una persona para llegar a un determinado lugar, además de proveer información sobre ese condado en particular, código de área y postal, estaciones de televisión disponibles en la comunidad y describir cualquier hecho histórico que pudo haber ocurrido en esa zona. Su cúmulo de conocimientos a profundidad alcanza 14 materias”.

Kim fue el más famoso de todos los englobados bajo el nombre de “Síndrome de Savant” o del sabio. Durante su vida, concedió entrevistas y fue protagonista de programas y documentales en emisoras como Discovery Channel, Discovery Health Channel; Aunque usted no lo crea, de Ripley; CNN, British FIVE TV, TLC, 60 Minutes, National Geographic Channel y Science Channel, entre otros. Falleció el 15 de diciembre del 2009 en Utah. Su comportamiento fue estudiado exhaustivamente por la Sociedad Médica de Wisconsin, pero nada aún puede explicar la maravilla del cerebro de Kim Peek. Una persona que realmente estaba de la cabeza.