Cada vez resulta más frecuente oír conceptos como el de gobierno corporativo, rendición de cuentas, normas de información financiera y otros.

A primera vista, muchas veces nos parece que solo se aplican a empresas de tamaño mediogrande o a firmas que cotizan sus acciones en bolsa dentro del mercado de capitales. Se basa en la idea muy difundida, aunque equivocada, de que montar buenas prácticas de gobierno organizacional conlleva un proceso costoso y sin retorno.

Pero la realidad es diferente. Toda empresa, sin importar su tamaño o segmento de negocios, cuenta con un gobierno corporativo al aplicar alguna forma de proceso administrativo en función directa a las estructura/necesidades específicas de cada una. La base del éxito de una buena gobernanza es el convencimiento de que constituye la herramienta adecuada para dirigir correctamente la organización y tener la inteligencia y ductilidad necesarias a la hora de implantarlo, según se requiera.

También es errada la idea de que las buenas prácticas de gobierno corporativo es un sistema preestructurado en países más desarrollados que el nuestro y que debe implantarse integralmente de una vez. Por el contrario, conforman un abanico de actividades, acciones y procesos que pueden adoptarse en forma gradual, e incluso en forma parcial, considerando la dimensión y complejidad de

la estructura organizacional del ente involucrado.

¿En qué consiste el gobierno corporativo?

Básicamente es el sistema bajo el cual una empresa se dirige y controla. Aquel conjunto de principios que rigen el diseño, integración y funcionamiento de sus órganos de gobierno. En otros términos, en la práctica el gobierno corporativo es el conjunto de reglas y procesos formalmente establecidos o no en una empresa que definen su rumbo, fijan el código de conducta que rige en la misma, el modo en que se vigila la evolución de su gestión global, asegurándose convenientemente de que se cumplen las obligaciones orientados a reportar información financiera, definiendo de manera clara a los responsables del cumplimiento de todos ellos. Se establece distribuyendo los derechos y responsabilidades de los distintos participantes de una empresa y determinando las reglas que rigen el proceso de toma de decisiones.

Constituye el conjunto de prácticas, formales e informales, que gobiernan las relaciones entre los administradores y todos aquellos que invierten recursos en la empresa, principalmente accionistas y acreedores.

El primer elemento para estructurar un buen gobierno corporativo es la constitución de la empresa como persona jurídica bajo el tipo social adecuado para deslindar riesgos respecto a los dueños. Las figuras más comunes son las sociedades anónimas y las sociedades de responsabilidad limitada.

Para que la decisión sea la correcta es importante conocer las características particulares de cada fórmula jurídica. En el gobierno corporativo de ambos tipos de empresas se identifican cuatro sectores que una buena gobernanza exige se conduzcan correctamente.

En primer lugar es recomendable contar con un reglamento de régimen interno y de funcionamiento de la estructura organizacional de la empresa a fin de ordenar su desarrollo. En segundo lugar está el directorio, que define la dirección de la empresa y toma las decisiones más relevantes, como objetivos, planes de inversión, principales líneas de producción o ventas del negocio y otros.

En tercer lugar se encuentra la sindicatura, un órgano permanente e independiente de los administradores para la vigilancia de la actividad administrativa y para el control de la contabilidad y de los balances de la firma. Finalmente, está también la administración, compuesta por gerentes y otros funcionarios de nivel mediobajo dentro del organigrama, que tienen a su cargo asegurar la buena marcha de la organización.

Hoy es unánime la posición de que un buen gobierno corporativo constituye un indicador clave de la buena gestión empresarial, que refuerza los sistemas de manejo, control y administración de una empresa, haciéndolos más transparentes, eficientes y democráticos.

Estamos en pleno siglo XXI por lo que dentro de un mercado cada vez más dinámico y competitivo como el nuestro, se impone como una de las principales fuerzas de la organización contar con una buena estructura de gobierno corporativo.