Desde la declaración de gratuidad de la salud en el Paraguay atravesamos por varias situaciones que nos dieron lecciones de qué hacer y qué no hacer. Al principio parecía una utopía, había insumos y medicamentos en abundancia, pero con un sistema deficitario de control y con sobre stock en algunos casos, cosa que llevó al vencimiento de miles de medicamentos e insumos, con consecuencias económicas importantes debido a que se pierde la plata del costo de estos insumos y se le agrega que se debe pagar la destrucción de los mismos. Recordemos que también por falta de presupuesto se produjo deudas con farmacéuticas para la adquisición de medicamentos.

Posterior a eso con una mejor administración y en base a lecciones aprendidas pero con una deuda importante, se trató de optimizar los recursos, los controles, la distribución de insumos y medicamentos con un presupuesto insuficiente y con deudas que en números correspondían a casi un 40% aproximadamente del presupuesto de salud, lógicamente se pagaba lo que se podía y volvíamos a endeudarnos.

Lo que ocurre a esta altura del año con el estudio y aprobación del presupuesto de salud por el legislativo ya roza la pérdida de cordura. En teoría el presupuesto Salud es elaborado en base a las políticas de salud del gobierno en ejercicio del poder por la cartera sanitaria que se supone se reúne con todos sus colaboradores, asesores, directores, gremios, inclusive con actores políticos para realizar un presupuesto escuchando la real necesidad del país, con metas y objetivos posibles negociados con todos los actores.

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Ese presupuesto es enviado al Ministerio de Hacienda donde ocurren los tijeretazos realizados por los técnicos, literalmente te dicen no hay plata y te recortan aquí, te recortan un poco de allá, te mudan la plata de aquí a allá y te dejan como foto carnet tu presupuesto. A partir de aquí ya uno empieza a rezar rosarios porque pasa al Legislativo donde aquí en este país puede pasar cualquier cosa.

En el honorable Congreso empieza el calvario, las presiones, los acomodos realizados en la mayoría de los casos por políticos que no entienden atrás ni delante, pero sí entienden que deben mantener su banca haciendo populismo no técnico y aplicando otro tijeretazo y migrando aquí y allá presupuesto terminan de dejarnos a “todos sin salud”.

No jueguen con nuestra salud, estamos hastiados de ver el circo de cómo manejan presupuestos tan sensibles y apelamos a la cordura de los “honorables” porque no creo que a Jose’i que va a necesitar su salbutamol y a Ña Eula su enalapril le ayude algún “parlasuriano” de buen corazón.

Paz y bien.

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