Estando acá se puede percibir los niveles de ansiedad social que hay para que llegue el domingo y la gente exprese su opinión sobre la situación actual y lo que esperan los argentinos de su futuro cercano. La economía es el tema predominante en las calles y en las conversaciones que se pueden tener con la gente de a pie. Hay mucha expectativa, uno diría que incluso demasiada. Una amplia mayoría de mediciones muestra que un triunfo de la fórmula opositora, Alberto Fernández-Cristina Fernández, es inevitable para el actual gobierno liderado por Mauricio Macri; lo que se plantea es que el actual presidente argentino está en un esfuerzo de solidificar lo que sería su nuevo papel encabezando un futuro armado opositor, habrá que ver si las mediciones esta vez logran sacarse de encima el papel que tuvieron en las PASO.
Aún así, en este punto la política es muy similar a un partido de fútbol, hay que jugarlo y no se canta victoria hasta que el partido concluya. El que sea que salga victorioso deberá tener en claro que tal vez su principal tarea en los primeros meses de su mandato deberá ser lidiar con la ansiedad social al respecto de la búsqueda de soluciones en las áreas de la economía y lo social. El escenario futuro, de no asumir este escenario, no será el más confortable. El reclamo de los argentinos al respecto es generalizado, y así como hay ansiedad hay impaciencia. Hay una opinión generalizada de que si aún no llegó la oleada de manifestaciones, que estamos viendo en otros países sudamericanos, es sencillamente porque están a unas pocas horas de ir a elecciones.
Expertos como Gustavo Córdoba, quien tiene años haciendo mediciones políticas, señalan que la cintura política de quien sea electo se verá reflejada en el período de transición que se iniciaría el domingo hasta el 10 de diciembre, día en el que asuma el elegido por los argentinos. En los actos de campaña realizados el lunes, se vio una riesgosa apuesta que realizan desde la campaña del oficialismo, como el recurso del miedo: o ellos son quienes reciban el favor de que la ciudadanía argentina los vuelva a favorecer con su voto o lo que se viene es la anarquía. En Paraguay hemos tenido líneas discursivas que planteaban escenarios similares y el recuerdo que tenemos no es el mejor.
Argentina es demasiado trascendental en la vida de los paraguayos: de manera directa para quienes optaron por migrar a este país buscando mejores horizontes y el intercambio comercial que tenemos, son apenas dos de los principales argumentos para que esperemos que la forma de resolución de conflictos sea dentro de lo que manda la democracia y sin violencia. A los paraguayos nos va venir bien que a los argentinos les vaya bien y eso es lo que nos alentó, como Grupo Nación, a prestarle la atención debida a estas elecciones.