“Duele decirlo, pero hay que decirlo”

En octubre pasado la recaudación de impuestos en Aduanas cayó casi 10% en guaraníes y 15% valorada en dólares, con respecto a igual mes del 2019. Ingresaron 153 millones de dólares versus 181 millones de dólares, con una diferencia negativa de 28 millones de dólares (lo que no se obtuvo). En diez meses acumulados del 2019 (enero-octubre) la recaudación aduanera bajó 4% en guaraníes y 11% calculada en dólares, con relación al mismo periodo del 2018.

En las cajas llegaron 1.443 millones de dólares versus 1.622 millones de dólares, es decir, perdimos 179 millones de dólares en recursos que no formaron partes de los ingresos totales de impuestos del Gobierno para cubrir sus gastos. Como malo, es grave y preocupante este resultado, sin hacer juicio de valor. Van tres meses consecutivos que en Aduanas las recaudaciones van por el despeñadero y en diez meses en solo tres ocasiones se registraron aumentos con respecto a iguales meses del 2018. Algo parecido ocurrió en el 2016, otro año malo, con seis meses consecutivos de caída (7 en el año) con un fuerte repunte en el último bimestre. ¿Qué ocurrirá en noviembre actual y diciembre próximo? Incógnita total.

Veamos algunas causas que pueden señalarse para explicar - ¿justificar? – el agujero negativo de 179 millones de dólares en Aduanas. 1°) Las importaciones de bienes totales y registradas cayeron en torno al 6% en 9 meses acumulados del 2019, unos 520 millones de dólares menos, según registros del Banco Central del Paraguay (BCP). Un reciente informe de la Comisión Económica de América Latina y el Caribe (CEPAL) estima una caída del 8,5% en el total de las importaciones de bienes del Paraguay. Comparativamente en Argentina caen 19%, Brasil 0,5%, Uruguay 10% y Venezuela 60%.

En ALC global las compras del exterior disminuyen 3% y bajan 10% en el Mercosur. Son estimaciones preliminares de cierre para el año. 2°) Dentro del total de nuestras importaciones llama la atención – aunque tiene sus causas en la recesión – la menor importación de gasoil en valores y en volumen. En setiembre las compras cayeron 28% en valor y 18% en volumen. En nueve meses acumulados del 2019 las importaciones de gasoil bajaron 8% en valor y 4% en volumen desde julio prácticamente. Y estas importaciones son fundamentales para la recaudación aduanera. Lo mismo ocurre con el derrumbe en las importaciones de vehículos.

Vamos por el 3°) El contrabando en un escenario comercial con un positivo diferencial de precios para los productos que ingresan ilegalmente desde la Argentina y el Brasil y se “venden en todas partes” (más baratos que los nuestros).

El contrabando es marca paraguaya de nacimiento, fruto en gran parte del histórico encierro geográfico, económico, social y político que nos impusieron las dictaduras desde prácticamente nuestra propia independencia (Francia y los López grandes responsables), sumado al famoso “precio de la paz del estronismo” que nos corrompió, en una isla sin mar con fronteras totalmente abiertas, al lado de dos gigantes como Argentina y Brasil. Como fruto de esa herencia nacemos contrabandistas y corruptos. Y este año ha ingresado mucho contrabando desde nuestros vecinos. Se haga lo que se haga, mucho o poco.

El estómago y la billetera guían al paraguayo. No la mente. 4°) Las hoy reconocidas presiones políticas partidarias para oponerse a la reforma profunda de las aduanas y acompañar reclamos antipatrióticos de los líderes de los funcionarios y empleados aduaneros que se consideran los dueños reales de la administración (“podemos hacer subir o bajar las recaudaciones”), y que son claves en las campañas electorales (se viene 2020) – no se salva prácticamente ningún partido – las que a su vez son oportunidades especiales para sus enriquecimientos: “No hay aduanero pobre con el estronismo, y ahora la torta se reparte en democracia”. Y hacer una reforma aduanera con un Presidente sin personalidad, estronista hasta en los huesos, sin poder, sin capacidad de liderazgo, sin nada o con muy poco, que por accidente (creación de la prensa) llegó a la presidencia, es prácticamente imposible. Y 5°) La propia administración de Julio Fernández, con sus luces y sus sombras.

Compleja la situación. Y el paraguayo ante lo complejo actúa como un niño cómplice para no cambiar nada. Pero, 179 millones de dólares menos en recaudación aduanera golpean la atención en salud, educación, seguridad, obras públicas. Tema complicado, no para paraguayos. Duele decirlo, pero hay que decirlo. DDPHQD